Con Miguel Maldonado como invitado
"La risa es lo más revolucionario": Joaquín Reyes reflexiona con Gonzo sobre la comedia, sus raíces, los chanantes y la religión
¿Qué ha dicho?Joaquín Reyes recorre con Gonzo sus raíces manchegas, recuerda a sus padres, repasa los inicios de los chanantes y reflexiona sobre la comedia, la religión, el paso del tiempo y el mundo convulso que vivimos.

Resumen IA supervisado
En un episodio de "Salvados", Gonzo acompaña a Joaquín Reyes en un viaje desde Albacete hasta la playa de El Mojón en Murcia. Durante el trayecto, Reyes comparte su conexión con La Mancha y la influencia de su tierra en su humor. Hablan sobre su infancia, la pérdida de sus padres y su fe religiosa, que convive con su defensa de la educación laica. También abordan el humor manchego, el origen de "La hora chanante" y la evolución de las amistades en su grupo. Reyes recuerda la desafiante gala de los Goya y reflexiona sobre el paso del tiempo, sus hijos y el miedo a la crisis creativa. En El Mojón, junto a Miguel Maldonado, discuten sobre humor político y la actualidad, concluyendo que "la risa es lo más revolucionario".
* Resumen supervisado por periodistas.
Quienes vivieron su juventud con la incertidumbre del cambio de siglo descubrieron entonces el humor de un grupo de amigos manchegos cuyas chorradas podían ser las de cualquier pandilla. Entre ellos destacaba Joaquín Reyes, capaz de coger a cualquier personaje conocido y pasarlo por el filtro de su particular acento de Albacete.
Ahora, en Salvados, Gonzo se marcha con él hasta la playa de El Mojón, en Murcia, para conocer mejor al humorista que convirtió La Mancha en una de sus principales señas de identidad.
Un viaje por La Mancha antes de llegar a Murcia
El viaje comienza en el mercadillo de Los Invasores de Albacete, donde ambos buscan cosas para la playa. Reyes explica el origen del nombre del mercadillo y, mientras enseña a Gonzo las camisas más llamativas, incluso improvisa una sintonía para una de las marcas: "Marrakech man, el misterio del norte de África en tu cuerpo".
Entre saludos de vecinos y conversaciones sobre churros y palabras manchegas, el humorista explica también su particular relación con su tierra: "He hecho mucho proselitismo de La Mancha. Me he puesto muy cansino... nos hemos puesto muy cansinos con lo de que somos manchegos, que somos de Albacete... y eso la gente lo agradece".
Reyes reconoce que buena parte de esa identidad también se ha construido a través de la investigación. "Hay un diccionario de Serna muy bueno que lo he consultado muchísimo, porque me he instruido. No es solamente de nacimiento, también he investigado".
"Mi casa está en Madrid, pero mi infancia y mi mocedad están en Albacete"
En el coche, camino de Murcia, la conversación se vuelve más personal cuando habla de lo que significa su tierra para él: "Mi casa está en Madrid, pero mi infancia y mi mocedad están en Albacete". "Se me remueven muchas cosas", añade.
El recuerdo de su infancia conduce inevitablemente a sus padres, Jesús y Concha, a quienes Joaquín echa de menos: "Esa sensación de desamparo nunca te la quitas".
"No tener a tus padres, perder esas figuras de referencia, aunque seas adulto, ese sentimiento se va lidiando con él, pero no desaparece. Me encantaría hablar con mi padre... y con mi madre también. Es una de las cosas que más echo de menos: hablar con ellos. Eso ya no... Bueno, ahora hay aplicaciones de la IA que lo permiten, pero me da mucha cosica".
De aquellos viajes familiares conserva una imagen muy concreta: "Ir en el coche y poner la cinta de Ana Belén cantando 'Agapimú'... eso es el verano". También recuerda el vehículo familiar: "Íbamos en un Simca 1200 color marrón, que un día pintaron de blanco como si eso significara cambiar de coche".
Joaquín Reyes habla de su fe y defiende la educación laica

La conversación entra después en el terreno de la religión. Joaquín Reyes cuenta que sus padres pertenecían a una comunidad cristiana y que durante los veranos acudían a un campamento en Alcocéber.
"Eran movimientos dentro de la Iglesia que tenían un compromiso con los pobres y una visión de la Iglesia más avanzada. Combinábamos la fe con el ocio veraniego. Era fantástico".
El humorista asegura, para sorpresa de Gonzo, que mantiene su fe: "Sí tengo fe. A lo mejor no tanta como Christian Gálvez, pero sí soy practicante". "Tengo una visión particular sobre la Iglesia. Le pediría que evolucionara y superara cosas como el celibato. Tampoco tiene sentido no aceptar la homosexualidad. En todo caso, estoy dentro de la Iglesia y es así, soy católico", explica.
Su visión religiosa convive con una defensa clara de la educación pública y laica. Reyes estudia en un colegio público en el que también trabaja su madre y sostiene: "Entendíamos que la religión es algo que tiene que estar fuera de las escuelas. Puedes apuntar a tus hijos a catequesis. Yo creo en la educación laica. Esto puede parecer una contradicción, pero para mí, no lo es".
Gonzo, por su parte, le cuenta que él perdió la fe después de estudiar en un colegio de curas: "Había una falta de coherencia total".
De los chistes familiares a la socarronería manchega
De la religión vuelven al humor, una cuestión que atraviesa toda la vida del 'chanante'. Recuerda que su padre no era especialmente aficionado a los chistes. Él y su hermano, sin embargo, sí los contaban constantemente. Reyes explica que los chistes tradicionales "han caído en desgracia", aunque considera que han reaparecido en otros formatos, como los memes.
También explica por qué cree que los manchegos tienen esa fama de ser socarrones: "El manchego es muy guasón, muy socarrón. Tiene una visión de la vida muy socarrona. Hay gente muy graciosa. El manchego ve venir al que viene de lejos, porque no hay relieve, en La Mancha todo es llano. No es como la gente que vive en un valle, que se encuentra a la gente de sopetón".
Así nació el universo chanante
En el trayecto hacia la costa murciana aparece también uno de los personajes míticos de la generación chanante: Bocaseca Man. Reyes cuenta que Ernesto Sevilla le relató cómo surgió la idea después de un viaje con su padre, Gabriel, que no era partidario de hacer demasiadas paradas. "Me lo contó y yo me moría de risa y le dije que iba a hacer un sketch con eso", relata.
El recuerdo sirve para hablar de los orígenes de 'La hora chanante', que comienza en 2002. "Éramos veinteañeros, hipsters y tontísimos".
El cómico explica que no existía una estrategia para convertir aquel humor en un fenómeno: "No había ningún plan, solo queríamos hacer el humor que nos gustaba". "Nos dijeron que hiciéramos lo que quisiéramos, un programa de sketches y eso fue lo que hicimos", añade.
El éxito llegó poco a poco y, en buena medida, de una forma que ellos mismos no buscaron. Reyes recuerda que sus vídeos empezaron a circular por YouTube gracias a un chico de Almería: "Le debemos mucho".
El final de los chanantes
La amistad entre aquellos humoristas, como todo en la vida, también cambió con el tiempo. "Las amistades se deterioran, eso es inevitable", reconoce.

Explica que los roles fueron cambiando y que el grupo dejó de trabajar como tal cuando terminó su etapa en TVE y comenzó una nueva en Neox. "El final fue sobrevenido y por hechos consumados".
Aun así, Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla continúan colaborando en algunos proyectos.
La gala de los Goya que le dejó sin ganas de levantarse de la cama
Joaquín Reyes también recuerda uno de los episodios más complicados de su carrera: la gala de los Goya que presentó precisamente junto a Ernesto Sevilla.
"Querían que fuera feminista y la presentábamos dos tíos". Las críticas posteriores le llevan a pasar el día siguiente sin querer levantarse de la cama. De aquella experiencia extrae una conclusión: "es mejor no presentar una gala de los Goya si puedes evitarlo".
El humorista reconoce que todavía tiene que aprender a decir que no, aunque no contempla abandonar la comedia. "La forma que yo tengo de que la gente me quiera es el humor. Me escudo detrás del humor y soy consciente de que hago requiebros con el humor. Aquí he venido a abrir mi 'corasón' -dice haciendo vocecitas-, pero es probable que haga bromicas para evitar situaciones".
De los hijos y del miedo a quedarse sin ideas
A sus 52 años, Reyes también habla con Gonzo del paso del tiempo, de sus hijos y de su futuro. Sobre su estado físico bromea: "Estoy mejor que cuando tenía 30".
Se toma con humor sus revisiones médicas, aunque se pone serio al explicar que se ha realizado varias colonoscopias por antecedentes familiares.
También habla de la jubilación, una etapa que no le atrae especialmente: "No me llama la atención, porque a los que no hemos trabajado nos da igual". Su verdadera preocupación está en otro lugar: "Mi trabajo es muy guay, pero tengo miedo a quedarme sin ideas".
En concreto, teme que llegue una "crisis creativa definitiva".
También habla de sus hijos y de cómo llevan que su padre sea un cómico tan conocido.
Miguel Maldonado se suma al viaje en El Mojón
La última parte del viaje lleva a Gonzo y Joaquín Reyes hasta San Pedro del Pinatar y, finalmente, a El Mojón, donde aparece Miguel Maldonado. Entre baños de lodo, bromas y reflexiones surrealistas, Maldonado reivindica el vínculo de Reyes con Murcia: "Como murciano, fue un hito en mi vida conocer a Joaquín porque este señor ha sabido trasladar la idiosincrasia de Murcia al mundo y hacerlo bien, con cariño y respeto y que sea gracioso".
El 'chanante' le devuelve el elogio: "Me siento identificado con muchas cosas que hace: las vocecicas, la ironía... y además, haciendo humor político, que es muy difícil".
De una hipotética alcaldía de Murcia a una reflexión sobre el mundo
Ya en la playa de El Mojón, Reyes explica, con su particular interpretación del acento murciano, el nombre del lugar: "¿Acaso el mojón no es el principio y el final de algo?". Allí termina un viaje que también pasa por la actualidad política.
Maldonado bromea con una hipotética candidatura de Joaquín Reyes a la alcaldía de Murcia, para la que incluso habrían pensado un eslogan: "Joaquín Reyes, a funcionar".
Entre los imanes políticos que han comprado aparecen distintas figuras y Maldonado intercala sus propias bromas sobre personajes como Felipe González, Santiago Abascal y Pedro Sánchez. Reyes, por su parte, habla de Julio Anguita y del Partido Popular desde la perspectiva del humor y la cultura pop.
Finalmente, ante el panorama internacional, Reyes deja una última reflexión: "No parece que el mundo lo estén gobernando los buenos o los mejores". Y, como forma de afrontar el momento, concluye: "La risa es lo más revolucionario".