En Lo de Évole

Jordi Évole presenta, por fin, a Carla Simón y Alba Flores: "Tienen tanto en común tu peli y la mía... fue muy fuerte ver tu docu"

Alba Flores y Carla Simón reflexionan sobre cómo vivieron algo tan duro como ver que la heroína te arrebata a un padre y cómo han podido catalizar las emociones vividas. Ambas hablan sobre la relación que han tenido con las drogas y cómo se han sentido al superar la edad que tenían sus padres cuando murieron.

Jordi Évole presenta, por fin, a Carla Simón y Alba Flores: "Tienen tanto en común tu peli y la mía... fue muy fuerte ver tu docu"

Estiu 1993,AlcarràsyRomeríacomponen una de las trilogías más íntimas y honestas del cine español reciente. En estas tres ficciones de raíz autobiográfica, Carla Simón explora un dolor que no se extingue: el que deja la muerte de los padres cuando llega demasiado pronto. Los suyos murieron de sida cuando ella era apenas una niña y, desde entonces, el cine se ha convertido en el lugar donde dar forma a la ausencia, donde el duelo encuentra imágenes, palabras y silencio.

Quizá por eso no sorprende que la conexión entre la directora y la invitada del programa de Lo de Évole de hoy sea inmediata. El timbre suena en el piso de Alba Flores y Jordi Évole se permite abrir la puerta para dar paso a la cineasta. Llevaban tiempo queriendo conocerse, pero la vida -y sus agendas- lo habían ido posponiendo.

Ahora, por fin, se encuentran. Se miran, se reconocen, se sostienen la una a la otra en la mirada. "Siéntete como en tu casa", le dice Alba. Y no es una frase hecha: hay conversaciones que solo pueden tener lugar en casa.

"Tienen tanto en común tu peli y la mía..."

Alba acaba de ganar un premio Forqué por Flores para Antonio y Carla recibe la noticia de sus trece nominaciones a los premios Gaudí por Romería. "Me la vi ayer, me encantó, qué belleza", le dice Alba. "Tienen tanto en común tu peli y la mía... Para mí fue muy fuerte ver el docu". Carla apunta que, aunque ambas comienzan de "puntos de partida casi opuestos", acaban llegando a "la misma pregunta del padre".

"Yo hago la película para intentar crear las imágenes que no tengo. Y tú haces un ejercicio de escoger todas las imágenes que tienes para crear algo. Son dos ejercicios de memoria muy distintos", reflexiona la directora.

Ese ejercicio ha permitido a Alba reencontrarse con su padre de una forma inédita, después de décadas. "Ahora tengo una sensación de él, que es algo que no había tenido desde los ocho años", confiesa. Carla entiende bien ese descubrimiento tardío. Ella también ha convertido el cine en su forma de atravesar el dolor. "Eso que dices es como lo más esencial que te da el arte, como que de repente, a través de una película, puedes resucitar a los muertos y sentirte más cerca", explica.

"Yo tenía seis años cuando mi madre murió. De mi padre no tengo ningún recuerdo, pero de repente, a través de la peli, también lo siento más cerca", continúa.

Rompiendo estigmas y tabúes

"Fueron muertes tan dolorosas, tan llenas de estigmas y tabúes, que creo que en muchas familias se quedó como un tapón difícil de gestionar. Algo escondido, un silencio. Y eso en mi familia fue así y creo que en muchísimas de esa época", comenta Carla, quien apunta hacia el tiempo como condición necesaria para romper ese silencio.

"Hasta que no viene una nueva generación con una nueva mirada, libre de ciertos prejuicios y con una manera distinta de ver todo eso... Porque a mí, que mis padres estuvieran enganchados a la heroína no me molesta. Es parte de su historia y quiero entenderla. Esa mirada es nueva y necesitamos un poco de tiempo para poder hacerla", concluye mientras Alba asiente.

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