Su aterrizaje en laSexta

Marc Giró se pone 'Cara al Show' con el traje nuevo y Pedro Sánchez como invitado sorpresa en Lo de Évole: "Tengo cabreadas a fachas y rojas"

Marc Giró llega a Lo de Évole con 'Cara al Show', traje nuevo y Pedro Sánchez como invitado sorpresa: "Tengo cabreadas a fachas y rojas"

Es uno de los comunicadores más singulares del panorama audiovisual español. Irónico, elegante y con una mirada propia sobre la actualidad, Marc Giró ha construido una personalidad televisiva única combinando cultura, humor y pensamiento crítico. Su reciente fichaje por laSexta lo ha convertido en el nombre del momento. Para darle la bienvenida a su nueva casa televisiva, Jordi Évole lo acompaña durante toda una jornada en Barcelona que funciona como retrato, declaración de intenciones y, por momentos, como terapia colectiva con chistes.

El recorrido no es casual: dos capítulos en los que pasan de un club de lectura a la cafetería del Hotel Palace, a un sastre, terminando en el barrio de Cornellà de donde es Jordi. Una especie de safari emocional por las distintas versiones de Giró: la intelectual, la estética, la política y la de barrio. Todo con una constante: humor, personalidad y una mirada incómoda sobre la realidad.

El club de lectura terapéutico

El arranque en el club de lectura marca el tono. Giró llega antes y coloca las sillas: "Fíjate, una estrella de la televisión colocando las sillas. No te puedes relajar". Sobre la mesa, Místicas, de Begoña Méndez, y una pregunta aparentemente inocente: "¿Esto de la mística nace o se hace?". Évole aparece tarde y sin haberse leído el libro, confirmando que el patriarcado también es esto: llegar sin deberes y aun así sentarte.

Allí, Giró defiende los clubs de lectura como espacios casi políticos: "Hay cosas que hay que hacer en comunidad y que no deben pasar por un intercambio económico pseudocapitalista". Y lanza una de sus demoledoras reflexiones: "Las mujeres son las que van a salvar el mundo. ¿Dónde coño estáis los hombres?". Las asistentes lo tienen claro cuando se menciona su fichaje: "¿Os está metiendo en su rollo rojo/comunista?", le pregunta Évole a los allí presentes. "Sí, por suerte", responden ellos. Allí reconoce que se está "haciendo rica" con sus traumas infantiles, que los tiene "a porrillos".

La llegada de Marc Giró a laSexta

Marc Giró, al director de Atresmedia al fichar por laSexta: "Soy un pingüino. No me pidas que rebuzne o dé leche"
Marc Giró, al director de Atresmedia al fichar por laSexta: "Soy un pingüino. No me pidas que rebuzne o dé leche"

Ese cambio a laSexta es uno de los ejes del programa. Giró explica que al principio no entendió la propuesta, pero que terminó aceptando porque le ofrecían algo muy concreto: hacer su programa, a su manera, y con estabilidad. Una palabra que repite como quien ha salido de una relación intermitente con RTVE. "Me gustó el tono", resume. Le caímos simpáticos.

Évole le recuerda la "complejidad" del grupo -de Antena 3 a La Razón- y Giró responde sin rodeos: "Nos vendría bien a todos un lugar de encuentro tirando a progresista". Además, desvela la advertencia que le hizo al presidente de Atresmedia: "Ustedes han contratado a un pingüino. No me pidan que rebuzne o dé leche".

Su llega a laSexta es incómoda para muchos, no lo duda, pero no parece importarle. Es más, le gusta: "Tengo cabreadas a fachas y gente de izquierdas, a todos, y ahí es donde quiero estar". En esa incomodidad encuentra su lugar. Y también su discurso político, que se endurece cuando habla del contexto actual: "El fascismo está en todas partes". Cita a Donald Trump y advierte que el problema empieza cuando llega a las instituciones: "Acaba en violencia. No puede evitarlo".

Dos rojas haciéndose un traje

Entre traje y traje -porque el sastre es otro de los escenarios clave-, Giró desarrolla su teoría estética-política: "Para estar fit no hay nada mejor que un traje a medida". Se define como "un adefesio" que disimula bien y lanza dardos con precisión quirúrgica: "Así tienen que estar los hombres heterosexuales, de rodillas". Todo mientras convierte una prueba de pantalones en una escena de Pretty Woman versión Barcelona.

En paralelo, reflexiona sobre lo que significa ser de izquierdas sin caer en caricaturas. "Como yo he tenido una buena vida, la quiero para el resto", explica. Y añade, casi como advertencia: "Ser progresista nunca se acaba, es agotador". Frente a la simplicidad de "las manzanas son manzanas", defiende una realidad compleja, incómoda y en permanente revisión.

El programa también se detiene en su identidad y en cómo la expresa. "Soy travesti, no contábamos con eso", dice cuando Jordi le pregunta por qué habla siempre en femenino. Habla del uso del lenguaje, de no encajar en categorías cerradas y de haberse "montado un tinglado" 'queer' para sobrevivir.

"Si hace diez años me dicen que vas a ser un abanderado del antifascismo..."

El análisis se amplía al clima social y mediático. Giró critica la simplificación del debate público, alerta del auge de la extrema derecha y reflexiona sobre las contradicciones de vivir desde posiciones progresistas en un entorno polarizado. También revisa su pasado en el periodismo de moda, donde aprendió a hacer "equilibrios" entre información y publicidad. En esa etapa fue cuando Jordi y él se conocieron. "Si a mí me dicen hace diez años que te vas a convertir en el abanderado del antifascismo, hubiera dicho: 'Será otro Marc Giró", reconoce Évole.

Marc Giró también habla sin tapujos de su "alcoholismo funcional" y de cómo se dio cuenta en la pandemia de que tenía un serio problema. Cuando tuvieron que ingresarle con COVID, no solo luchó contra la enfermedad, sino también contra el mono. Una etapa que le ha hecho reflexionar y mucho sobre la aceptación social del alcohol. Ahora no prueba ni una gota.

La conversación con Pedro Sánchez (y es él, de verdad)

Marc Giró, a Pedro Sánchez en su conversación telefónica: "¿Es verdad que cuanto más de izquierdas eres mejor te va y mejor nos va a todos?"
Marc Giró, a Pedro Sánchez en su conversación telefónica: "¿Es verdad que cuanto más de izquierdas eres mejor te va y mejor nos va a todos?"

Uno de los momentos más inesperados llega con una llamada improvisada. Évole marca el teléfono de Pedro Sánchez porque, según dice, Giró "le debe una explicación" por su marcha repentina de RTVE. Lo que empieza como broma acaba en una conversación a tres bandas que mezcla política, televisión y complicidad. Sánchez entra al juego, elogia al presentador y le desea "lo mejor del mundo".

La llamada se alarga y se convierte en una escena casi surrealista. Évole pide "salseo", menciona a presentadores como Ana Rosa Quintana, Iker Jiménez o Pablo Motos y sugiere fichajes imposibles. Giró, por su parte, lanza preguntas directas y reta al presidente a ir a su programa con un "a ver si hay huevos". Y, por si acaso, se adelanta a la polémica de quienes mañana dirán que es un 'sanchista': "¿Qué quieres, que lo mande a tomar por culo?". Eso sí, el presidente se ha llevado un tirón de orejas del cómico: "¿Es verdad que cuanto más de izquierdas eres mejor te va y mejor nos va a todos?".

También hay espacio para nombres propios como Isabel Díaz Ayuso, sobre la que admite una cierta responsabilidad mediática: "La hemos dado a conocer a través del humor y eso me preocupa". Aun así, no descarta invitarla: "Podemos hacer macedonia con frutas". "No soy Silvia Intxaurrondo, no soy periodista", advierte. Pero también tiene sus métodos.

Del "capullo" a la resignificación del 'Cara al sol'

El tramo final aterriza en Cornellà, en el barrio de Sant Ildefons. En el metro, alguien increpa a Jordi y Marc se toma como algo personal que no le haya insultado a él también. "¡Oiga, que yo soy maricón!", le grita.

En el trayecto, reflexiona sobre la reapropiación de términos que han hecho daño a determinados colectivos y desvela que eso precisamente es lo que pretende con el nombre de su nuevo programa, Cara al Show. "El Cara al Sol es de todos. Lo hemos sufrido todos", asegura. "El fascismo se ha apropiado de la palabra libertad. Habrá que hacer lo mismo", sentencia.

Allí, Giró y Évole se mezclan con vecinos, hablan de alquileres disparados, migración y vida cotidiana. Una mujer que tiene depresión le asegura que él cura a la gente. Él, que ha hablado de traumas, política y alcoholismo con naturalidad, se queda descolocado. La televisión, por un momento, se vuelve real.

El cierre es puro espectáculo: suena Juan Luis Guerra, en la calle, la gente baila una coreografía y despliegan desde un balcón una pancarta con el nombre de su nuevo programa. Giró se emociona. Aquí ya no hay disimule que valga.

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