Pasan hoy a disposición judicial
La confesión de Julián a los agentes de la UCO del crimen de Francisca Cadenas: "Sé lo que hay ahí"
Los detallesLos dos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas han pasado este sábado a las 12:00 h a disposición judicial después de que uno de ellos se declarara culpable y exculpara al otro, su hermano.

Resumen IA supervisado
Los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas han sido llevados ante el juez tras hallarse sus restos en la casa de los acusados, cerca del hogar de la víctima. Julián, uno de los detenidos, confesó el crimen, exonerando a su hermano, aunque la abogada de la familia de Cadenas duda de su sinceridad. La Unidad Central Operativa (UCO) descubrió los restos ocultos bajo cemento en un agujero en la vivienda. La familia de Francisca siente alivio por el hallazgo, pero enfrenta un duelo doloroso. Aún se investiga la implicación del otro hermano y el móvil del crimen.
* Resumen supervisado por periodistas.
Los dos hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas pasan hoy a disposición judicial a partir de las 12:00 horas en los juzgados de Villafranca de los Barros.
Los restos de la mujer desaparecida en Hornachos hace nueve años fueron encontrados el pasado miércoles enterrados en la vivienda que ambos comparten, a escasos metros de la casa de la víctima en la que todavía viven sus hijos y su marido.
Uno de los detenidos, Julián, conocido como 'El Juli', ha confesado el crimen hace tan solo unas horas y ha exculpado a su hermano mayor, a 'Lolo'. Cabe recordar que el encubrimiento entre hermanos, ascendientes, descendientes o cónyuges está exento de pena.

Las claves de la UCO
Durante el registro efectuado por agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) y especialistas en inspecciones oculares en la vivienda de los detenidos, los investigadores localizaron los restos óseos en lo que describen más como un "agujero" que como "una arqueta". Este hueco, que contaba con un pequeño sumidero sin tapa, estaba oculto bajo una baldosa. Tras picar el suelo, los agentes hallaron los huesos enterrados entre cemento y forjado, sin ninguna envoltura como tela, caja o elemento similar.
Los agentes accedieron al inmueble con pico y pala después de advertir a los detenidos de que, en caso de no señalar el lugar exacto, procederían a levantar toda la vivienda. Ante el silencio inicial, comenzaron a apartar objetos de la casa -bastante desordenada, según apuntan las fuentes- y en un patio que daba acceso a la planta superior apreciaron indicios de que se había realizado algún tipo de intervención en el pasado.
Según las mismas fuentes, Julián -el detenido que se autoinculpó- realizó una manifestación espontánea al señalar el lugar del hallazgo: "Sé lo que hay ahí". Posteriormente, ni él ni su hermano volvieron a colaborar activamente durante el registro y ambos permanecieron callados observando el trabajo de los agentes desde la parte superior de la casa junto a su abogado.
Al día siguiente, perros del Servicio Cinológico marcaron varios puntos del inmueble. Criminalística contrastará ahora si la sangre corresponde a Francisca Cadenas.
Ambos hermanos figuraban entre el grupo de sospechosos desde el inicio de la investigación, al igual que otros vecinos ubicados en un radio aproximado de entre 30 y 50 metros del lugar donde se produjo la desaparición (entre la casa de Francisca, el pasadizo en el que se la vio entrar pero no salir y el lugar en el que estaba aparcado el coche al que acompañó minutos antes de su desaparición a la niña a la que cuidaba) .
Entre los elementos analizados por los agentes figuraban su cercanía al entorno y la circunstancia de que fueran dos hombres que vivían solos. No obstante, no constan denuncias ni testimonios sobre ruidos de taladros u obras en los días posteriores a la desaparición.
A la espera de lo que arroje la autopsia sobre causa o mecánica de la muerte, los agentes de la UCO siguen sin conocer el móvil del crimen.
La posible responsabilidad penal del otro hermano se encuentra aún bajo estudio.
La abogada de la familia de Francisca no da credibilidad a las declaraciones
Verónica Guerrero, abogada de la familia de Francisca Cadenas, aseguró ayer que no daba ninguna credibilidad a las declaraciones de uno de los dos hermanos detenidos en este caso exculpando al otro, según recoge EFE.
Lo importante, recalcaba, "son las pruebas". De lo que se fía, subrayaba, es de lo que descubra la UCO y lo que aparezca en las actuaciones. "Yo, hasta que no se levante el secreto, lo que estas dos personas puedan declarar no me lo voy a creer", remarcaba, poniendo en duda las palabras del abogado defensor de los dos detenidos de que están colaborando. "Lo que hay es un cuerpo que ha estado oculto durante nueve años. Si eso es colaborar, que baje Dios y me lo cuente", añadió.
En cuanto al hecho de que uno de los hermanos pueda ser encubridor del autor de la muerte, Guerrero aseguró que era muy pronto para saber si afectaría al proceso. Es cierto, reconocía, que el "encubrimiento entre parientes, sin duda complica el escenario", pero recalca que eso supondría dar por sentado que solo uno es el culpable y no sabe "si hay base para sostener eso".
Sobre los restos de la víctima, la letrada ha explicado que se van a preservar en el Instituto de Medicina Legal. Asimismo, recordaba que la familia de otra mujer desaparecida en la zona, Manuela Chavero, cuya defensa también asumió, no pudo darle enterramiento hasta cuatro años después de la sentencia condenatoria.
Guerrero quiso además poner en valor el trabajo de la UCO en el esclarecimiento del caso.
El "alivio" de la familia de Francisca

Por su parte, los hijos de Francisca han señalado a EFE que el hallazgo de los restos supuso un "alivio para toda la familia", aunque reconocen que ahora afrontan "una fase muy dura", marcada por el duelo tras haber luchado durante años para que el caso no quedara en el olvido.
Tras agradecer el apoyo recibido por parte de los vecinos y la labor de la Guardia Civil, han reclamado que "se haga justicia". "Confiamos en la Justicia plenamente", han afirmado, al tiempo que han expresado su deseo de "mirar a los ojos" a los detenidos.
No obstante, los familiares también han lamentado la falta de apoyo emocional a las personas que atraviesan situaciones similares y la soledad con la que se ven obligados a pasar por este trance: "Tenemos que gestionar una forma de vivir que nadie la quiere y nadie nos ayuda".
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