Salvados: el encuentro
El comentario de la cúpula de ETA a Latasa tras asesinar a la familia de Garrido: "De puta madre, pero habéis jodido la manifestación"
Josemi Latasa recuerda en Salvados cómo descubrió que la bomba contra el gobernador militar Rafael Garrido había matado también a su mujer y su hijo y la reacción de ETA. Mientras, Fernando Garrido reconstruye el atentado que acabó con su familia.

Aunque ETA dejó de existir en 2018, las consecuencias de su violencia siguen presentes en quienes la sufrieron y en quienes formaron parte de la organización. 'El encuentro', el programa de Salvados, aborda esas heridas propiciando el encuentro entre Fernando Garrido y Josemi Latasa, uno de los miembros de ETA que participó en el atentado que acabó con la vida de los padres y un hermano de Garrido.
Gonzo entrevista por separado a Fernando Garrido y a Josemi Latasa para reconstruir el atentado y conocer cómo lo vivió cada uno antes del encuentro.
El atentado
Latasa explica cómo recibió el encargo de atentar contra Rafael Garrido, entonces gobernador militar de Gipuzkoa. Le pidieron que comprara una moto y comenzó a vigilar el vehículo oficial del militar. "Empiezo a aparecer por la comandancia militar, frente al ayuntamiento de San Sebastián, donde estaba el general y claro, yo veo el coche". Como el coche llegó a cambiar la matrícula militar por una convencional, Latasa hizo una marca en la parte trasera para comprobar que se trataba del mismo vehículo.
El día del atentado, Fernando Garrido se encontraba con sus padres y su hermano y estuvo a punto de subir al coche. Finalmente, no lo hizo. "Casualmente no me subí el coche". Los acompañó hasta el vehículo, donde se despidió de ellos: "Me despedí en la puerta". En el coche viajaban Rafael Garrido, su mujer, su hijo y el chófer.
Latasa cuenta que él no sabía que la mujer y el hijo del militar iban también en el vehículo. "Yo no sabía que iban ni la mujer ni el hijo, porque los cristales iban tintados". La bomba fue colocada sobre el techo del coche, ya que, según explica, el vehículo estaba blindado por los laterales pero no por esa zona.
El explosivo lo preparó 'Kubati', otro miembro de ETA que, según Latasa, colocó una cantidad mayor de la que él había previsto inicialmente. "De tener la cazuela aquella 1kg de goma a tener 2,5 kg, como le puso 'Kubati', pues...". Latasa no iba solo en el momento de ejecutar la acción. Cogió la moto y le indicó a la persona que lo acompañaba: "Oye, prepárate, que está ahí. En el primer semáforo, le ponemos".
Fernando Garrido recuerda el momento en que escuchó la explosión. "Todo vibró y solo pensaba 'que no sea, que no sea'". Cuando llegó al lugar vio los efectos del atentado y preguntó por sus familiares. Le comunicaron que su padre, su madre y su hermano habían muerto.
Latasa también recuerda el momento como algo "bestial". "La explosión fue tan grande que yo iba delante en la moto y me dio un trozo de metralla en el cuello". El atentado provocó además la muerte de una mujer que se encontraba limpiando cristales. Los fragmentos de metralla hirieron también a varios transeúntes que se encontraban en el bulevar.
Las dudas de Latasa y la reacción de ETA
Fue después cuando Latasa supo que en el coche no solo viajaba el gobernador militar. "Me quedé destrozado", relata al recordar que también habían muerto su mujer y su hijo. El exmiembro de ETA explica que aquello le llevó a cuestionarse su participación en acciones de ese tipo: "Esto es terrible. Empiezas a pensar que no estás para eso. Yo al menos, que no estoy para una acción para esa tan fuerte, tan bestia".
Latasa asegura que no habló de ese sentimiento con 'Kubati'. "Con aquel no se podía hablar". Sí recuerda, en cambio, cuál fue la reacción que recibió de la cúpula de ETA tras el atentado. Según relata, la organización consideró que la acción había salido bien, pero puso el foco en que había coincidido con una manifestación de Herri Batasuna en Bilbao: "Ha estado de puta madre, pero había manifestación en Bilbao y la habéis jodido".
La reacción, según explica Latasa, estaba relacionada con el momento elegido para el atentado, ya que consideraban que no era el día adecuado por la celebración de aquella manifestación. En ese contexto, asegura que no hubo una referencia específica a las otras víctimas del atentado, entre ellas la mujer que murió mientras limpiaba cristales y la mujer y el hijo de Garrido. Sobre esas muertes, la organización se limitó a hablar de "daños colaterales".
Latasa recuerda también cuál era, según su percepción, la actitud ante lo ocurrido: "Había poco sentimiento de haber hecho las cosas mal".