A pesar sus habituales bajos precios, las marcas blancas no se libran de la fuerte inflación que pesa en estos momentos en la economía española. Según la plataforma de descuentos para consumidores Gelt desde enero hasta mediados de abril las marcas blancas analizadas subieron sus precios un 18%, frente al 10% de las marcas de fabricante. Eso no quiere decir que su precio sea superior, pero sí que muchas cestas de la compra, basadas en estos productos, están encareciéndose más que las de quienes pueden optar por marcas reconocidas. Pero, ¿por qué pasa esto?

Las marcas blancas, esas que utilizan los propios supermercados e hipermercados bajo una identidad propia y normalmente a precios más baratos que las marcas tradicionales, salvan muchas economías con menos recursos y en algunos casos son competidoras ineludibles de las marcas más conocidas.

Normalmente, explican los expertos, las marcas blancas tienen precios más volátiles, mientras que las de fabricante siguen más el curso del mercado. Así, a principio de año, y a partir de un análisis de determinados productos básicos elaborado por Gelt, las marcas de fabricante habían aumentado un promedio del 18% entre enero y marzo, y las blancas solo un 7%, pero en abril esta tendencia se invirtió y fueron las marcas de distribuidor las que mantuvieron la subida frente a una bajada de las más reconocidas.

Así se puede ver en el gráfico siguiente, donde, si analizamos los precios por producto, podemos ver qué productos son los culpables de tales subidas, como el atún enlatado o el aceite.

Las razones de este cambio de tendencia

La explicación a este cambio de tendencia se puede analizar desde dos puntos de vista. Por un lado, desde Gelt apuntan a que la fuerte inflación ha provocado que las marcas comerciales pierdan ventas en favor de las blancas, más baratas. Estas otras, por su parte están renovando stocks a mayores costes.

Esa "cuota de mercado" que ganaron las blancas "ante los ajustes en los gastos que tuvieron que hacer los consumidores ha motivado la corrección de los precios de abril", explica José Luis Varela, responsable de Datos de Gelt. "Las marcas son conscientes de que la fidelidad del cliente es volátil, que el precio es un elemento sustancial de la decisión de compra, en especial en momentos de crisis, y ello implica un riesgo elevado en las compras de futuro", detalla en un comunicado.

Las asociaciones de consumidores explican de una forma similar esa tendencia alcista de las marcas blancas. Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), por su parte, anotan que sus registros dicen que los productos han subido de forma similar en términos absolutos (es decir, 10, 20 céntimos, por ejemplo), pero que, al ser de menor coste las marcas blancas, representa un porcentaje mayor de subida, razón por la que se puede decir (o no) que están subiendo más con respecto a las marcas más conocidas.

No obstante, explica Enrique García, portavoz de OCU, esto se da solo en aquellos productos que compiten directamente con las marcas de fabricante, como es el caso de la leche, pero no en otros productos como los refrescos de cola, a los que las marcas blancas no le suponen una importante competencia a Coca Cola.

¿Las causas? Depende del producto: "Hay casos en los que tiene que ver con las materias primas, como la pasta", o el aceite de girasol, cuyas subidas tienen que ver con el contexto de la guerra en Ucrania, así como otros relacionados directamente con la subida de los precios de la energía. En cuanto a la huelga de transporte de marzo, para García fue coyuntural y afectó en los productos frescos donde no imperan las marcas, pero apenas en la alimentación envasada, "más estable" en ese sentido, apunta.

¿Dejarán de subir los precios?

Según la OCU, que realiza un seguimiento continuo de precios en supermercados, la cesta de la compra lleva encadenando 15 meses de subidas continuas, desde diciembre de 2020 hasta marzo de 2022, justo antes del paro de transportes. Según su análisis, la subida ha sido cercana al 10 % en todas las cadenas, con pequeñas diferencias.

Una subida que ya comenzó en 2021 y que estalló en 2022. Así lo han reflejado los datos macroeconómicos de los últimos meses, con una inflación desbocada en máximos históricos desde 1985. "Ha habido cierta estrategia de contener los precios durante unos meses, pero luego los costes han subido” de tal forma, dice el portavoz de OCU, que " ya no se ha podido contener más".

Por su parte, también han comprobado el incremento en las marcas blancas en la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), sobre todo en el primer trimestre del año, explican a laSexta. Estos son los aumentos en cuatro productos esenciales entre diciembre de 2021 y marzo de 2022, según el seguimiento de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios, perteneciente a CECU.

¿Seguirán subiendo los alimentos? Para Fernando Móner, presidente de CECU, "esperamos que estos incrementos hayan tocado techo, pues hemos visto que algunos productos de marca de distribuidor fueron más caros en febrero que en marzo". Esto, sumado a que el Índice de Precios al Consumo (IPC) adelantado de abril, que conocimos este jueves, se situaba por debajo del de hace un mes, "nos da motivos para creer que esta tendencia al alza se revierte", concluye Móner.

Esa línea por la contención del IPC es la que mantiene el Gobierno central. En su última entrevista en televisión, Pedro Sánchez se mostró optimista y quiso insistir a que esta fuerte inflación se debe a la coyuntura de la guerra, y que el Gobierno, que este viernes ha rebajado la previsión de crecimiento de España a un 4,3% para 2022, espera que se estabilice para final de año.