Durante la invasión rusa, el equipo estadounidense Haas F1 Team ha sido protagonista de gran parte de las noticias de motor. Tras la rescisión de contrato de Nikita Mazepin y de uno de sus máximos patrocinadores, la empresa Uralkai, nombraron a Kevin Magnussen como sustituto del piloto ruso. El GP de Arabia Saudí no está siendo nada fácil para la escudería.

“Mi cuello estaba completamente roto en Q3, no podía sujetar la cabeza y no podía pilotar bien”, mencionó Kevin Magnussen, en palabras recogidas por el diario As, lo que demuestra que pilotar un monoplaza de Fórmula 1 es de extrema complejidad, incluso para los profesionales.

El piloto danés saldrá décimo sobre el asfalto del Gran Premio de Arabia Saudí y, debido al rendimiento del monoplaza, se encuentra insatisfecho. “Tenemos que estar contentos con la Q3 pero el coche estaba mejor que para un décimo. Un quinto puesto era posible, y además mi mejor vuelta era con un neumático usado. El equipo merecía un quinto puesto pero yo no se lo di”, expresó Magnussen.

Haas no está disfrutando en Jeddah, y al décimo puesto de Magnussen de cara a la carrera, que dará comienzo a las 19 horas del día de hoy, se sume el gravísimo accidente de Mick Schumacher, hijo del hectacampeón de Fórmula 1. “Me dijeron que está bien y es increíble, viendo su accidente, pero la seguridad de estos coches es enorme y ahora sales andando de un coche como ese. Estaba haciendo una gran clasificación e iba a hacer un gran resultado”, mencionó Magnussen con unas palabras tranquilizadoras sobre el estado de su compañero de equipo.

A falta de cinco minutos para que concluyera la Q2, Mick Schumacher chocó brutamente contra el muro a 240 kilómetros por hora. Ayudado por las asistencias de circuito para salir de su monoplaza, fue trasladado al hospital en helicóptero. Su coche, gravemente dañado por el accidente, se partió en dos.