Último programa de la temporada

Alejandro Sanz se sincera sobre Shakira, Stephanie Cayo, Trump y su depresión en su gira por EEUU: "Es la entrevista del año"

El contexto Jordi Évole se despide de esta temporada de 'Lo de Évole' junto a Alejandro Sanz, se va de gira por Washington y Nueva York y se 'patea' sus grandes monumentos, mientras reflexionan sobre la música, el amor, la depresión y la política.

Alejandro Sanz se sincera sobre Shakira, Stephanie Cayo, Trump y su depresión en su gira por EEUU con Évole: "Es la entrevista del año"

El cierre de temporada de Lo de Évole no podía ser una despedida cualquiera. Quizá entusiasmado con su nueva etapa como músico -con Los Niños Jesús y un concierto con Loquillo pendiente, recordemos-, Jordi Évole se marcha de gira con el artista español que más ha triunfado, también fuera de nuestras fronteras: Alejandro Sanz. Junto a él, convierte Washington y Nueva York en escenario de algo más que una entrevista: un encuentro cercano, divertido, repleto de bromas, confidencias y complicidad.

El encuentro se produce en el Obelisco, en Washington. "Cómo te gusta a ti un obeslico". Abrazo, cumplidos cruzados -se dicen que están guapos- y una observación que marca Évole: cómo ondean las banderas estadounidenses frente a lo mal que lo hacen las españolas. Ellos sí que saben de patriotismo para la foto.

Alejandro llega de Chicago, una de las paradas de su gira por Estados Unidos. Luego vendrá a España. Évole, en cambio, ya está cerrando temporada -que empezó en Londres con Manuel Carrasco-. Sanz ha visto el programa y le ha gustado, asegura. Y no solo por su compañero de profesión.

Évole, por su parte, destaca el documental de Sanz en el que se le ve "más desinhibido, más natural". El artista lo explica sin rodeos: "No tengo nada que esconder. Me siento en un buen momento para hacerlo. En otro momento ni se me habría ocurrido". "Estoy tan a gusto con lo que me pasa, con mi familia, con mi entorno, con lo que me ocurre…", añade. Évole lo celebra casi con alivio: "Cuando veo a la gente que lo ha pasado mal, verla relajada… te veo así y me mola mucho".

Ese bienestar tiene un porqué. Sanz asegura que está en la gira que más está disfrutando de su vida. "Todas las demás veces que lo he dicho eran mentira", dice entre la broma y lo serio. Una frase que toma especial importancia cuando recuerda el primer concierto después de que le diagnosticaran depresión: "Cuando bajaba del escenario y veía a la gente, me ponía a temblar".

Donde estaba a gusto era únicamente sobre las tablas. El resto se le hacía un mundo.

Lo que aprendió de su mal trago es casi un mantra: "No hagas nada que no quieras hacer, que no pasa nada".

Sanz, Mujica y Trump

Alejandro Sanz, sobre por qué no habla de política en sus conciertos: "Estamos en contra de las guerras, pero no necesito explicarlo"
Alejandro Sanz, sobre Donald Trump: "Es un personaje que produce mucho rechazo, también en EEUU"

No es amigo de entrevistas profundas, admite, salvo con amigos. Le pasaba con Jesús Quintero, con quien vivió anécdotas que todavía le hacen reír. Entre bromas, llega a recomendarle a Évole una incapacidad permanente por sus ataques de cataplexia, "para aparcar", por lo menos, asume el presentador.

La política aparece, pero no sobre el escenario. "Estamos en contra de las guerras y la discriminación, pero no necesito explicarlo, canto una canción y hablo de la emoción". Sobre figuras como Pepe Mujica o Donald Trump, deja pinceladas claras.

Pero no quiere meterse mucho en política. Dice que de eso no sabe, pero de lo que sí sabe es de fútbol. Ese del que hoy se siente avergonzado por los insultos racistas a Lamine Yamal o Vinicius.

Critica el "paquete completo" de ciertas ideologías -"hay que ser racista, la Tierra es plana, el hombre no llegó a la Luna..."- y carga contra el uso político de la inmigración: "Me parece muy rastrero, la mayoría de la gente va a aportar valor a la sociedad".

También sentencia el modelo de Trump, el que nadie, afirma, querría para España -aunque haya partidos que lo defiendan-: "Es injusto, cruel y hace sufrir a la sociedad". Parece que sí que sabía algo de política, después de todo. Y así lo demuestra también con un chascarrillo que divierte a Jordi.

Y es que la conversación no se queda en lo serio. Hay tiempo para comparar bíceps -"los tuyos son como una babucha"- y para quejarse de "la entrevista Rajoy" que le está haciendo Évole, en la que no paran de andar.

Antes de salir al escenario, muestra sus ejercicios, pero no para los bíceps, sino para las voz: "Son muy ridículos". Y, aun así, imprescindibles.

La raqueta, el karate y la abuela

Sentados en un restaurante, recuerda a una profesora que le despertó el gusto por la lectura y cómo empezó escribiendo poemas de amor: "Solo aprobaba literatura e historia". También la dureza de algunos mensajes de algún maestro en la escuela -"de esta fila de aquí, el 95% no llegará a nada en la vida"- y una infancia en la que se sentía fuera de lugar: "Yo era un niño bastante solitario, no encajaba bien".

La música llegó casi por accidente -por culpa de una academia de kárate cerrada- y se quedó para siempre. Su primera "guitarra" fue una raqueta. Luego vino "la abuela", su instrumento más querido, el que dio forma a canciones como 'Corazón partío' y el que tuvo que pagar de su bolsillo. Aunque siempre pensó que tendría que habérsela regalado su padre, hoy ve aquello como una lección de vida.

También habla de los palos del flamenco, de la soleá como origen, y de cómo el tiempo también cambia la relación con la guitarra, la que ahora sostiene en la mano para dar una lección a su interlocutor.

Ahora toca menos en casa. "Me he vuelto pudoroso. Siento que me miran con las expectativas muy altas", reconoce. Prefiere las reuniones, las fiestas donde mezcla gente diversa: "Soy un coctelero". En esas mesas hay humor, hay "metepatas" y hay una frase ritual al levantarse: "En sus lenguas quedo".

Unas fiestas en las que se mueven más hilos de España que en el palco del Bernabéu: "Hay una persona que podría haber seguido una carrera política...", sugiere Jordi. Pero él no suelta prenda.

Antes de un concierto, Alejandro aprovecha que no está Jordi para hacerle una broma con su banda: "Ahora cuando venga nos reímos y nos caemos todos". Ante tal escenario, el entrevistador parece que aguanta, pero la cataplexia acaba apareciendo. Évole 0 - Cataplexia 1500.

Poeta en Nueva York

Alejandro Sanz se sincera sobre la depresión que le hizo "polvo": "Nunca desaparece del todo para siempre"
Alejandro Sanz se sincera sobre la depresión que le hizo "polvo": "Nunca desaparece del todo para siempre"

El concierto arranca y el programa se traslada a Nueva York. Alejandro agradece en el show la presencia de Jordi. En la ciudad, comparten un 'hot dog' con historia -el mismo que comieron John Lennon y Yoko Ono- y Sanz deja dinero a unos chavales que tocan 'Al You Need Is Love' en el mosaico de 'Imagine', el sitio en el que mataron al músico más grande de todos los tiempos.

La conversación salta de canción, de una de The Beatles a otra que versionó Pau Donés y que a él le gustaría versionar. "Te escribo para despedirme", le dijo el vocalista de Jarabe de Palo en una carta a Sanz, que ahora es consciente de que el tiempo es nuestro bien más valioso. Por eso, se ha empeñado en recuperar el que ha perdido con sus hijos mayores. Ahora viaja con ellos y con los pequeños, los cuatro juntos y solos: sin asistentes, sin sus madres, buscando normalidad. "He invertido muchas ganas en que ellos estuvieran muy unidos", asegura.

Habla también de sus padres, de la ausencia de su padre por trabajo y del escepticismo de su madre ante el éxito. Y vuelve a la depresión: "Nunca desaparece del todo para siempre". Pero hay aprendizaje: "Me siento más en control de mí y de mis emociones". Cada mañana, dice, sonríe y da las gracias por despertarse.

Paseando por Nueva York, defiende sus canciones menos comerciales, su esfuerzo por seguir adelante con temas por los que nadie apostaba y recuerda lo que su madre dijo cuando visitó la ciudad por primera vez. Una ocurrencia que hace que la cataplexia de Jordi Évole entre en erupción. Tiene que abrazarse a él para no caerse redondo.

La gente hace fotos y Jordi está convencido de que saldrá en las revistas. Algo que e a él le entusiasma, aunque Alejandro lo detesta. Él tiene una imagen que cuidar, por favor, no puede dejarse ver con ese "efebo" que en realidad "es feo".

"Muy enamorado"

La llamada de Stephanie Cayo a Alejandro Sanz en directo en plena entrevista en Lo de Évole: "Justo estábamos hablando de ti"
Jordi Évole cotillea con Stephanie Cayo durante su entrevista a Alejandro Sanz: "Me ha dicho que ha vuelto a creer en el amor para siempre"

El amor irrumpe con fuerza y tiene nombre propio: Stephanie Cayo. Évole, entre divertido y punzante, lo pone sobre la mesa: "Te he visto muy enamorado. Estáis muy pillados". Sanz intenta esquivar, le llama "cotilla", pero acaba reconociéndolo: "Lo estoy y mucho".

"Mi corazón va por libre y cuando se va detrás de alguien yo solo puedo seguirle el paso". Y en ese preciso momento, Stephanie le hace una videollamada, sin saber que está en plena grabación. Él responde con naturalidad... y Évole les interrumpe cada dos por tres, por supuesto. "Me ha dicho que ha vuelto a creer en el amor para siempre y quiero que lo sepas, por si no te lo había dicho", se chiva.

Shakira, la amistad y 'La Tortura'

En paralelo, Jordi saca del baúl de los recuerdos aquella canción que grabó con Shakira y que aún hoy sigue sonando en radios de todo el mundo. La charla sobre 'La Tortura' mezcla admiración y guasa. "Es una crack, es un 10. Hasta que no está todo al milímetro, no para", dice Alejandro de su gran amiga... con la que niega que haya pasado nunca algo más, a pesar de cómo se miraran en el videoclip, recuerda el entrevistador.

"'Feeling' no digo yo que no hubiera, pero ella tenía su novio, que era amigo mío", admite finalmente. Pero también vuelve a dejar claro que nunca pasó de ahí: "Y agradezco que no pasara nada". Hoy su amistad no sería la misma de lo contrario.

Antes de despedirse, a Évole le suena el teléfono. Le llama 'La entrevista del año'. Una última sorpresa que reconfigura todo el cierre de este programa... y de la temporada: quizá aún quede un invitado pendiente.

Si eso ocurre, desliza con media sonrisa, la de Alejandro Sanz sería entonces "la segunda mejor entrevista del año". Pero a Alejandro Sanz, justo después, le llama 'El entrevistador del año'. Vaya, con lo cerca que había estado Jordi de conseguir el primer puesto.

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*Vuelve a ver Lo de Évole: Alejandro Sanz parte 1 y parte 2 en atresplayer.com.