El comisionista Alberto Luceño, quien presuntamente habría estafado al Ayuntamiento de Madrid cerca de 6 millones de euros en la venta de material sanitario durante lo peor de la pandemia, pidió al Ayuntamiento de Madrid una medalla por su actuación durante la primera ola.

Así se desprende de su declaración en abril de 2021, a la que ha tenido acceso laSexta, y en la que se muestra orgulloso de su actuación. "Fueron los más rápidos y se dio la mercancía en una semana", justifica ante un sorprendido fiscal.

No fue suficiente la elevada parte que cobró en la supuesta estafa sino que requería del reconocimiento público del Consistorio madrileño. La razón, aparte de esa alegada eficiencia, es que había otras instituciones interesadas en hacer negocios con él. Entre medias, como intermediario, el hijo del duque de Feria y de Naty Abascal, Luis Medina: "Luis me llama y me dice 'Tengo al Ayuntamiento de Murcia, de Andalucía'...pero luego no se realiza nada'".

Sobre su comisión, se lava las manos: dice que es el vendedor es quien la fija y que no había una parte establecida para cada uno. Eso explicaría que él cobre más que Medina: "Él es solo la persona que me pasa un contacto, pero él no ha hecho nada en la operación".

Sobre estas primas que recibe, Luceño reconoce que no le dijo nada a la intermediaria del Ayuntamiento, Elena Collado. "No sabía nada de las comisiones. No hablamos de ese tema". Entonces el fiscal le pregunta si el Consistorio conocía algunos de los documentos mostrados, algo que el emprendedor niega.

Medina negó la relación con Almeida

En su declaración ante Anticorrupción, a la que también ha tenido acceso esta cadena, Medina rechazó haberse relacionado con José Luis Martínez-Almeida. El fiscal pregunta directamente si habló con el alcalde de Madrid de este asunto, a lo que responde que "de momento, no". "Una vez que se dio todo, él me escribió para darme las gracias y ya", asevera.

Medina admitió haber llegado al edil a través del familiar y señala que le escribió un WhatsApp y que no había vuelto a hablar con él. Pero recula cuando el fiscal le lee un mensaje que lo deja en evidencia. En ese texto se lee: "Ya me ha dicho Luis que le llamó Almeida". Medina responde: "Sí, bueno... Me llamó o me escribió, si es que no me acuerdo ahora, para darme las gracias. Vamos, que yo no tengo ninguna relación con él".

Además, Medina implica a Luceño como la persona que le pide que busque compradores y que la relación se rompió después de cobrar la jugosa comisión. "En este año no me ha cogido nunca el teléfono y ya me imagino por qué. Le pregunté si había algo más de comisión... No me cogía el teléfono".

Según el imputado en la presunta estafa, el negocio se dividía en tercios: uno para él, otro para Luceño y un tercero para el vendedor. Y se sorprende cuando el fiscal le dice que no le salen las cuentas: "El contrato es de 6,6 millones de dólares y usted se lleva un millón. Es menos de una sexta parte". "Me está sorprendido", responde tras un silencio.

Apenas dos días de cobrar el millón, empieza a gastarlo: hizo tres transferencias a los Países Bajos por la compra de un yate, como apunta el informe de la Agencia Tributaria. En ese mismo documento se señala también la compra de dos activos financieros por 400.000 euros. Y también se sorprende cuando el fiscal conecta la comisión con las compras, por si tuviera que embargarlo. Una requisa que no ha podido llevarse a cabo porque en la cuenta solo tiene 250 euros.