La cara B

La cara política de la Copa del Mundo de fútbol: "Lo están convirtiendo en un Mundial de exclusión"

Los detalles Ante los ojos de Infantino, Estados Unidos ha decidido que los jugadores de Irán solo puedan entrar en el país para jugar, no pueden dormir en el país estadounidense.

Trump e Infantino, junto a la Copa del Mundo
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Ha regresado a su país como un héroe nacional, pero lo ha hecho mucho antes de lo esperado. Omar Abdulkadir Artan iba a dirigir al menos un partido del Mundial, pero Estados Unidos le ha prohibido entrar al país y ha tenido que volver a su Somalia natal.

"La política de inmigración en los Estados Unidos está arruinando esta idea, están convirtiendo este Mundial en un Mundial de exclusión. En vez de lo que debe ser, un evento inclusivo y pacífico y bonito para todo el mundo", lamenta Alana Moceri, profesora de Relaciones Internacionales en IE University.

Aún queda mucha competición por delante, y la gestión de Donald Trump va a lanzar un mensaje al mundo. Un mundial de fútbol es, junto con los Juegos Olímpicos, el gran evento deportivo global de posicionamiento de un territorio. Al final dependerá mucho de cómo se mediatice por parte de la Casa Blanca", comenta Xavier Ginesta, profesor titular de marketing deportivo de la Universitat de Vic - Universitat Central de Catalunya.

Por ahora, estamos viendo controles exhaustivos y largos interrogatorios a algunos jugadores, todos decididos de manera arbitraria. Y mientras tanto, Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, dice que él no puede exigirle nada a Estados Unidos, pero tampoco cuestiona lo que están haciendo porque, según él, "la seguridad está por encima de todo".

"No me sorprende que la FIFA, que tiene un poder estructural brutal, utilice ese poder para conseguir establecer relaciones políticas con los países. Si Infantino dice que no puede hacer nada más, es que está mintiendo", asegura Ginesta.

Ante los ojos de Infantino, Estados Unidos ha decidido que los jugadores de Irán solo puedan entrar en el país para jugar, no pueden dormir allí. Y también ha retirado las entradas que les corresponden a sus aficionados.

"Lo típico que hacen los países que quieren ser anfitriones de los mundiales es que ellos quieren que todos entren, es algo importante de negocios, de turismo, pero no, los Estados Unidos están diciendo no a mucha gente", apunta Moceri.

Pero es que lo más curioso es que, dependiendo de cómo transcurra los resultados de la fase de grupos, existe una posibilidad real de que Irán y Estados Unidos puedan llegar a cruzarse en el Mundial.

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