De Disneyland al Camp Nou

La anécdota de Marc Giró con su primo en un partido del Barça: "No había cruising, era un rollo"

"¿Cómo desconcentras tú para follártelo a un señor que está pendiente de un partido de fútbol. No había cruising, era un rollo, no me interesaba nada", asegura Marc Giró, entre risas, en Lo de Évole.

La anécdota de infancia de Marc Giró con su primo en un partido del Barça: "No había cruising, era un rollo"

El 'boom' le ha llegado con 52 años. Marc Giró se ha convertido en una de las caras visibles de la lucha contra el fascismo, un líder de opinión, sin pretenderlo. Sus monólogos se hacen virales y él asiste con estupefacción a ese reconocimiento que nunca ha buscado. Así lo desvela en este doble programa de Lo de Évole que le sirve de bienvenida a laSexta, su nueva casa.

Lo cierto es que Marc no para de trabajar. Jordi Évole no sabe de dónde saca el tiempo para hacer tele, radio, escribir y presentar libros y asistir a un club de lectura -ese que está sirviendo de escenario en este inicio de la entrevista-. Y muy pronto, su Cara al Show llegará a la cadena, el programa del que todo el mundo habla sin haber siquiera comenzado a emitirse.

A pesar de pertenecer a este club y ser parte de unos cuantos más que se niega a desvelar, Marc asegura que no le gusta nada ese concepto, que solo sirve, en su opinión, para amurallarnos y no permitirnos ver lo que hay fuera y viceversa. "Estamos en este mundo, que es nuestro club, nos amurallamos y vivimos una vida bunkerizada. Entonces, el muro que nosotros hemos puesto a nuestro alrededor -que puede ser físico o mental- no deja que nos vean, pero nosotros tampoco vemos lo que hay fuera. Por eso, me parece una idea peligrosísima", reflexiona. Las pandillas tampoco son de su agrado. Nunca ha estado en ninguna, ni cuando era niño.

De Disneyland al Camp Nou: el aburrimiento máximo de Marc Giró

Jordi insiste en saber a qué club pertenece, pero él se niega a responder. "Me hubiera encantado que dijeras que eres del Barça", bromea. "Eres futbolero", asegura más que pregunta Marc. Évole asiente y Marc pone cara de oler a estiércol. "El fútbol no me ha interesado en la vida, y mira que lo he intentado", confiesa.

Cuando era niño, fue con su primo a un partido del Barça y no se ha aburrido más en la vida. Bueno, en Disneyland tampoco es que se divirtiera mucho, con esa musiquilla constante en el ambiente que aún hoy resuena en su cabeza.

De la ciudad mágica vuelve al campo de fútbol: "Un primo mío, en esto del ritual de que un niño llegue a hombre -que eso no lo ha conseguido nadie en mi caso-, me llevó al campo del Barça, cuando todavía jugaba Maradona". De aquello recuerda que "todo el rato olía a salchicha de Frankfurt".

"Todo eran tíos a mi alrededor, y no era la actitud en la que yo imaginaba a los hombres, algo que a mí me interesaba mucho. Yo pensaba: '¿Cómo desconcentras tú para follártelo a un señor que está pendiente de un partido?'", resume su pensamiento con esta pregunta, provocando las risas de su entrevistador.

"Yo, como mariquita, decía: 'Es imposible, será imposible. Qué de trabajo'. No había cruising, no había nadie que mirara nada... Era un rollo", concluye.

Jordi está a punto de desmayarse. La risa y la cataplexia están a punto de dejarle KO. Por suerte, está sentado en una de las sillas que Marc había colocado con tanto cariño en su club de lectura.

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