Entre PSOE, Podemos e IU

"El maricón rojo de mierda que ojalá se muera de SIDA": el mensaje que recibió Fernando Tejero por apoyar una coalición de izquierdas

Fernando Tejero se posiciona políticamente en Lo de Évole, pero afirma que hay un "miedo generalizado" en su profesión a hacerlo por el temor de no volver a trabajar. El actor recuerda un episodio especialmente desagradable en redes.

Fernando Tejero, sobre el miedo que tiene hoy a posicionarse: "Doy mi apoyo a la izquierda, pero ojo con el momento en el que estamos"

Jordi Évole y Fernando Tejero terminan sentados en el salón de Carmen, una mujer de 85 años que les ha abierto las puertas de su casa tras llamar al telefonillo al azar por las calles de Madrid. Sin plató y con ese escenario improvisado, la conversación fluye entre lo cotidiano y lo confesional en este nuevo programa de Lo de Évole.

Carmen, con una vida llena de anécdotas y una personalidad arrolladora, se convierte casi en un personaje salido de 'Aquí no hay quien viva'. En ese ambiente doméstico, Tejero repasa su trayectoria y se detiene en uno de los momentos más importantes de su carrera: el Goya por 'Días de fútbol', un recuerdo que, paradójicamente, conserva borroso.

"Iba hasta arriba de lexatines", admite, al explicar por qué apenas tiene imágenes claras de aquella noche. Los días previos tampoco ayudaron: junto a Ernesto Alterio, con quien competía en la misma categoría, reconoce que fueron gestionando los nervios como pudieron, encadenando un “ciego” tras otro.

De lo que sí se acuerda es de su aspecto. No se ahorra calificativos al mirarse con perspectiva: tenía pinta de "yonqui" y lucía un "corte de pelo" desacertado.

Pero más allá de lo personal, Jordi Évole pone el foco en el contexto político de aquella gala. Recuerda que Tejero llevaba una pegatina "a favor de la libertad de expresión y en contra del terrorismo", en pleno estallido de la polémica por 'La pelota vasca', un documental por Julio Medem.

Aquel 2004 estuvo marcado por la tensión. A las puertas de los Premios Goya, miembros de la Asociación de Víctimas del Terrorismo recibieron a los asistentes con consignas como 'No a Medem' y 'ETA no, cómplices tampoco'. Dentro, el gesto se trasladó a una simbólica 'guerra de pegatinas'.

Por un lado, se repartían mensajes de 'No a ETA'; por otro, algunos actores y cineastas optaron por las de 'No al terrorismo, sí a la libertad de expresión', impulsadas por la Plataforma de la Cultura contra la Guerra. Entre ellos estaba Tejero, en una muestra de posicionamiento que hoy, dos décadas después, le resulta menos habitual a Évole.

Tejero no lo duda: "Hay miedo. Yo tengo miedo". El actor reconoce haber apoyado públicamente a Podemos y al PSOE "y, hasta ahora, a la izquierda". "Y lo seguiré haciendo, si puedo", aunque matiza las consecuencias que puede tener hoy en día.

"Pero cuidado con el momento en el que estamos, porque yo a veces hago teatro y ahí te contrata el ayuntamiento. Y si nos gobiernan estos días algunos señores, igual no trabajo más", advierte. Un temor que, según explica, no es aislado, sino compartido en el sector.

En ese sentido, recuerda unas palabras de Iván Espinosa de los Monteros: "Dijo que si salían ellos los actores nos íbamos a cagar porque se iban a acabar las subvenciones". Para Tejero, ese tipo de mensajes han contribuido a generar "un miedo generalizado a no trabajar", aunque insiste en que "la única alternativa posible es la lucha".

Y él piensa seguir haciéndolo, aunque de una manera menos "bestia" que entonces, asegura al recordar un episodio concreto: tras firmar un manifiesto político que lo incluía entre "100 intelectuales y gente de la cultura, la respuesta en redes no tardó en llegar, con insultos especialmente duros.

Uno de ellos decía: "¿Fernando Tejero, un intelectual? ¿El maricón este inculto rojo de mierda que ojalá se muera de SIDA?". Un ataque que el actor no dejó pasar. "Tú te puedes meter con mi trabajo. Te puede gustar o no. Y eso es lícito y te lo compro. Pero, ¿con mi vida personal?. ¿Yo tengo una familia y tú me vas a desear a mí la muerte?. Tú eres un cabrón. Y se lo dije".

Su contestación fue tan directa que terminó en los informativos: "Soy de Podemos. Soy maricón. Y el que me falte al respeto, que me coma el rabo". Hoy, con distancia, matiza: "En ese momento era lo que sentía. Ahora lo haría, pero de otra forma". De hecho, ha decidido apartarse de redes sociales como Twitter, una experiencia que resume con claridad: "Me vino grande". Desde entonces, asegura, vive "feliz".

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