"Se flipó"

"¿Qué necesidad tenía de comprarme la casa de Barcelona?": Iñaki Urdangarin, sobre el famoso palacete de Pedralbes con el que comenzó su debacle

Urdangarin se arrepiente hoy de muchas cosas, entre otras, de haberse "flipado", tal y como le refiere Jordi Évole. El palacete de Pedralbes es una muestra de aquella época en la que su ambición no conocía límites.

"¿Qué necesidad tenía de comprarme la casa de Barcelona?": Iñaki Urdangarin, sobre el famoso palacete de Pedralbes con el que comenzó su debacle

Iñaki Urdangarin vuelve en Lo de Évole sobre uno de los episodios que, con el paso del tiempo, se ha convertido en símbolo de su caída: la compra de la casa de Pedralbes, conocida mediáticamente como el "palacete". Un paso que hoy interpreta como consecuencia directa del contexto, del éxito y de haber asumido dinámicas ajenas a sus valores iniciales. De haberse "flipado", como resumiría Évole.

El propio Jordi Évole subraya cómo aquella casa terminó representando mucho más que una decisión inmobiliaria. La prensa la bautizó como palacete en un momento en el que el estatus de la pareja había cambiado por completo y vivían en una de las zonas más exclusivas de Barcelona, con una hipoteca que entonces se publicó que rondaba los 15 o 17.000 euros mensuales.

El contexto socioeconómico y los 'ánimos' del rey Juan Carlos

Urdangarin sitúa la decisión en el contexto económico de principios de los 2000. "Estamos en el año 2003/2004, en todos los créditos bajos. La gente va cambiando de casa, va intentando progresar y crecer. Te contagias de esta situación", explica, describiendo un clima de bonanza generalizada.

A ello se sumaba una situación personal favorable. "El negocio te va muy bien. Los dos trabajamos y estamos esperando nuestro cuarto hijo y puedes empezar a atar cabos y decir bueno, pues a lo mejor en el piso estamos un poco más apretados", relata, justificando el razonamiento que les llevó a plantearse el cambio de vivienda.

El proyecto contó además con apoyo familiar. "Recibimos una ayuda", aclara, para precisar después que fue por parte de "familiares", tanto los suyos como los de la infanta Cristina, "porque creían que era bueno para nosotros". Con créditos accesibles e ingresos altos, decidieron dar el paso.

"Es que ahí no cabéis, chico"

Sin embargo, con la perspectiva del tiempo, Urdangarin se formula una pregunta clave. "Luego piensas realmente si todo esto era necesario. También con los problemas que nos ha traído. Quizás. Quizá no", reflexiona, enlazando esta decisión con otras que hoy no volvería a tomar.

Évole rescata de su libro de memorias -que se publicará en breve, en este mes de febrero- un pasaje muy revelador protagonizado por el rey Juan Carlos sobre la vivienda anterior de la pareja. "Es que ahí no cabéis, chico", le habría dicho. Urdangarin reconoce que ese tipo de comentarios alimentaban la idea de que el cambio era lógico y asumible.

"Empiezas a pensar evidentemente y crees que lo puedes hacer. Y aunque la hipoteca pueda ser alta en proporción, los ingresos eran posibles", explica, defendiendo que en aquel momento no percibió la operación como irregular. "No hicimos nada que no creo que estuviese bien", añade.

Aun así, el exduque de Palma admite que hoy hace autocrítica. Preguntado directamente por Évole sobre si "se flipó", responde con honestidad: "Puede ser que sí". Reconoce que mientras estás dentro "quizá no te das cuenta", pero que la caída cambia por completo la mirada.

"Después piensas: '¿Cómo pude meterme en esto?'", concluye, describiendo una "vorágine" y un "ritmo frenético" que no supo gestionar.

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