Exclusiva en Lo de Évole
Fernando Tejero, "el hombre que dignificó el apellido", da una exclusiva en Lo de Évole: "'El papel del Luisma era para mí"
El contexto: Jordi Évole y Fernando Tejero recorren las calles de Madrid para encontrar un piso en el que grabar su entrevista en Lo de Évole. Los vecinos bien parecen sacados de 'Aquí no hay quien viva'. Fernando se sincera sobre su vida y obra y da una exclusiva que deja a Jordi perplejo.

Resumen IA supervisado
Fernando Tejero, un actor querido por su capacidad de conectar con el público a través de personajes "perdedores", reflexiona sobre su carrera y vida personal en una entrevista con Évole. Durante su conversación, abordan temas como la vivienda, donde Tejero admite que hoy no podría permitirse un piso en Madrid, reflejando una problemática generacional. También revela que rechazó un papel en 'Aída' por lealtad, y comparte su miedo a no trabajar debido a su apoyo a partidos de izquierda. La entrevista aborda su infancia complicada, experiencias traumáticas, y su salida del armario. Además, se tocan temas personales como su relación con el sexo y el amor, concluyendo con una invitación a una fiesta.
* Resumen supervisado por periodistas.
Cercano, reconocible y, como él mismo sugiere, querido porque encarna a "perdedores" con los que el público se identifica, Fernando Tejero (el hombre que dignificó el apellido según Sabina) consigue rápidamente que los vecinos del barrio que recorre con Évole lo reciban en sus hogares. Aunque no todos lo adoran, admite, su popularidad sigue intacta.
En ese contexto, ambos abordan también una cuestión muy actual: la vivienda. Tejero reconoce que probablemente hoy no podría permitirse un piso en Madrid si estuviera en la situación que vivía en sus inicios, poniendo sobre la mesa una problemática que atraviesa a toda una generación.
Cuando finalmente logran colarse en casa de Carmen, -que bien podría unirse al grupo de las 'Supernenas' con Concha, Marisa y Vicenta- Fernando se sorprende de la vitalidad que tiene la mujer, que a sus 85 años, les recibe con cercanía y orgullo. Ella les muestra su casita "pequeñita y sencilla" y comparte recuerdos de una vida intensa, desde viajes hasta jornadas esquiando con "el Borbón que se mató" en una pista.
Carmen les da pie para hablar de la edad y el momento vital del actor. Tejero, nacido en 1965, presume de sus 60 años con alegría y seguridad: "Estoy en la mejor época de mi vida, mejor que nunca". Una afirmación que cobra sentido al repasar una carrera que despegó de forma abrupta con 'Días de fútbol' y 'Aquí no hay quien viva'.
Sobre ese éxito repentino, el actor reconoce que nunca estuvo preparado. "No me imaginaba que mi personaje secundario iba a ser protagonista", explica sobre Emilio, mientras recuerda el impacto mediático de la serie. A pesar de ello, mantiene una relación cercana con el público: "Me cuesta mucho decir que no a una foto, porque yo las he pedido", dice, evocando su etapa como admirador, especialmente de Ana Belén.
El episodio avanza entre situaciones absurdas -como cuando Carmen desaparece y los deja solos, obligando a Évole a explicar la entrevista por el telefonillo a una prima desconcertada- y momentos musicales, como la interpretación improvisada de 'Soy un corazón tendido al sol' de Víctor Manuel. Tejero incluso revela que le ofrecieron grabar un disco en pleno auge de su popularidad.
Exclusiva en Lo de Évole
También surgen revelaciones profesionales de peso. El actor desvela por primera vez de manera pública que recibió un "cheque en blanco" para cambiar de cadena y que el personaje que interpretaba Paco León en 'Aída' estaba pensado para él: "El Luisma era para mí". Sin embargo, decidió rechazarlo por lealtad, en una decisión que define su manera de entender la profesión.

El relato de su carrera incluye episodios tan caóticos como su paso por los Premios Goya. Su victoria por 'Días de fútbol' estuvo marcada por la ansiedad. No la recuerda apenas porque iba "de lexatines hasta el culo". Eso, y que llevaba una semana poniéndose "ciego" todos los días con Ernesto Alterio.
El "miedo" a no trabajar más si algunos llegan al poder
Fernando ha sido y es uno de los actores más reivindicativos y que más se moja y eso, lamentablemente, tiene sus consecuencias. "Ahora hay miedo, yo tengo miedo a no trabajar", reconoce, haciendo referencia a que las obras teatrales en las giras son programadas a menudo por los ayuntamientos de un signo político u otro. "Espinosa de los Monteros en su día dijo que los actores nos íbamos a cagar si salían ellos", rememora.
Habla abiertamente de su apoyo a "Podemos, el PSOE y la izquierda" y de las reacciones que ha provocado. "¿Fernando Tejero un intelectual? ¿El maricón este rojo de mierda que ojalá se muera de SIDA?", escribieron sobre él en Twitter. Aunque en su momento respondió con contundencia -"Soy de Podemos, soy 'maricón' y el que me falte al respeto que me coma el rabo"- , hoy admite que actuaría de otra forma y que ha optado por alejarse de las redes sociales.
La familia 'torera' de Fernando Tejero... y su hermano de Vox
El tono se vuelve todavía más serio al abordar su origen familiar. Criado en una familia vinculada al mundo del toreo -con dos hermanos banderilleros-, se define como la "oveja negra" que en realidad es blanca. La política también atraviesa su entorno personal, con un hermano que fue concejal de Vox en Córdoba, generando contrastes que el propio Évole no deja pasar y que aprovecha para meter un chiste: "Lo de llamarse Tejero...", comenta entre risas. Precisamente, eso fue lo que hizo que Fernando se llevara un buen susto el 23F, donde llegó a pensar que un hermano suyo había dado un golpe de Estado.
Tejero relata una infancia marcada por la distancia con sus padres, creciendo con sus tíos y desarrollando la sensación de ser un 'niño prestado'. El regreso al hogar familiar a los 14 años fue, según sus palabras, "un hostión brutal", al tener que convivir con personas que sentía como desconocidas. "Cuando yo me portaba mal, mi tía me decía que me iba a devolver a mis padres y para mí eso era terrorífico", recuerda. Y su terror se hizo realidad cuando su tía enfermó de cáncer.
El acoso y el abuso sexual

A ese sentimiento de desarraigo se suman experiencias traumáticas. El actor habla del acoso que sufrió por su orientación sexual y de un episodio de abuso sexual en la infancia que describe con crudeza: "Me dijo que si no le hacía una paja me quedaba solo, perdido en el bosque. Llorando, lo masturbé".
Su salida del armario
La entrevista también aborda su proceso de aceptación personal. "Ya me acostaba con tíos y no terminaba de aceptar mi homosexualidad", reconoce. Su salida del armario pública con Pepa Bueno fue un punto de inflexión, pese a las presiones mediáticas y ofertas económicas para hacerlo en televisión. En su día, el programa '¿Dónde estás corazón?' le ofreció 150.000 euros por hacerlo y él se negó. "Que salga Cantizano", respondió.
La visita sorpresa de Malena Alterio

La entrevista se ve interrumpida por un ruido horrible de obras y Fernando y Jordi llaman a casa del vecino para ver qué ocurre. Tras la puerta se esconde Malena Alterio, la "amiga del alma" del actor, con quien ha compartido y comparte escenario, rodajes y afecto desde tiempos inmemoriales, mucho antes de 'Aquí no hay quien viva'.
Ni Jordi sabía que Malena iba a estar ahí. Su sorpresa es tal que acaba desmayado en el suelo, en el enésimo ataque de cataplexia que tiene en esta temporada.
MasterChef
Como epílogo, el actor deja un puñado de confesiones que completan el retrato. Reconoce que tuvo una "mala experiencia" en MasterChef Celebrity: "Culpa mía, porque lo primero que pensé era que no quería ir", y contrasta ese recuerdo con el "rodaje más feliz" de su vida: "Cuando trabajas con Amenábar entiendes que es un genio".
Su relación el sexo y el amor
También desliza sombras en su relación con la profesión, al admitir que hubo actores que le "señalaron con el dedo" por tener un novio joven: "Y fliparías si te dijera quiénes son".
En el terreno personal, reflexiona sin filtros sobre el sexo -y admite que ha buscado en él cosas equivocadas- y sobre la pareja, insistiendo en que "estar en el mismo barco con otra persona es muy bonito, pero estar con uno mismo no está pagado".
Su entrevista termina de forma abrupta cuando Fortuna -su última anfitriona- les dice que tienen que marcharse porque hay una fiesta en el edificio y ella piensa asistir. Eso sí, también les invita y ellos, cómo no, aceptan. "¿Hay posibilidad de ligar?", quiere saber Fernando. "Menos mal que estabas bien solo", responde Jordi entre risas.
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