En Lo de Évole

Alejandro Sanz se sincera sobre la depresión que le hizo "polvo": "Nunca desaparece del todo para siempre"

Joaquín Sabina la llamaba 'la nube negra', pero él no supo ni ponerle nombre la primera vez que apareció en su vida. Alejandro Sanz se sincera con Jordi Évole sobre la depresión que llegó a hacerle polvo y reflexiona acerca de la vida en este programa de Lo de Évole grabado en EEUU.

Alejandro Sanz se sincera sobre la depresión que le hizo "polvo": "Nunca desaparece del todo para siempre"

Alejandro Sanz continúa la ruta de su gira por EEUU y viaja ahora de Washington a Nueva York. A su lado en estas dos ciudades se encuentra Jordi Évole, quien le acompaña en esta aventura transatlántica que es, a su vez, el cierre de esta temporada de Lo de Évole.

"Estoy tan a gusto con lo que me pasa, con mi familia, con mi entorno, con lo que me ocurre…", decía hace tan solo unos minutos en el cantante. Jordi lo celebraba casi con alivio: "Te veo así y me mola mucho". Alejandro Sanz no podía evitar recordar el primer concierto tras su depresión: "Cuando bajaba del escenario y veía a la gente, me ponía a temblar".

Ahora sabe que el tiempo es nuestro tesoro más preciado y no está dispuesto a malgastarlo. Por eso lo aprovecha al máximo posible con sus hijos, como no pudo hacerlo antes. Para ello, se marchan de vacaciones los cinco juntos, "sin madres ni asistentes".

Los ojos se le empañan cuando habla de la suerte que ha tenido con ellos, de lo buenas personas que son. Y piensa en el futuro de todos ellos, los cuatro. Como herencia, más allá de lo económico, solo quiere darles felicidad. "Que siempre piensen que hacer cosas por los demás es lo más bello que se puede hacer", desea.

"¿Y qué es lo que no te gustaría que heredasen de ti?", le plantea Évole. Él lo tiene claro: "La parte más obsesiva. Esa parte que me impide calmarme, relajarme y disfrutar de las cosas".

No tiene muy claro cuándo apareció la depresión en su vida ni cuándo se fue, si es que se ha ido. No sabe cuántos años han sido de "pozo", pero tampoco si ha salido de él. "Una vez que te pasa ya no creo que desaparezca del todo para siempre", reflexiona.

La primera vez que la sintió fue la peor, porque "no sabía cómo se llamaba aquello, no sabía lo que era entonces". Jordi Évole recuerda que Joaquín Sabina la describía como una "nube negra". Alejandro no puede estar más de acuerdo con el maestro: "La primera vez es un agujero así de grande y cuando ya te pasa ahora son un poquito más pequeñitos, pero siguen siendo la misma sensación, aunque con menos intensidad. Y sobre todo, no tienes el miedo de no saber qué es".

En los últimos dos años, asegura, ha madurado muchísimo: "Me siento mucho más en control de mí y de mis emociones. También soy más consciente de la repercusión que tiene lo que uno piensa y deja entrar en su cabeza". Ahora, cada día, cuando se levanta por la mañana sonríe y da las gracias. "Porque la vida es increíble", explica. "Como decía Woody Allen, cuando le preguntaban qué opinaba de la muerte, que estaba totalmente en contra, pues yo estoy totalmente a favor de la vida".

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