En Anatomía de...

"Si eras mujer ya ni te cuento, te tildaba de puta": Celia Villalobos, sobre el 'estilo' político basado en la ofensa de Jesús Gil

Jesús Gil tenía un 40 % de share con 'Las noches de tal y tal', algo que dio alas a su imagen mediática en la España de la época. Pero no era lo único que hacía en televisión: también insultaba a sus adversarios. Especialmente, si eran mujeres.

Un experto en cultura pop analiza la imagen de Jesús Gil en el jacuzzi rodeado de mujeres "magreándole": "¿Cómo es posible que fuera alcalde?"

La figura de Jesús Gil sigue asociada a algunas de las imágenes más polémicas de la televisión española de los años 90. Muchos todavía recuerdan aquellas escenas del entonces alcalde de Marbella dentro de un jacuzzi, rodeado de mujeres y exhibiendo una actitud provocadora en programas emitidos en horario de máxima audiencia. Un episodio que vuelve a analizarse en este reportaje de Anatomía de..., centrado en el ascenso mediático y político del constructor que gobernó Marbella durante más de diez años mientras acumulaba acusaciones por corrupción y abuso de poder.

José Carlos Villanueva, corresponsal de El Mundo en Marbella durante aquella etapa, rememora uno de los espacios televisivos más comentados del momento: "El programa se llamaba 'Las noches de tal y tal', donde en agosto de 1991, -cuando acababa de ser elegido alcalde- se vanagloriaba de las maravillas de Marbella cuando él ya estaba saqueando el ayuntamiento. Es un icono del populista Gil"

Para Alberto Rey, aquellas imágenes resultaban impactantes no solo por el tono del espectáculo, sino por quién lo protagonizaba. "No era lo normal ver a una persona -que era un servidor público, que manejaba presupuestos públicos, y que de alguna manera se gastaba el dinero de los impuestos- en televisión metido en un jacuzzi con un montón de mujeres -que no sé dónde estaréis ahora, pero de verdad, todo mi amor para vosotras- magreándole". El analista subraya además que una escena semejante sería hoy prácticamente imposible de emitir.

Según Rey, el verdadero problema no era únicamente la exposición televisiva, sino el comportamiento que Gil normalizaba desde un cargo público. Celia Villalobos recuerda con incomodidad aquella imagen del exalcalde: "La imagen de Jesús Gil era degradante. Sí, era popular, pero una cosa es que te conozcan y otra, ser querido. Y él era, en aquellos programas, 'pfff'".

El impacto del programa fue enorme. En aquella época, 'Las noches de tal y tal' alcanzaba cerca de un 40 % de cuota de pantalla y se convertía al día siguiente en tema de conversación habitual. "Todo el mundo lo comentaba al día siguiente en el trabajo, en el colegio... Sí, en el colegio, lo he dicho a propósito", apunta Alberto Rey. Mientras tanto, en Marbella, parte de la población contemplaba con simpatía aquel personaje excesivo y desafiante. Josele Sánchez, fotógrafo del Diario Sur, asegura que la ciudad estaba profundamente dividida: "Había un sector que le tenía miedo y otro que estaba compuesto por palmeros, que daban la vida por él. Era dios. Había mucha gente que trabajaba para él".

La televisión terminó convirtiéndose en una herramienta clave para reforzar el liderazgo político de Gil. Con el tiempo, el insulto, la humillación pública y las amenazas pasaron a formar parte habitual de su discurso. Antonio Rubio, también periodista de El Mundo en los 90, lo define directamente como "el macarra, el chulo del colegio".

Villalobos también recuerda especialmente la agresividad verbal que desplegaba contra las mujeres. "Era así, ofendía. Y si eras mujer, ya ni te cuento. Te tildaba de puta o de cualquier cosa", denuncia en el programa de laSexta. El reportaje recupera además un antiguo debate televisivo entre Gil y Cristina Almeida en el que el entonces alcalde recurrió al desprecio personal para desacreditar a su rival política. "La careta la tienes permanentemente por deformación", le espetó ante las risas del público.

Almeida considera que el insulto era la forma que tenía Gil de evitar confrontar ideas políticas. "No sabía contestar a las ideas, y por eso insultaba. Es muy fácil atacar a los políticos y también, agradar a los antipolíticos", sostiene.

Por su parte, Alberto Rey cree que gran parte del éxito mediático de Gil se apoyaba precisamente en romper límites que nadie más se atrevía a cruzar delante de una cámara. "Hacía una cosa que es muy televisiva y a la vez, muy asquerosa: atreverse a decir el tabú, insultar, por ejemplo. Nadie se atrevía a hacerlo con un micrófono delante, pero él no tenía ningún problema, y entonces sacaba lo de 'facineroso'", analiza.

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