Benito brilla en el Súper Tazón
Bad Bunny brilla en la Super Bowl con una defensa de América más allá de Estados Unidos: "¡Qué rico es ser latino!"
¿Por qué es importante? La espectacular actuación del puertorriqueño enfadó a Donald Trump e hizo gala de mensajes políticos que se hicieron sentir en toda América.

Resumen IA supervisado
Bad Bunny protagonizó un impactante espectáculo en el medio tiempo del Super Bowl en el Levi's Stadium de Santa Clara, subrayando el orgullo latino y la unidad americana. En su actuación, rechazó el odio y abogó por el amor, enfatizando su mensaje con la frase: "La única cosa más fuerte que el odio es el amor". Enumeró todos los países del continente y mostró un balón con el lema "Juntos, somos América". Su show, más allá de la música, fue una celebración de la diversidad, con invitados como Lady Gaga y Ricky Martin. En contraste, Donald Trump criticó el evento, promoviendo un espectáculo alternativo. El evento simbolizó el choque entre dos visiones de América: una inclusiva y otra excluyente.
* Resumen supervisado por periodistas.
El espectáculo de medio tiempo del Súper Tazón. Así presentó Benito Antonio Martínez Ocasio su actuación en un escenario inigualable, el Levi's Stadium de Santa Clara (California), desde donde dijo al mundo lo "rico que es ser latino". Bad Bunny había dejado claro antes de esta actuación que no contasen con él para alimentar la maquinaria del odio y pidió que el ICE, los matones de Donald Trump que van a por los migrantes, se marchase de Minneapolis.
En su discurso como ganador del Grammy a mejor álbum del año, dejó una frase que ha pasado a ser icónica en esa premisa de paz: "The only thing more powerful than hate is love" ("La única cosa más fuerte que el odio es el amor"). Con ese mensaje a la espalda, el 'conejo malo' gritó al cielo "God bless America" ("Dios bendiga a América"), antes de pasar a enumerar todos los países del continente americano, incluyendo los Estados Unidos y, por supuesto, Puerto Rico, en una actuación que también tuvo su pequeño guiño a España.
Tras nombrar a todos los países, también a Canadá, Bad Bunny enseñó al mundo el balón que portó durante toda su actuación, que tenía el siguiente mensaje: "Together, we are America" ("Juntos, somos América"). Porque el show no fue suyo, fue de todos, con las banderas de los países a sus espaldas como si de unos Juegos Olímpicos se tratase. Bad Bunny hizo que sus canciones fuesen lo de menos en uno de los shows más reivindicativos que se recuerdan.

"Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio. Y si hoy estoy aquí, en el Super Bowl LX, es porque nunca, nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías de creer en ti, vales más de lo que piensas, créeme", afirmó Bad Bunny antes de dar paso a una boda (real) en la que cantó, ni más ni menos, que Lady Gaga, que se sumó a la fiesta con su tema 'Die with a smile'. También estuvo Ricky Martin, que cantó el reivindicativo 'Lo que le pasó a Hawai'.
Enfado de Trump
Con una 'casita' que tuvo invitados de lujo como Pedro Pascal, Jessica Alba, Karol G, Cardi B, Young Miko, David Grutman, el artista mostró a una familia de Puerto Rico viendo el momento en el que ganó el Grammy, premio que entregó a un pequeño joven, un nuevo gesto de compartir un momento de todos. Los ritmos latinos se colaron en cada segundo de la actuación, llegando a escucharse clásicos como 'Gasolina', pero Bad Bunny dejó claro un mensaje: "Ahora todos quieren ser latinos, pero les falta sazón".
'NUEVAYol' o 'Baile Inolvidable' también hicieron acto de presencia en un show que lanzó mensajes a diestro y siniestro. No nombró a nadie en concreto, pero no hizo falta: quien quiso entender entendió. Donald Trump, que dijo no entender nada de lo que estaba cantando Bad Bunny, se mostró muy enfadado en sus redes sociales e invitó a sus seguidores a ver el otro show que montaron para intentar contrarrestar al puertorriqueño, un concierto de Kid Rock con una serie de cantantes de country que se vendían como el 'Show del intermedio exclusivamente estadounidense'.

Fue el contraste de las dos Américas: la que excluye y la que incluye. La que ama y la que basa su discurso en el odio. La que vive en el pasado y la que abraza el presente y el futuro. Así de relevante fue una actuación de 13 minutos que valió más por lo que no dijo que por las palabras de un Benito Antonio Martínez Ocasio que lo hizo pasar bien a quien quiso escuchar.
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