Crisis en el Gobierno de Ayuso
Cristina Gallego, una más de los 'Pocholos' del 'Rasputín' de Ayuso: "Somos 'pocatrices', políticos, cantantes y actrices"
Cristina Gallego se convierte en una alumna más de los 'Pocholos' de Antonio Castillo Algarra que han dimitido del Gobierno de Ayuso y que "se lo han llevado muerto en la Consejería de Educación".

Cristina Gallego se convierte en una "discípula de Antonio Castillo Algarra", o lo que es lo mismo, "una Pochola más". En el vídeo sobre estas líneas defiende a su mentor, su "Rasputín", "el genial dramaturgo, actor y conseguidor de cargos públicos".
Cristina recuerda cuando la propia Isabel Díaz Ayuso le dijo a Castillo que era "el rey" en una foto de Instagram donde se podía ver a Pablo Posse, hasta ayer portavoz de Educación.
"Mirad cómo posa Posse", comenta Cristina, que imagina que esa foto "fue justo después de la clase de interpretación de cargo público".
"La verdad es que trabajar para el Gobierno de Ayuso ha sido lo mejor que nos ha pasado a los Pocholos", afirma Cristina, que asegura que todo se lo deben al perro de Ayuso, ya que explica que Castillo y Ayuso "se conocieron paseando al perro por un parque de Chamberí".
Respecto a sus 'compañeros Pocholos', señala que todos se conocieron en la academia de Antonio: "Acabamos en la Consejería de Educación porque nos gusta decir que somos pocatrices, o sea, políticos, cantantes y actrices".
Como Nicolás Casas, que era el director general de Universidades, cargo para el que, afirma Gallego, "estaba perfectamente capacitado porque tocaba el trombón"
María Luz Rodríguez Lera empezó como recepcionista en la academia de Antonio y acabó como directora general de Secundaria y FP, una vida "marcada por las llamadas", sobre todo según Cristina "por la que hizo el maestro a Ayuso para que la enchufase".
En el caso de Pablo Posse, diputado y secretario de Educación del PP, cuando lo 'conoció' la 'Pochola' Cristina era regidor y microfonista. "Lo que no me explico es que sabiendo tanto de sonido acabase en Educación y no llevando el pinganillo de Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez", comenta.
Pero si alguien se ganó a pulso el cargo en el Gobierno de Ayuso, esa fue Mónica Lavín, diputada y secretaria de Familia. Antes, recuerda Cristina, fue actriz en la academia de Antonio, según la colaboradora recitando aquello de "pongo a Dios por testigo de que no volveré a pasar hambre jamás". "Y así fue, porque ella y el resto de Pocholos se lo han llevado muerto en la Consejería de Educación", apunta.
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