Con mascarillas y un mensaje unánime se han concentrado padres y alumnos de colegios del distrito Centro de Madrid para pedir al nuevo alcalde, José Luis Martínez-Almeida, que no acabe con Madrid Central. "No puede ir en contra de la seguridad y la salud", resume Manuel Díaz, presidente del AMPA del IES Cervantes.

Inés Sabanés insiste en que Madrid Central funciona y que el nuevo gobierno tiene a su disposición los comités de científicos para corroborarlo. "Se tiene que acabar la mentira como norma, falsear los datos y tiene que asumir el diagnóstico", afirma la exdelegada de Medio Ambiente y Movilidad.

Informes como los elaborados por la Universidad Politécnica o Ecologistas en Acción avalan Madrid Central, mientras el gobierno de Almeida asegura que es un fracaso porque, según ellos, se ha desplazado la polución.

Para ello, se basan en un informe parcial de Ecologistas en Acción de marzo, un mes en el que el dióxido de nitrógeno aumentó en ocho estaciones de las 24 que hay en la capital. Sin embargo, en todos los informes posteriores, la contaminación ha disminuido en todos los puntos.

"Es una información que está desfasada", explica Juan Bárcena, de esta organización ecologista. "Han hecho uso de una situación coyuntural por una cuestión meteorológica, cuando los datos de los tres meses siguientes avalan poderosamente que la medida está funcionando muy bien", añade.

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha calificado de "absurdo" el debate y recuerda que hay un compromiso con la Unión Europea. Por su parte, el director general de Tráfico, Pere Navarro, sostiene que, si se revierte Madrid Central, "haríamos el ridículo". "Nadie en Europa lo entendería", afirma.

Hoy, la vicealcaldesa Begoña Villacís ha querido matizar: "No lo vamos a revertir, lo vamos a mejorar". Mientras, las asociaciones insisten: es la salud lo que está en juego.