En Cara al Show
La entrevista completa de Marc Giró a Roberto Leal, "el hombre perfecto": "Te van a dar un sillón en la RAE"
Marc Giró recibe a Roberto Leal, quien presenta su primera novela en Cara al Show, y convierte la entrevista en un festival de humor, palabros, abdominales, confesiones, anécdotas familiares y hasta un falo romano.

"Es uno de los presentadores más queridos de la televisión, mucho más que yo y con toda la razón". Así presenta Marc Giró a Roberto Leal en Cara al Show. El presentador de Pasapalabra visita el programa de laSexta para hablar de su primera novela, 'El sótano', pero la conversación acaba derivando hacia los lugares más insospechados.
Marc no tarda en definir a su invitado como "el hombre perfecto" y, viendo cómo transcurre la entrevista, parece decidido a demostrarlo ante la audiencia... o, al menos, a ponerlo a prueba.
La primera comprobación llega con la tarta de cumpleaños. Roberto acaba de cumplir 47 años y Marc le reprocha, entre risas, que haya soplado únicamente un 4 y un 7 en lugar de 47 velas. "Él, que hace tanto deporte y tiene tanta capacidad pulmonar". Dicho y hecho. Las Glorias Cabareteras aparecen con una tarta coronada por 47 velas. Roberto necesita varios intentos para apagarlas todas y bromea: "Pensaba que las llamas me iban a agarrar el flequillo".
Leal asegura que le encanta cumplir años y aprovecha para compartir una curiosa filosofía vital. "Creo que es interesante ser minimalista", comenta mientras observa la tarta. "Parece que hay más bizcocho".
El cambio de la prueba final de Pasapalabra y su obsesión por hablar rápido
Marc recuerda que Roberto lleva ya seis años al frente de Pasapalabra y saca a relucir una de las novedades del concurso. "Ahora es AlaZ, que está funcionando muy bien", responde Roberto. Según el presentador, la prueba es ahora "mejor, diferente, más difícil, más jugable y más emocionante".
Después llega una de las preguntas más inevitables. "¿Es verdad que cuando sales de grabar Pasapalabra hablas todavía más rápido de lo habitual?". "Llego a mi casa como un loco, por la inercia", reconoce Su mujer incluso le pide alguna vez que baje el ritmo. "Entre que hablo rápido, que no me entiende y que yo me salto las eses del final, ella va interpretando cosas".
El presentador explica de dónde cree que le viene esa velocidad. Primero trabaja con su padre, albañil, muy cuadriculado con los tiempos. Después pasa por un supermercado como uno de los primeros cajeros hombres. Allí acaba en la caja rápida porque escanea los productos a una velocidad endiablada. "He metido esa prisa en mi estómago", admite.
Cuando años después llegó a Pasapalabra, bromea, descubrió que en realidad llevaba toda la vida entrenándose para ese programa.
El diccionario ambulante que desespera a sus amigos
Pero hay otra consecuencia inesperada de tantos años rodeado de definiciones. Sus amigos creen que desde que trabaja en Pasapalabra se ha vuelto mucho más "barroco". Él mismo reconoce que ya se despide por WhatsApp con un solemne "Un ósculo". "Un fin de semana en una casa rural conmigo se te hace largo", reconoce.
Y, como si estuviera jugando un de la Alaz permanente, empieza a repartir vocabulario poco habitual. "¿Sabéis cómo se llama esa rodaja de limón que se pone en los vasos de bebidas espirituosas? Luquete. ¿Y esta parte del codo? Sangradura. Si alguien va a hablar, que lo haga bien, por favor".
Marc asegura que a él le ocurre exactamente lo contrario. Para él, Roberto ha mejorado con Pasapalabra. Sin embargo, Marc está peor de lo que ha entrado en Cara al Show. "Es una involución".
Las comas que le quitan el sueño
La conversación deriva hacia las manías lingüísticas de Roberto. Confiesa que le desespera "la gente que no usa la coma del vocativo o utiliza el infinitivo como imperativo". También defiende las dobles exclamaciones y poner punto final incluso en los mensajes de WhatsApp.
"Te van a dar un sillón en la RAE al final", le dice Marc. Roberto ya tiene incluso preferencia por la letra: "Quiero la Z, de '¿qué paza?'".
El Ondas convertido en perchero
Otra de las historias más divertidas llega cuando hablan del Premio Ondas que Roberto ganó y regaló a sus padres Su madre ha encontrado una utilidad inesperada para el galardón: lo utiliza para colgar gafas, pulseras y colgantes. "Esto es real, me lo ha mandado ella", asegura Marc mostrando la fotografía.
Lejos de escandalizarse, Roberto lo celebra: "Eso te pone en tu sitio, los pies en la tierra".
Del drama de las bajas de Atresplayer... a los abdominales
La primera vez que Roberto Leal dio un bote en Pasapalabra rompió a llorar. Durante un tiempo, esa imagen ha servido en Atresplayer para despedir a quienes cancelan su suscripción. Marc aprovecha para cargar contra esos desaprensivos que se dan de baja: "¿Quién coño os habéis creído que sois? ¿De qué viviremos?".
Después llega uno de los momentos más surrealistas de la entrevista. Roberto acaba de protagonizar una nueva portada de 'Men's Health' y Marc reconoce sin rodeos y cosificando a su compañero a tope que está "bien bueno".
"A mí no me interesa la portada, sino los abdominales", sentencia. Y de ahí nace "Abstremedia", un juego en el que Roberto tiene que adivinar a qué presentador pertenecen distintos torsos desnudos.
Acaba reconociendo los abdominales de Jorge Fernández, Manel Fuentes, Jordi Cruz y Grison, además de identificar que uno pertenece a Jesús Vázquez. "A ver si vas a ser marica", bromea Marc al comprobar su puntería.
Una docena de cartas inspira su primera novela
Ya hablando de 'El sótano', Roberto explica que la historia nace de una experiencia personal. Durante semanas recibió en casa una docena de cartas bancarias dirigidas a otra persona. Nunca las abrió, pero la situación despertó su imaginación. "Esto es ficción y lo he llevado a la exageración, al límite", advierte.
"Hay gente que no está bien de la cabeza", añade para explicar el punto de partida de una novela que también reflexiona sobre cómo la intimidad prácticamente ha desaparecido. Marc confiesa que él sí habría abierto aquellas cartas sin pensárselo dos veces.
Cuatro bodas, una canción sin fin y un falo romano
Roberto habla de las cuatro ceremonias con las que termina casándose con la misma mujer, recuerda su despedida de soltero disfrazado de "la ninja Pastori" y acaba cantando junto a Marc la sintonía de muchas series infantiles de los ochenta.
Pero todavía queda un último giro. Marc se fija en el colgante que lleva Roberto.
"¿Llevas una polla colgada? Es el sueño de mi vida". Leal explica que se trata de un amuleto romano contra el mal de ojo, regalo de Maya Pixelskaya. Acto seguido decide regalárselo al presentador. Marc lo recibe emocionado: "Hace tanto tiempo que un hombre no me cuelga un falo del cuello...".
Como broche final aparecen Manu Pascual y Moisés Laguardia, dos de los concursantes más queridos de Pasapalabra, para jugar con Roberto a adivinar programas de televisión mediante mímica.
Y antes de despedirse, Marc todavía lanza una última petición. Quiere concursar, "pero tiene que ser Dislexic Edition, Pasalapabra".