Confesiones en Washington
Así fue el primer concierto de Alejandro Sanz tras saber que tenía depresión: "Al bajar del escenario, veía a la gente y me ponía a temblar"
Alejandro Sanz es el último invitado de la temporada de Lo de Évole… al menos, por ahora. Jordi Évole se va con él de gira por EEUU y paseando por Washington, el artista se abre para hablar de uno de los momentos más duros de su vida, marcado por la depresión.

Grandes músicos se han dado cita en esta temporada de Lo de Évole, empezando por Manuel Carrasco -quien inauguró esta tanda de programas en Londres- y acabando por Loquillo. Hoy, otra estrella se une al firmamento del programa de laSexta, y es Alejandro Sanz.
Con él, Jordi Évole, quizá entusiasmado por su reciente vocación descubierta como músico (gracias a Los Niños Jesús), se embarca en una aventura transatlántica por EEUU. La primera parada es Washington, y en el famoso Obelisco es donde se encuentra con el artista. Con cercanía y complicidad, ambos se saludan como dos viejos amigos que acaban de quedar para dar una vuelta por el barrio.
Alejandro asegura que sus entrevistas le entusiasman. Évole aplaude el documental que acaba de estrenar el cantautor, donde se muestra "más desinhibido y natural", a su juicio. Él también se reconoce en esas palabras. Está en un buen momento, a gusto con lo que tiene y con quien le rodea. En una palabra: feliz.
"Cuando veo a la gente que lo ha pasado mal, verla relajada... te veo así y me mola mucho", dice Jordi, con alegría. No hace mucho que Alejandro Sanz atravesaba una situación complicada de la que decidió hablar sin tapujos de manera pública. La depresión lo destrozó y nunca se acaba de ir, admite, porque cuando llega, ya nunca se marcha. Pero sí ha conseguido darle esquinazo.
Por eso, esta es la gira de su vida que más está disfrutando. "Todas las demás veces que lo he dicho eran mentira", bromea. Ahora ha descubierto que lo mejor es que te acompañen los amigos cuando tienes que irte lejos de casa. "Yo nunca había descubierto estas cosas de los flamencos de llevarse a dos amigos al lado, dos amigos con arte". Y eso es lo que él hace ahora. "Son dos personas muy importantes en una gira", asegura.
Hoy lo tiene claro: "Una de las cosas que peor me hizo sentirme en mi vida es sentirme solo en las giras. Bajar del escenario con la adrenalina aquí arriba, llegar a un cuarto de un hotel y decir '¿y ahora, qué?'". "Antes, me quedaba en los camerinos hasta que se iba el último borracho. Eso ya tampoco lo hago", afirma.
También paró de hacer cosas que no quería hacer, como invitar por compromiso a personas que no quería ver en el backstage. "Cuando me diagnosticaron la depresión, el primer concierto que fui a dar, tuve la sensación de que él sitio en el que más tranquilo me sentía era encima del escenario. Cuando bajaba y veía a la gente me ponía a temblar", afirma, reconociéndolos como "ataques de pánico y ansiedad". Por eso, dejó de obligarse a sí mismo: "Si no quiero ver a nadie, lo digo y no pasa nada". Una lección de vida: "No hagas nada que no quieras hacer, que no pasa nada".
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