Salvados

El dolor tras el odio reúne a una víctima de ETA y al terrorista que mató a su familia: "Quiero mirarle a los ojos y pedirle perdón"

¿Por qué es importante? Salvados propicia el encuentro entre Fernando Garrido y Josemi Latasa, el exmiembro de ETA que participó en el asesinato de sus padres y su hermano en 1986. Cuarenta años después del atentado, ambos se miran a los ojos y ofrecen uno de tantos retratos de la época más oscura de España.

El abrazo entre una víctima de ETA y el hombre que asesinó a su familia, 40 años después: "Quiero mirarle a los ojos y pedirle perdón"

Josemi Latasa llega a las puertas del refugio de Lizara en el que va a encontrarse con el hombre al que le arruinó la vida. "¿Le has dado muchas vueltas a la cita de hoy?", le pregunta Gonzo, el presentador de Salvados. "No", responde él. Ha preferido no pensar demasiado en ello. "Lo de la culpa y el perdón es una cosa muy personal", sentencia.

El hombre reconoce que le costó muchísimo iniciar el camino de nuevo, tras arrepentirse de todo lo que había hecho cuando era miembro de ETA. "He tenido unas depresiones terribles. Me he intentado suicidar varias veces. Tuve una situación con una mujer y una hija que permití que estuvieran en mi casa. Me denunciaron. Me han condenado por amenazas. En este momento, estoy en una situación de desahucio".

Pero llega a la cita con Gonzo con un propósito: "Yo a este hombre lo que quiero es mirarle a los ojos y pedirle perdón, porque aquella barbaridad que hicimos (o que hice) no se puede borrar".

Al otro lado está Fernando Garrido. Ha dormido relativamente bien, "pero la cabeza no para". No es difícil entender por qué. Está a punto de encontrarse con el hombre que participó en el atentado que acabó con la vida de su padre, el gobernador militar Rafael Garrido, su madre y su hermano de 16 años en San Sebastián en 1986.

Garrido afronta el momento desde la calma. "Normalmente, controlo. Pero esto es muy excepcional". No pretende interrogar a Latasa ni conocer los detalles del atentado. "Voy a ver qué me cuenta, qué me dice. No tengo ninguna pregunta en concreto", explica y dice que solo quiere escuchar.

Durante el programa, Salvados reconstruye por separado los caminos que han llevado a ambos hasta ese instante. Latasa, que entró en ETA con más de 30 años, cuenta cómo empezó a colaborar con la organización y cómo fue ascendiendo en su entorno. También identifica a varios de los miembros con los que compartió comando: 'Kepa' Pikabea, Mikel Goikoetxea 'Txapela', Antxon, 'Iván' Bustinza e 'Iñaki de Lemona'. "La mayoría, excepto 'Kepa' Pikabea, eran de pensamiento 'marxista-leninista'. Él y yo éramos más bien nacionalistas", cuenta. Más adelante, recuerda también la llegada de 'Kubati' al grupo: "Vino más tarde y se apoderó de todo".

Latasa relata cómo recibió el encargo de participar en el atentado contra Rafael Garrido y cómo localizó el coche del gobernador militar. Fernando, por su parte, recuerda que aquel día estaba con sus padres y su hermano y que llegó a acompañarlos hasta el vehículo. "Casualmente no me subí el coche". Se despidió de ellos en la puerta. Poco después escuchó la explosión. "Todo vibró y solo pensaba 'que no sea, que no sea'". Cuando llegó al lugar, supo que los tres habían muerto.

El arrepentimiento y 'Yoyes'

Aquel atentado también hizo que cambiara algo dentro de Latasa, más allá del trozo de metralla que quedó en su cuello. Cuando supo que en el coche viajaban la mujer y el hijo del militar, además de él, asegura que se quedó "destrozado". La respuesta de la organización, sin embargo, le mostró una realidad que cada vez le resultaba más difícil asumir: "Daños colaterales", se limitaron a decir.

Latasa reconoce que aquel episodio fue "la gota que colmó el vaso" de su "situación ante la organización". Aun así, no abandonó inmediatamente ETA. "La rueda seguía girando y la dinámica te lleva ahí. Parar ahí es muy difícil".

Latasa, etarra arrepentido, sobre por qué no negó haber participado en el asesinato de 'Yoyes': "Sabía lo que iba a pasar y no la avisé"
Latasa, etarra arrepentido, sobre por qué no negó haber participado en el asesinato de 'Yoyes': "Sabía lo que iba a pasar y no la avisé"

En esa etapa dentro de ETA aparece también uno de los episodios más oscuros de su trayectoria: el asesinato de María Dolores González Catarain, 'Yoyes', antigua integrante de la organización que había abandonado ETA y regresado a Euskadi. Latasa, que era de Ordizia y la conocía desde niña, reconoce que su comando recibió el encargo de matarla.

Él no participó directamente en el asesinato, afirma, pero tampoco la avisó. "Yo acepté esa condena porque sabía lo que iba a pasar, porque la andaban buscando y no la avisé". Recuerda incluso el momento en que se encontró con los miembros del comando antes del crimen: "La estamos esperando, se me ha escapado al mediodía, pero a la tarde no se me escapa", dijo uno de ellos.

Cuando se enteró de que la habían matado, sabía que el asesinato se había producido mientras 'Yoyes' estaba junto a su hijo de tres años. Él mismo había pedido que dejaran a un lado al pequeño.

Años después, Latasa acabaría rompiendo públicamente con ETA. Fue expulsado y señalado como "colaborador, chivato, traidor" después de acogerse a beneficios penitenciarios y defender una vía de reinserción. Tras salir de prisión, concedió una entrevista en la que reclamó el final de la violencia: "Me gustaría que ETA fuese un partido político, que no hubiese más muertes, ni por una parte ni por otra". En 1994 rompió públicamente con la organización. En ese momento, muchos pidieron su cabeza.

La convivencia

Fernando, mientras tanto, había elegido otro camino para continuar con su vida. "A mí me vino muy bien centrarme en mi montaña". También explica que, con el paso de los años, desarrolló una visión particular sobre cómo afrontar las consecuencias del terrorismo. Defiende que quienes hayan cometido delitos cumplan sus condenas, pero considera necesario trabajar después por la convivencia. "No digo que suelten a los etarras sin más, pero, cuando cumplan su condena, hay que hacer algo para ayudar".

También habla sobre el motivo por el que abandonó una asociación de víctimas del terrorismo a la que aún pertenecen algunos de sus hermanos. "Yo me salí porque la vi politizada, es un poco el resumen. Estaba utilizada por la derecha, que usaba las manifestaciones. Cuando vi eso, me salí", señala.

Garrido, hijo y hermano de una familia asesinada por ETA, sobre por qué abandonó una asociación de víctimas del terrorismo: "La vi politizada"
Garrido, hijo y hermano de una familia asesinada por ETA, sobre por qué abandonó una asociación de víctimas del terrorismo: "La vi politizada"

Su posición le llevó también a rechazar otros intentos de instrumentalización de su figura. "Cuando ETA dejó las armas, el mundo abertzale intentó utilizar mi imagen y también me negué", explica. Para Garrido, el tratamiento de las víctimas y de las consecuencias del terrorismo debía mantenerse alejado de la disputa política: "Todo esto tiene que estar lo menos politizado posible".

Precisamente, participó en distintas experiencias de convivencia cuando ETA ya había dejado de desarrollar su actividad. El Gobierno vasco pidió a Garrido que participara en uno de esos programas, en el que víctimas de ETA convivieron durante varios días con personas a las que él denomina "víctimas del otro lado", aunque matiza: "esta expresión no me gusta mucho, pero para que entienda la gente". Entre ellas había incluso hermanas de miembros de ETA que habían muerto a manos de la Policía.

La experiencia le permitió conocer de cerca el dolor de esas personas. "Son personas que han perdido un ser querido. Punto"

La carta

Desde su paso por la cárcel y el arrepentimiento, Latasa ha vivido atormentado e incluso ha intentado suicidarse en varias ocasiones.

En 2011, 25 años después del asesinato de la familia Garrido, Latasa decidió escribirle una carta. Había leído unas declaraciones de Fernando en las que lamentaba que ninguno de los responsables le hubiera pedido perdón. Aquello, cuenta, le "removió las tripas".

Quiso que la carta llegara a su destinatario sin publicidad. "Tiene que ser discreta, que no se publique, porque si sale en la tele o en la radio, no sirve para nada". En ella asumía su responsabilidad: "Yo fui el conductor satánico del vehículo que llevaba a la muerte a los tuyos". Y le pedía perdón sin exigirle que lo aceptara.

La carta que el etarra Latasa envió a Garrido 25 años después de matar a su familia: "Fui el conductor satánico que llevó a la muerte a los tuyos"
La carta que el etarra Latasa envió a Garrido 25 años después de matar a su familia: "Fui el conductor satánico que llevó a la muerte a los tuyos"

Garrido respondió entonces abriendo una puerta que tardaría 15 años en atravesarse: "Si algún día quieres que nos conozcamos personalmente, estoy abierto". Nunca volvieron a escribirse. Hasta que el equipo de Salvados contactó con Latasa para conocer su historia y él expresó que quería reunirse con Garrido. El programa trasladó la propuesta a la víctima, que aceptó, pero puso una condición: "Lo que yo no quería era hacer un espectáculo". Ambos pidieron que el encuentro fuera privado y alejado de las cámaras.

El encuentro

Y llega el momento. Garrido abre la puerta del refugio. Dentro le espera Latasa. Ambos se dan la mano, como puede observarse desde la ventana. La conversación queda fuera de las cámaras, tal y como habían pedido. Durante una hora y media, víctima y responsable de aquel atentado hablan a solas. Salvados espera fuera.

El primero en salir es Latasa. Está emocionado. "Ha sido entrañable. Es una persona admirable". Dice haber salido tranquilo y destaca un momento por encima de todos: haber podido recordar lo que hizo y pedirle perdón mirándole a los ojos. Se ha sentido perdonado cuando Fernando le ha dado el abrazo que él le ha pedido. "No lo he visto como un triunfo. Me ha llenado".

Después sale Garrido. Habla de la sinceridad que percibió en el arrepentimiento de Latasa. "Es la base de todo". "No he dicho las palabras 'yo te perdono', porque yo, ¿quién soy?", explica. Pero, ante la pregunta de Gonzo, termina reconociendo: "Si tú me preguntas, pues claro que le perdono".

Después, lejos de las cámaras, en aquel refugio, se abrazan. Fernando intenta continuar hablando, pero la voz se le quiebra. Ahora está contento, pero esta noche le dará demasiadas vueltas al asunto. Aún así, cree que ha merecido la pena.

*Añade laSexta como tu medio de referencia en Google y no te pierdas toda la actualidad y el mejor contenido