Tras los requerimientos de Hacienda
"Si los demás tenían problemas, ella ayudaba. Con ese derecho pidió ayuda": María del Monte defiende a Lola Flores por su frase de "la peseta"
Anatomía de... reconstruye el origen de la mítica frase de la peseta de Lola Flores, pronunciada en pleno conflicto con Hacienda. La cantante María del Monte y su amiga, Mariola Orellana, explican el contexto de aquella expresión y la desesperación de Lola.

"Si una peseta diera cada español...". Aunque muchos siguen utilizándola a día de hoy, casi 40 años después, no todos saben ubicar por completo a qué época y por qué situación estaba pasando Lola Flores en aquellos momentos. Lo que comenzó como un comentario desesperado acabó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados de la televisión y en un fenómeno social sin precedentes. Anatomía de... analiza en este reportaje el contexto en el que nació aquella frase que todavía hoy sigue citándose más de treinta años después.
La situación personal de la artista era entonces límite. Tras años sin presentar la declaración de la renta (posiblemente, nunca), Hacienda le reclamaba cantidades millonarias y la amenaza de la cárcel había dejado de ser una hipótesis remota. El impacto emocional fue enorme.
En el programa de laSexta, Pedro Ruiz recuerda que Lola Flores llegó a llamarle completamente desbordada cuando estalló el caso. Según relata, la artista se mostraba desesperada y le confesó que quería "quitarse de en medio". Aunque el presentador cree que aquellas palabras respondían más al sufrimiento del momento que a una intención real, reflejan el estado de angustia en el que se encontraba.
Ese contexto resulta clave para entender la famosa petición de la peseta. "Muchas veces pienso si una peseta diera cada español...", decía Lola Flores ante los medios mientras intentaba explicar la magnitud del problema económico al que se enfrentaba. Mariola Orellana, amiga y mánager de la artista, sostiene que aquella frase nació de la desesperación de una mujer que sentía que le estaban arrebatando todo lo que había conseguido tras décadas de trabajo. "Le empezaron a reclamar unas cantidades de dinero que eran una locura", recuerda. "Ella decía: '¿Cómo voy a pagar? Me van a quitar todo lo que he ganado'".
Para Orellana, la reacción posterior de aquellos que hasta hace poco habían sido sus admiradores fue especialmente cruel. "La gente es muy mala y está deseando que te pase algo así para hundirte", lamenta.
En la misma línea, María del Monte, quien también presta su testimonio en este reportaje de Anatomía de..., cree que Lola Flores no estaba reclamando un privilegio por ser famosa, sino actuando exactamente como había hecho toda su vida con quienes la rodeaban. "Ella, cuando los demás tenían problemas, ayudaba", explica. "Con ese derecho es con el que ella se ve cuando tiene el problema".
De hecho, la propia artista acompañaba su petición con una promesa que suele olvidarse cuando se recuerda aquella escena. Si los españoles le daban esa peseta, ella organizaría una gran celebración para devolverles el gesto. "Me iría al estadio con todos los que me ayudaran y les invitaría a una copa", decía. "Dame para que luego yo te dé", resume Mamen Mendizábal durante el programa. "Ese era su afán", responde María del Monte. "Ella lo dio todo", añade.
Sin embargo, el país interpretó el mensaje de formas muy distintas. Algunos empatizaron con una artista a la que veían perseguida y humillada públicamente. Otros consideraron que estaba pidiendo un trato de favor impropio de alguien acusado de no cumplir con sus obligaciones fiscales.
Dani Cervera, jefe de la sección de Economía de laSexta Noticias, define aquel episodio como "un ejemplo de viralidad absoluta en una España sin redes sociales". Y es que durante días no se habló de otra cosa. La frase saltó de los informativos a las conversaciones familiares, de los bares a las tertulias de radio. España entera debatía sobre Lola Flores.
Según el periodista, aquella polémica tuvo una consecuencia inesperadamente positiva: convirtió los impuestos en un asunto de debate público: "Era la primera vez que los españoles se ponían a discutir si esta mujer, por ser Lola Flores, era perseguida y era una injusticia o si tenía que pagar impuestos como el resto".
A finales de los años 80, millones de españoles ya se habían acostumbrado a cumplir con Hacienda. La nueva cultura fiscal impulsada durante la década había empezado a calar y muchos consideraban que la cantante debía responder como cualquier otro contribuyente. "Este tipo de actitudes chocaba con un país que era distinto al que Lola tenía en la cabeza", señala Cervera.
La presión acabó trasladándose también a la calle. Orellana recuerda que hubo personas que se burlaban de la artista repitiendo la famosa frase o entregándole monedas cuando la veían. La propia Lola contó que circulando en coche escuchaba comentarios desde otros vehículos: "Dale una peseta a Lola".
Aquellas respuestas tuvieron un fuerte impacto emocional en una mujer que ya llegaba muy castigada por el proceso judicial. Según Orellana y María del Monte, le dolieron especialmente las reacciones de parte de la prensa y de algunos ciudadanos que habían pasado de admirarla a convertirla en objeto de mofa.
Porque décadas después, mucha gente sigue recordando la peseta. Lo que pocos recuerdan es que detrás de aquella ocurrencia tan propia de Lola Flores había una mujer que atravesaba uno de los momentos más difíciles de su vida.
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