No, el frío porque sí no constipa. No es el culpable de nuestros resfriados o catarros. Ni de la gripe. Ni de otros virus respiratorios. "Por coger frío" no nos vamos a resfriar, como dirían nuestras abuelas, y como también digamos seguramente ahora nosotros que ya comienza el frío. Al menos no es el responsable directo.

Como en todo, hay 'peros' y matices. Veamos y expliquemos qué es lo que realmente causa las gripes y los resfriados. Resfriados o catarros que por cierto, y también bronquitis, de nuevo han vuelto, ya no todo COVID-19, gracias sobre todo al gran número de población vacunada que tenemos en España (casi el 80%). Y expliquemos también por qué no basta sólo con "abrigarse bien".

Como explica a laSexta el doctor Gil Rodriguez Caravaca, jefe de servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (HUFA) el frío o ciertas condiciones climatológicas lo que hace es que los virus estén activos.

"En esta época del año hay una serie de enfermedades producidas por algunos virus o patógenos que son más agresivos o que están más activos. Dependerá por tanto de las condiciones ambientales, del frío y de la humedad que haga. Incluso del sol (éste puede inactivar ciertos virus)", explica el experto. Por tanto "no es el frío en sí lo que provoca los resfriados o constipados, pero sí que es cierto que el frío favorece que haya estos virus, que vivan", señala el profesional.

Lo que realmente provoca los resfriados o catarros comunes y las gripes son los virus (los más comunes son los llamados rinovirus y en el caso de la gripe el llamado virus influenza). Y estos virus se trasmiten por gotas que quedan en suspensión cuando hablamos, tosemos o estornudamos. Cuando alguien enfermo tose, estornuda o nos habla directamente y no nos protegemos adecuadamente. "Por lo que si estamos enfrente de alguien que tiene algún virus respiratorio, y hemos adoptado nuestras medidas de protección como la mascarilla, el lavado de manos o la ventilación, estaremos disminuyendo el riesgo. Y en el caso de la gripe, también con la vacuna", sostiene el doctor.

No es el frío en sí lo que provoca los resfriados o constipados, pero sí es cierto que el frío favorece la aparición de estos virus, favorece que haya más casos (pero no el contagio como tal)

"Es importante ponernos la mascarilla cuando estemos malos, no solo ahora que sigue siendo obligatoria en espacios cerrados por la pandemia del COVID-19, sino también para un futuro. Ponernos la mascarilla cuando tengamos un proceso respiratorio para proteger a los demás", asegura por su parte el doctor José Luis Almudí, médico de familia y presidente del Colegio de Médicos de Valladolid.

También ocurre -señala este experto- que "en invierno como hace frío, pasamos más tiempo en interiores y eso hace que los virus circulen con más facilidad, porque no hay ventilación ni una buena circulación del aire y esas gotitas que expulsamos si estamos enfermos, hacen que circulen con mayor facilidad y se generen aerosoles (mientras que el aire libre es más complicado)".

Por tanto, es cierto que "el frio como tal no produce cuadros catarrales, pero sí favorece el que aparezcan más casos, porque estos virus están más cómodos en ambientes fríos y secos", añade Almudí.

Abrigarnos para no coger frío (pero no para constiparnos)

¿Qué es entonces, lo que hace el frío en nosotros? ¿Por qué tenemos que abrigarnos bien en invierno (aparte de, lógicamente, nuestro propio confort)? ¿Qué significa entonces eso que decimos tanto de "abrígate que vas a coger frío"?.

Según explica Almudí, todos los virus respiratorios entran por vía aérea (nariz y boca) y de ahí van las fosas nasales, a la faringe y a los pulmones. Dicho esto, es importante abrigarnos bien para regular nuestra temperatura corporal pero sobre todo no respirar aire frío porque "se puede producir una vasoconstricción, fundamentalmente, de los vasos de la nariz o de la vía aérea, y eso hace que haya menos vascularización. Es decir, a la sangre le cuesta más llegar y no aporta anticuerpos y otras defensas fundamentales que nos protegen de los virus".

Al producirse esa vasoconstricción no tendríamos las defensas tan disponibles para protegernos de esos virus, para impedir que penetren. Los mecanismos de defensa se verían dificultados, explica el experto. "No es que tengamos "bajas las defensas" sino que las defensas estarían menos disponibles", matiza el experto. De forma coloquial, podemos decir que estaremos menos protegidos de esos virus cuando alguien enfermo nos hable, nos tosa o nos estornude y no tengamos mascarilla ni otras medidas de protección.

Por tanto, es importante por un lado, abrigarnos, y sobre todo no respirar aire frío para evitar la vasoconstricción y tener (más) disponibles las defensas que nos protegen de los virus; y por otro, adoptar, para evitar la transmisión de esos virus respiratorios y por tanto el contagio, todas las medidas que hemos aprendido de forma especial, en esta pandemia que aún estamos viviendo: evitar espacios interiores mal ventilados, usar mascarillas (obligatorias aún en interiores para controlar el COVID-19), ventilar bien las estancias y realizar lavado de manos. Y en el caso de la gripe, también vacunarnos.

"La higiene de manos es fundamental, ya que, por ejemplo, cuando damos la mano o tocamos objetos que recientemente hayan sido tocados por una persona enferma y nos tocamos después la cara, podemos contagiarnos. Aunque, fundamentalmente, los virus respiratorios se trasmiten por aerosoles", concluye Almudí.