La condena por el caso Nóos

"A Jaume Matas no le salió bien, pero a mí me salió peor": Urdangarin, sobre "el sombrero de yerno del rey" en sus negocios con dinero público

"No sé con qué sombrero me está viendo el político al que le estoy explicando los proyectos", insiste Urdangarin en este fragmento de la entrevista de Lo de Évole en el que menciona a otro de los condenados por el caso Nóos, Jaume Matas.

"A Jaume Matas no le salió bien, pero a mí me salió peor": Urdangarin, sobre que los cargos públicos "no le dijesen que no porque era el yerno del rey"

"De ser el yerno de España a ser el chorizo de España". Así resume Jordi Évole la evolución de la imagen pública de Urdangarindesde que se casó con la infanta Cristina hasta que entró en prisión...y él no lo niega. Está resignado. En esta entrevista en Lo de Évole, el que fuera duque de Palma, repasa con detalle su paso por el caso Nóos y las consecuencias que le llevaron a prisión.

Reflexionando sobre el pasado, asegura que su situación personal fue incluso más complicada que la de otros implicados, como Jaume Matas: "A mí me salió peor".

La sentencia del caso Nóos

El Tribunal Supremo lo condenó a 5 años y 10 meses de prisión por varios delitos de corrupción y fiscales, recuerda Évole. La sentencia apuntó que había utilizado su posición de privilegio por pertenecer a la Familia Real para presionar a cargos públicos y obtener contratos y beneficios, algo que marcó todo el desarrollo del juicio y la atención mediática posterior.

En su defensa, Urdangarin explica la dificultad de diferenciar su rol profesional del que la sociedad y los medios atribuían a su parentesco con la Corona: "No sé con qué sombrero me está viendo el político al que le estoy explicando los proyectos". "Yo no iba como 'yerno del rey', sino como presidente del Instituto Nóos", destaca. Su intención, asegura, era presentar proyectos trabajados con su equipo para que fueran evaluados, no aprovecharse de su vinculación familiar.

Urdangarin hace referencia explícita a declaraciones de Jaume Matas, expresidente del Govern balear, quien reconoció que recibirle como interlocutor facilitaba los contactos porque era miembro de la Familia Real. Según él, esas palabras fueron demoledoras para su imagen, porque dejaban claro que otros veían su rol más como un privilegio que como un proyecto profesional y sostiene que, a pesar de lo que se decía en medios y declaraciones públicas, su intención siempre fue presentar proyectos desde su posición en el instituto, y no aprovecharse de su condición de duque.

En la cárcel, para "contentar a la Sociedad y a la Familia Real"

Sobre la condena, asegura que existía una presión que hacía casi inevitable la prisión: "Sí o sí tenía que acabar en la cárcel para contentar a la prensa, a los jueces, al fiscal y también a la Casa Real".

En sus palabras, no se podía entender que hubiera una sentencia condenatoria sin privación de libertad: "Hubiese sido un escándalo si no hubiese entrado en la cárcel".

Los últimos días antes de entrar en prisión

Urdangarin describe también los últimos días previos a su ingreso en prisión como momentos muy duros con su familia. Tuvo solo cinco días para organizar todo, intentar dejar resueltas cuestiones familiares y aprovechar los últimos momentos con sus hijos antes de su entrada en la cárcel.

El día anterior a su ingreso, viajó desde Ginebra y pasó la noche en casa de la infanta Elena, acompañado por su seguridad. Esa jornada estuvo marcada por la tensión emocional y la necesidad de despedirse de su familia, dejando atrás una vida marcada por la notoriedad y los escándalos judiciales.

Cuando llegó el momento de entrar en la cárcel, Urdangarin recuerda el impacto de cerrar la puerta metálica detrás de él: "Ahí dices, 'esto se acabó'. Ahí ya tienes que empezar otra fase que creo que va a ser más dura que la anterior". Para él, ese instante simbolizó el paso definitivo a un periodo de aislamiento y de consecuencias directas por sus actos.

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