La "muerte civil"

García Ortiz desvela cómo ha afectado a su familia su caso: "Mis hijos no lo han llevado bien"

García Ortiz rompe su silencio en Lo de Évole y habla por primera vez desde que fue condenado. El exfiscal general del Estado va más allá de las consecuencias profesionales y explica cómo afectó el juicio y su fallo a su familia.

García Ortiz compara la "muerte civil" que había en Roma con lo que le ha ocurrido: "Afronto la sentencia y las consecuencias"

Jordi Évole charla en exclusiva con el exfiscal general del Estado en este programa especial de Lo de Évole en el que Álvaro García Ortiz rompe su silencio. Se trata de la primera entrevista que concede tras ser condenado por un delito de revelación de secretos, y en ella analiza, además de las consecuencias profesionales (y políticas) del juicio y su fallo, cómo le ha afectado a nivel personal.

García Ortiz es padre de dos hijos, de 25 y 22 años, quienes han sufrido este proceso y su repercusión mediática en primera fila. "No lo han llevado bien. La familia es uno de los elementos más complicados de manejar en una situación como esta", reconoce el exfiscal.

A pesar de tener "una edad suficiente como para que se les pueda explicar, puedan entender, puedan absorber la situación", la situación no ha sido para nada sencilla. "Hay que estar ahí, porque leer determinadas noticias y determinados titulares destructivos hacia su padre es algo doloroso, francamente doloroso", admite.

Jordi Évole comparte con Álvaro García Ortiz una reflexión que hizo después de ver todo lo que le ocurrió. "La imaginación se te va y piensas que podría haber un atentado", reconoce que suele pensar en este tipo de casos, para después dejar claro que no se refiere a él concretamente, sino a otras personalidades, por el simple motivo por el que cree que a él ya lo han matado. "No hace falta que le disparen", añade.

El exfiscal general del Estado le recuerda que en Roma había una cosa que era la "muerte civil". "Creo que algo parecido a eso puede haberme pasado", asume.

"Yo he afrontado el proceso y afronto la sentencia, las consecuencias de la sentencia, como no se puede hacer de otra manera. Es lo que ha ocurrido. Se acepta y se acata, por supuesto", concluye.

Y luego, "hay que seguir viviendo".

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