En Cara al Show

La entrevista completa de Marc Giró a Oscar Camps, director de la ONG Proactiva Open Arms: "El Mediterráneo es una fosa común"

El director de Proactiva Open Arms repasa con Marc Giró la gestión migratoria europea, la situación en las fronteras, el cambio de discurso sobre la inmigración y los diez años de trabajo de la ONG.

La entrevista completa de Marc Giró a Oscar Camps, director de la ONG Proactiva Open Arms: "El Mediterráneo es una fosa común"

Oscar Camps, director de Proactiva Open Arms, visita el plató de Cara al Show para conversar con Marc Giró sobre la gestión de las fronteras, las rutas migratorias y la labor de la ONG durante sus más de diez años de actividad. Camps también aborda la evolución del discurso político y social sobre la inmigración y lanza un mensaje a Pedro Sánchez sobre la política migratoria europea.

La entrevista comienza con un tono distendido. Camps reconoce que tenía ciertas dudas sobre su presencia en el programa. Entre bromas, cuenta que no se peinaba tanto "desde la primera comunión" y que su madre no iba a reconocerle al verle en televisión.

La conversación entra después en materia rápidamente con la crisis humanitaria de Ceuta y las declaraciones de Pedro Sánchez en 'El Intermedio', donde el presidente del Gobierno aseguró que la situación se solucionaría a finales de año. Camps cuestiona el actual modelo de gestión de las fronteras. "Si encargas la responsabilidad de una parte de la vigilancia de las fronteras y de la gestión migratoria a terceros países para que hagan el trabajo sucio, te expones a no tener el control", sostiene.

En su opinión, esa pérdida de control se hace evidente cuando el país encargado de contener los flujos migratorios deja de hacerlo. "Si no tienes el control de tus fronteras o no controlas toda tu frontera, ese estado al que le has encargado decidirá si seguirá o no haciendo de tapón. El día en el que deje de hacer de tapón, pasa lo que pasa", afirma, antes de señalar que no se trata de un fenómeno exclusivo de Ceuta, sino de una situación que, según él, se repite en las fronteras europeas y que ellos llevan intentando paliar 11 años.

"Nos da igual que esta gente pierda la vida en el desierto"

Camps también recuerda su experiencia en la crisis migratoria de Grecia. "Es indignante ver cómo llegaban miles de personas que no eran atendidas por nadie, ni por el Gobierno griego ni por la Unión Europea. Así entraron 900.000 personas. Lo que más me sorprendió fue ver a gente que se ahogaba allí mismo y ninguna administración hacía nada. Y eso, en Europa. Imagínate lo que está pasando en Libia y en otros lugares", explica.

"Nos da igual que esta gente pierda la vida en el desierto, que los encierren en campos de concentración o que se mueran en el mar, mientras que no lleguen", almenta el activista.

Durante la entrevista, Camps defiende que la necesidad de migrar no desaparece por el cierre de las fronteras. "Si no nos ha detenido una glaciación, no nos va a detener un metro más de concertina o el mar Mediterráneo", reflexiona. A su juicio, cuando se bloquea una ruta, quienes migran buscan alternativas y eso es lo que lleva ocurriendo desde hace más de diez años con Turquía. "Si no tienen otra salida, encontrarán otra mucho más mortífera y peligrosa que la que has bloqueado", añade. Y así ha sido.

"El Mediterráneo es una fosa común"

El activista sitúa el Mediterráneo como una de las principales rutas marítimas de migración y advierte de su peligrosidad. Según explica, existen 16 flujos migratorios marítimos en el mundo y "son mortales". Además "el peor, desde hace mucho tiempo, es el Mediterráneo", al que compara con una "fosa común".

La conversación aborda también la contradicción entre la percepción cotidiana del Mediterráneo como espacio de ocio y la realidad de las personas que mueren intentando atravesarlo. Giró señala que en ese mismo mar se veranea con normalidad, mientras que Camps describe los naufragios como un "ritual continuo". "Sabemos dónde, cuándo y por qué ocurre. Podríamos rescatar a esas personas, pero no se hace. Veraneamos en el mismo mar. Cogemos aviones y vamos a islas y buscamos un lugar para cenar cerca del mar. Un mar que se ha tragado a familias enteras", afirma.

Para Camps, uno de los problemas es que estas situaciones han dejado de provocar la misma reacción social. "Nos hemos acostumbrado", advierte. Lo grave, sostiene, es que ya parece "algo normal": "Aquí es donde interviene esta política migratoria que no rescatamos del mar, que sea él el que haga el trabajo sucio".

"Si mi abuelo estuviera vivo volvería a volcar tranvías"

El director de Open Arms también se refiere al auge y a la normalización de determinados discursos sobre la inmigración. A su juicio, la extrema derecha no necesariamente tiene un papel más relevante en las crisis migratorias, sino que se ha producido una normalización de mensajes que anteriormente provocaban mayor rechazo. "Lo que hace unos años nos escandalizaba y no podíamos oír en la calle, ahora los hemos normalizado", resume.

Camps señala que los discursos xenófobos y racistas están ahora presentes tanto en la calle como en las redes sociales. "Eso sí que está ocurriendo: la deshumanización de las personas, ahora parece que no tienen derechos. Y estos discursos son tan abiertamente xenófobos, racistas y extremistas que si mi abuelo estuviera vivo volvería a volcar tranvías y a manifestarse, porque esto ya lo hemos vivido", comenta.

Estos discursos, afirma, buscan "generar miedo" hacia las personas migrantes y presentarlas como "los malos" y "los causantes de todos los problemas de este país". "Este país no tiene otro problema que no sea la migración: ni la vivienda ni la privatización de la sanidad pública y la educación", ironiza.

Diez años de Open Arms: "Antes nos daban medallas. Ahora, resultamos incómodos"

Durante la entrevista, Marc Giró entrega a Camps el libro que recoge lo conseguido por Open Arms en 10 años, dividido en dos partes llamativas: 'héroes' y 'villanos'.

"Este libro no debería de existir", comenta. "Digo que no tendría que existir porque ojalá no tuviéramos que seguir haciendo lo que estamos haciendo durante otros 10 años", señala.

Camps compara el contexto social y político de los comienzos de Open Arms con el actual. Cuando empezaron, su labor coincidía con un discurso social basado en ayudar y acoger. Una década después, asegura, la organización continúa realizando el mismo trabajo, pero el discurso político ha cambiado. "Antes nos daban medallas, reconocimientos y premios. Ahora, hay críticas en redes sociales, amenazas, resultamos incómodos. Y no hay nada diferente. Nosotros hemos seguido haciendo lo mismo por lo que nos premiaban y decían que éramos 'héroes'", afirma.

Camps también denuncia la existencia en redes sociales de "una campaña desaforada que criminaliza lo que estamos haciendo". Hay quienes les acusan de ser "traficantes" y generar "efecto llamada".

"¿Si quitamos las ambulancias habrá menos accidentes?"

Precisamente sobre el denominado "efecto llamada", Camps insiste en que lleva años explicando la posición de la organización: "Es algo que los socorristas aprenden el primer día. Cuando alguien se ahoga, lo rescatas. Luego ya le preguntarás. Ya veremos en qué situación administrativa se encuentra esta persona, de qué país es o a qué equipo de fútbol le procesa seguimiento". "¿Si quitamos las ambulancias habrá menos accidentes?", dice lanzando al aire la pregunta.

El director de Open Arms defiende que el debate no debería centrarse únicamente en el rescate, sino también en las circunstancias que obligan a las personas a abandonar sus lugares de origen. "O hay un territorio devastado o un conflicto olvidado o una cadena de decisiones geopolíticas que han puesto a esas personas y a sus familias en una situación imposible", concreta.

También alude a los efectos del cambio climático y a las previsiones sobre desplazamientos de población: "Va a haber 90 millones de desplazados. ¿Por qué se van?".

"71.000 personas, las mismas que llevábamos rescatadas con Open Arms"

Camps recuerda además una experiencia que vivió en el Camp Nou. Ante la visión conjunta de miles de personas, asegura haber sentido una fuerte impresión al establecer una comparación con las personas rescatadas por la organización. "Las vi juntas, a todas y me impresionó muchísimo. Me sobrecogió. Pero luego se me vinieron a la cabeza todas las personas que no pudimos rescatar, a las que no llegamos a tiempo, a las que perdimos", lamenta.

El mensaje a Pedro Sánchez: "No podemos tapar y no cumplir, que es lo que hace Europa"

Preguntado por qué consejo le daría a Pedro Sánchez, Camps apela al cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por España y por la Unión Europea: "Si cumplimos con el derecho internacional, con los convenios y la Carta de los Derechos Humanos, yo creo que es un buen inicio. Lo que no podemos hacer es tapar y no cumplir, que es lo que hace Europa".

Camps sitúa parte de la responsabilidad en el propio funcionamiento de la Unión Europea y en el reparto de las personas que llegan a través de las fronteras exteriores.

"A Pedro Sánchez esto le sobrepasa porque es la propia Unión Europea quien marca la política migratoria y quien dice que todos los que lleguen por la frontera sur -Italia, Grecia y España- se quedarán en el país que llegan. ¿Por qué? Si no quieren, ni siquiera hablan el idioma. Lo que quieren es ir a otros países de la Unión Europea. La insolidaridad empieza ahí, no en las comunidades -que también- sino en la propia Europa que decide que se queden allí", resume.

Esas directrices implican que, si estas personas se desplazan posteriormente por Europa y son detenidas, pueden ser reenviadas al país de llegada.

Cuba, Venezuela y el futuro de Open Arms

En la parte final de la entrevista, Camps cuenta que lleva tres meses fuera de casa y que durante ese periodo ha viajado a Cuba y Venezuela. También han realizado tres viajes entre México y Cuba para transportar material pediátrico. "La de Cuba es una de las crisis tapadas, sordas y mudas", recalca.

Sobre el futuro de Open Arms, Camps subraya la necesidad de mantener el apoyo de la sociedad civil para que la organización pueda continuar con su actividad: "Nosotros queremos seguir, pero tenemos que ser sostenidos por la sociedad civil, el pueblo. Si el pueblo nos sostiene económicamente, nosotros seguiremos respondiendo".

*Añade laSexta como tu medio de referencia en Google y no te pierdas toda la actualidad y el mejor contenido