¿Esperaba un trato de favor?

"Le pido a Felipe González que me eche una manita": la súplica de Lola Flores al entonces presidente por sus problemas con Hacienda

Lola Flores se sentó en el banquillo acusada de defraudar cerca de 50 millones de pesetas y pidió ayuda al mismísimo Felipe González en televisión. Anatomía de... revive el juicio que evidencia que, para Hacienda, ya no había excepciones ni tratos de favor.

"Le pido a Felipe González que me eche una manita": la súplica de Lola Flores al entonces presidente por sus problemas con Hacienda

El juicio de Lola Flores por fraude fiscal dejó algunas de las imágenes más recordadas de la historia reciente de España. Anatomía de... recupera esta noche una de las más sorprendentes: la petición pública que la artista dirigió al entonces presidente del Gobierno, Felipe González, cuando ya estaba inmersa en su batalla con Hacienda.

En marzo de 1989, Lola Flores se sentó en el banquillo de los acusados acusada de haber defraudado a la Hacienda pública por no haber hecho la declaración de la renta en al menos, cinco años. Para la artista, acostumbrada a los escenarios y al cariño del público, la experiencia resultó devastadora.

"Me sentaron en el banquillo como si fuera una asesina", recuerda en unas imágenes de archivo que recupera el programa.

La presión era enorme. Durante meses, el caso había ocupado portadas, tertulias y programas de televisión. España entera seguía el proceso contra una de las figuras más populares del país.

Y es precisamente en ese contexto cuando Lola verbalizó algo que, según los expertos entrevistados por Anatomía de..., demotró hasta qué punto no terminó de comprender el cambio que estaba viviendo España en aquellos años. Dani Cervera, jefe de Economía de laSexta Noticias, explica que la artista parecía confiar en que alguien influyente interviniera para ayudarla antes de llegar a esa situación. "Ella era tan transparente que lo dijo abiertamente a toda España", señala.

"Yo esperaba que los importantes me dijeran: 'Lola, ven, que queremos hablar contigo. Tú tienes aquí esto acumulado...'", declaraba la propia cantante en el juicio.

Según interpreta Cervera, la artista esperaba que alguna figura con poder político o institucional se acercara para orientarla o facilitar una solución antes de que el problema acabara explotando públicamente.

Pero aquella ayuda nunca llegó. Y tampoco podía llegar. La propia cantante fue todavía más explícita en otra de sus intervenciones públicas. "Yo le pido al señor Felipe González que me eche una manita", llegó a decir.

"¿Lola también confundió fama y poder?", pregunta Mamen Mendizábal a Pedro Ruiz. "Sin duda", afirma. "Los focos no alumbran, ciegan", asegura.

La propia Lola parecía asumir con naturalidad esa expectativa. "Como soy una mujer que tengo tanta fama, esperaba que me dijeran: 'Lola, no queremos hacerte daño, te vamos a decir cómo puedes pagar esto'", confesó.

Sin embargo, la Administración tributaria funcionaba ya bajo unas reglas muy distintas. Josep Borrell, secretario de Estado de Hacienda durante aquellos años, explica en el reportaje que intervenir de esa manera habría sido incompatible con el principio de igualdad que precisamente intentaba consolidarse en la España democrática. "Hacienda no puede decirle a los contribuyentes lo que sabe para que puedan corregirlo", sostiene.

Según explica, actuar de esa forma supondría beneficiar únicamente a quienes tuvieran más contactos o estuvieran más cerca del poder político."Si no, siempre habría un trato de favor para aquel que está más próximo al poder", añade.

El programa recuerda que, durante el juicio, las respuestas de la cantante evidenciaron también el desconocimiento con el que afrontaba parte del proceso. Cuando le preguntaron si presentó las declaraciones de la renta entre 1982 y 1985, respondió que no se acordaba. Pero eso sí, había pagado "toda la vida", defendía.

La Audiencia Nacional terminó considerando probado que había existido fraude fiscal, aunque una cuestión jurídica relacionada con la inconstitucionalidad de una parte de la ley acabó absolviendo a la artista en un primer momento. El fiscal recurrió posteriormente ante el Tribunal Supremo y Lola Flores tuvo que volver a sentarse en el banquillo meses después.

La resolución definitiva rebajó sustancialmente las cantidades reclamadas inicialmente. El Supremo acabó condenándola a pagar 28 millones de pesetas, muy lejos de las cifras que se manejaban al comienzo del proceso.

Para Dani Cervera, el desenlace dejó satisfechas a ambas partes. Por un lado, Lola evitó una condena mucho más severa. Por otro, Hacienda logró transmitir el mensaje que perseguía desde hacía años: que ante el fisco daba igual ser una estrella nacional o un ciudadano anónimo.

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