Las mujeres de la familia

La entrevista completa de Marc Giró a Las Berrocal en Cara al Show: "De familia perfecta no venimos"

Vicky, Rocío, Victoria y Alba Martín Berrocal llegan a Cara al Show dispuestas a hablar de amor, familia, salud, mudanzas, amuletos y hasta vaginismo, mientras Marc Giró convierte la entrevista en un desfile de confesiones.

La entrevista completa de Marc Giró a las Berrocal en Cara al Show: "Vais a ver unas peleas ahí que..."

Hay pocas familias capaces de entrar en un plató bailando al ritmo de 'Te estoy amando locamente' y salir de él habiendo hablado de una dieta detox, un carcinoma, el síndrome del nido vacío, Can Yaman, el vaginismo, los hombres con pelo y hasta de lo que cada una guarda en su bolso. Las Berrocal lo consiguen.

Marc Giró recibe a Vicky Martín Berrocal, Rocío Martín Berrocal, Victoria y Alba, "cuatro mujeres con garra y personalidad". O, dicho en su idioma: "unas compañeras mías, que son maniquíes, como yo". La visita tiene además un motivo de peso: presentar la segunda temporada de su docureality, 'Las Berrocal'. Pero pronto queda claro que, con ellas, hablar de televisión es solo el principio.

Una dieta detox, una botella de vino y una hernia de hiato

Vicky llega al plató recién salida de una dieta detox y con un hambre que no puede disimular. "Te puedo pegar hasta un bocado", le advierte a Giró. Su médico le había recomendado introducir los alimentos poco a poco, pero ella decidió interpretar la recomendación a su manera. En lugar de empezar con comida, empezó con líquidos. Concretamente, con vino. "Me voy a coger una botella de vino y me la voy a hincar directamente", avisó. Y cumplió. La consecuencia fue inmediata: "Me puse mala malísima. Me dio una hernia de hiato".

La conversación deriva entonces hacia otro de los grandes misterios de la familia: la luz roja que Vicky utiliza como tratamiento en casa. Ni ella ni los suyos tienen demasiado claro para qué sirve, pero la tecnología ha ido conquistando cada vez más territorio. "Al final vais a ser rojas, te lo digo yo", bromea Giró.

Para conocer a una Berrocal hay que abrir su bolso

"No se conoce a una persona realmente hasta que no sabes qué lleva en su bolso", lanza Marc a sus invitadas. Y las Berrocal aceptan encantadas el reto.

Vicky es la primera. De su bolso sale un ojo turco, un amuleto que se trajo de Estambul después de un viaje en el que, según cuenta, vivió en primera persona 'la pasión turca'. Al turco, eso sí, no pudo llevárselo de vuelta. El amuleto sí.

Rocío, por su parte, saca un flequillo postizo. No es una extravagancia más del clan, sino una solución práctica que utilizó después de que le detectaran un pequeño carcinoma en la frente. "Todo está solucionado, pero no me podía dar el sol", explica. Giró, por supuesto, no puede evitar probárselo.

Alba también lleva consigo un amuleto, en su caso procedente de Marruecos. Pero es Victoria quien guarda en su bolso el objeto que cambia el tono de la conversación: el perfume de José Luis, el padre de Vicky y Rocío, ya fallecido. Es su manera de llevarlo consigo.

Victoria, entre José Luis y Can Yaman

Victoria demuestra que los años no están reñidos con la ilusión. En la nueva temporada de 'Las Berrocal' vive uno de sus grandes momentos cuando conoce a Can Yaman, uno de sus grandes ídolos. Ella ha visto todas sus series y, cuando por fin lo tuvo delante, los nervios hicieron el resto. "De los nervios que tenía no sé cuántas veces lo besé. Por lo menos 11 veces dije 'ay'", confiesa. El actor incluso tiene un lugar en su casa de El Rocío, aunque en una versión bastante más manejable: una figura de cartón a tamaño real. Comparte espacio con otra presencia muy especial, la estatua de José Luis. A los dos les da los buenos días.

Alba se independiza y Vicky descubre la libertad

Mientras Victoria incorpora nuevos ídolos a su vida, Alba da un paso mucho más real: se marcha de casa para vivir con su novio. Para Vicky, el proceso no fue sencillo. El primer fin de semana después de que su hija se marchara solo pudo llorar. Pero el duelo por el nido vacío duró poco. Al cuarto día llegó el descubrimiento: "Bendita la hora".

Alba, mientras tanto, considera que quizá ella lo pasó peor, aunque reconoce que el momento era el adecuado. "Estoy cerca y me he comprado una casa con mi edad, que no es lo normal", explica, consciente de que vive en una "situación privilegiada". Giró valora que lo diga abiertamente, especialmente "en el momento actual".

Vicky está "en el punto de partida"

Con una hija emancipada y una madre que hasta liga en Nápoles, llega inevitablemente la pregunta para Vicky: ¿y ella qué? "Yo estoy. ¿Te parece poco? Estoy en el punto de partida", responde. La diseñadora reconoce que el amor sigue siendo un territorio capaz de devolverla a la casilla inicial. Eso sí, está tranquila. O al menos lo está hasta que Marc Giró introduce en la conversación uno de sus temas favoritos: la depilación masculina.

Ahí Vicky lo tiene claro. Le gustan los "tíos, tíos", con pelo y sin demasiados artificios. "¿Qué ha pasado con el pelo?", protesta. No entiende los liftings masculinos y reivindica una estética más tradicional. Giró, por supuesto, se suma: "Yo también soy muy de pelo".

La conversación alcanza entonces un territorio todavía más inesperado: Vicky se muestra a favor del blanqueamiento anal masculino. "Ah, de mi vaginismo no habla, pero de esto, sí", protesta.

El vaginismo deja de ser un tabú

La pulla de Alba abre uno de los momentos más íntimos de la entrevista. La joven explica que el vaginismo forma parte de su experiencia y que decidió hablar de ello precisamente para contribuir a normalizarlo. Alba cuenta que, debido a determinados miedos del pasado, su vagina "se ha cerrado". Y reivindica que hablar de ello es importante porque el silencio puede convertir el problema en una carga todavía mayor.

Su conclusión es rotunda: "El vaginismo tiene solución". Y también lanza una pequeña pulla a las mujeres de su familia: "Ellas son muy modernas para muchas cosas, pero muy antiguas para otra".

El juego de la ¿complicidad?

Y entonces llega la prueba definitiva: ¿cuánto se conocen? Después de semejante despliegue de confesiones, Giró decide comprobar si toda esa complicidad familiar es realmente tan sólida como parece. Las somete a un juego en el que solo Vicky puede ver. El resultado es un desastre maravilloso. "Qué huevos tienes, Vicky".

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