"Tomás Gimeno se llevó a sus hijas para darles muerte de forma planificada y premeditada": así lo relata el auto de la juez titular del Juzgado de primera instancia e instrucción nº3 de Güímar que investiga la desaparición y muerte de Anna y Olivia y que ya ha ordenado el cese de la búsqueda.

El texto deja claro que el padre de Anna y Olivia actuó con el fin de provocar un "inhumano" dolor a su expareja, la madre de las niñas.

Según el auto, Tomás Gimeno, tras acabar con la vida de las menores, las "envolvió en toallas y las introdujo en bolsas de basura y estas -a su vez- en bolsas de deporte".

Todo eso que la jueza califica como "actos atroces", lo sitúa en su domicilio, en la finca de Igueste de Candelaria, donde vivía el padre. Después, según el texto, metió las bolsas en su coche para dirigirse a Santa Cruz de Tenerife. Pero antes de llegar, según el auto, Tomás paró en la vivienda de sus padres donde, "a escondidas", dejó a su perro, dos tarjetas de crédito con sus claves y dos juegos de llaves de su coche.

Ya en el mar, arrojó al agua las bolsas de deporte que, según la jueza "contenían el cuerpo sin vida de Olivia", la mayor, y, "presuntamente el de la pequeña Anna". Las dos estaban "amarradas a un ancla por medio de una cadena y un cabo".

La jueza remarca que Tomás Gimeno pretendía dejar a Beatriz, la madre de las pequeñas, "en la incertidumbre sobre el destino de sus hijas al ocultar sus cuerpos y lanzarlos en lugares lejos de la costa y profundos", donde nunca, pensaba él, serían encontrados"

La premeditación de los actos del padre la acreditan varios hechos que cita el auto: por un lado, los mensajes que envió a Beatriz diciéndole que no volvería a ver a sus hijas. Por otro lado, el estuche que entregó a su actual pareja con un fajo de dinero con 6.200 euros y una carta despidiéndose de ella.

Por todo ello, la jueza ha decretado una orden internacional de detención para Tomás Gimeno, por la presunta comisión de dos delitos de homicidio y otro contra la integridad moral en el ámbito de la violencia de género.

Búsqueda "inabordable"

La búsqueda de Gimeno es "inabordable". Así lo determinó el capitán del Alvariño, y así se lo hizo llegar a la autoridad judicial de las Islas Canarias, que ha desgranado los motivos.

El principal es la orografía de la zona, y para mostrarlo, el informe detalla en un gráfico en 3D cómo es el fondo marino en el que se estaba buscando a Tomás Gimeno.

Lejos de ser un suelo llano, tiene hasta tres alturas. Es una zona "crítica", según los expertos. El motivo reside en que posee barrancos a diferentes alturas que pueden llegar a medir hasta 800 metros de profundidad. Además, expresan, el robot ya habría sufrido dos percances al intentar acceder a ellas, corriendo peligro su integridad.

Sobre ese fondo, el Alvariño ha recorrido más de 60 kilómetros y ha explorado casi 612.000 metros cuadrados. Allí es donde se pararon por última vez los motores de la embarcación de Gimeno.

En otro de los gráficos que aporta la autoridad judicial se puede ver ese punto marcado con varios círculos rojos y una línea verde. Esa línea sería el recorrido que pudo hacer a la deriva la lancha una vez apagada. Siguiéndola, el robot dio con dos nuevos elementos: dos bombonas de buceo que Tomás Gimeno podría haber usado para descender e intentar quitarse la vida.

La familia cree que intentó huir

Joaquín Amills, portavoz de Beatriz Zimmermann, madre de Anna y Olivia, ha explicado las razones que considera la familia materna de las pequeñas sobre las razones de Tomás Gimeno para quitarse la vida. Así, ha señalado que la familia materna de las pequeñas cree que "lo tenía todo estudiado y lo realiza todo de forma robótica, excepto la última parte, la de quitarse la vida".

Así, ha apuntado que Gimeno "tiene la frialdad de llevar a su perro a casa de sus padres mientras guarda en el maletero los cuerpos de sus hijas recién asesinadas". Algo que evidencia lo planificado que tenía todo.

Pero algo cambia cuando se encuentra con la patrulla de la Guardia Civil en el pantalán. Amills ha insistido en la idea de que lo que llevó a Tomás Gimeno a presuntamente suicidarse "no fue el arrepentimiento por lo que había hecho, sino el miedo a tener que enfrentarse a la sociedad, el juicio social". "Él es una persona narcisista que quiere quedar como un héroe", ha añadido.

Personalidad conflictiva

Hay un dato muy revelador para la familia materna de las pequeñas. "Cuando sale de nuevo al mar, después de haber asesinado a su hijas y haberse cruzado en el puerto con los agentes, tarda dos horas en suicidarse", destaca Amills. Algo que les lleva a pensar que él no tenía planificado inicialmente quitarse la vida.

Sobre la propia familia de Tomás Gimeno, Amills desvela que parte de sus parientes se habían alejado de él por "conflictos bastante serios, en los que habían llegado a producirse agresiones y enfrentamientos con la familia". Estas personas destacan, según Amills, su fuerte carácter y conflictividad aunque nunca vieron señales de que pudiera terminar suicidándose o acabar con la vida de sus hijas.

Las razones para finalizar la búsqueda

El auto de cese de la búsqueda del Ángeles Alvariño en aguas de Canarias es contundente. Describe paso a paso los hallazgos encontrados por el buque oceanográfico y el desarrollo de sus operaciones para intentar dar con nuevas pistas en el caso de la desaparición de Anna, Olivia y su padre Tomás Gimeno.

Experto conocedor del fondo marino de la isla, los investigadores creían que Tomás Gimeno habría aprovechado sus años de experiencia buceando para elegir la zona en la que lanzarse al mar y dificultar que se encontrara su cuerpo y el de las pequeñas. Y, según el auto, la orografía marina ha sido clave para tener que desistir en la búsqueda.

La última señal del móvil de Gimeno y el último hallazgo de dos pequeñas botellas de oxígeno que Gimeno habría utilizado para sumergirse hasta un punto de no retorno, reforzaban la creencia de que el buque estaba buscando en la zona correcta.

Así, el informe del responsable de operaciones del barco oceanográfico señala que en torno a la zona de aparición de las botellas de mano se establecieron líneas de búsqueda separadas 5 metros para poder tener la certeza de que en la zona no quedó ningún objeto, por pequeño que fuera.

Se buscó también por si aparecía el cinturón de plomos, con el que supuestamente Tomás Gimeno pudo hundirse, pero no pudo hallarse.

Y así, el auto judicial señala que dadas las corrientes en el fondo, "no se puede asegurar que un cuerpo lastrado con un cinturón de buceo no se desplazara rodando" pudiendo llegar a un lugar no determinado y por tanto "fuera de la capacidad de búsqueda de la que dispone el buque".

Y añade lo que refleja el informe técnico, que "no teniendo ya nuevas pistas se ha procedido a continuar buscando sobre la línea de deriva. Se han realizado 35 líneas perpendiculares a la misma con una separación de 20 metros. Esto se correspondería con un deriva de 35 minutos pudiéndose asegurar al 100 % que el cuerpo no se encuentra en esta zona. Ya se han cubierto 700 metros de la deriva".

A partir de este punto el fondo cambia considerablemente pasando de ser una zona idónea para la búsqueda a todo lo contrario. Se convierte en una zona muy escarpada con gran cantidad de barrancos y grietas" y es "crítica para poder operar el vehículo submarino por el altísimo riesgo de pérdida del mismo".

Y un mensaje demoledor: "la cantidad de grietas y barrancos y la profundidad de los mismos, en ocasiones de centenares de metros, no nos permiten asegurar en absoluto que en las zonas ya miradas no esté el cuerpo de Tomás o algún otro objeto procedente de la embarcación. Básicamente se complica mucho la misma al pasarse de trabajar en dos dimensiones y sobre una superficie definida, a trabajar en tres y en condiciones muy difíciles".

En el informe se concluyó que la exploración de los 14 kilómetros de deriva, en que consistiría el trabajo que ahora debería abordar el Ángeles Alvariño, es completamente inabordable.

Por todo ello, la magistrada entiende que las labores de búsqueda han dado todos los frutos que la tecnología del buque Ángeles Alvariño ha permitido, pero que en este momento, la orografía del fondo marino donde debieran continuar con la mismas es inabordable e inaccesible , por lo que éstas deben darse por concluidas.

Así describe la jueza el secuestro de las niñas

El auto de la jueza que instruye el caso incluye un resumen detallado de lo ocurrido el día de la desaparición de Anna y Olivia, el pasado 27 de abril que se recoge a continuación:

  • 17:00 horas: Tomás Gimeno recoge Anna de casa de su madre
  • 17:15 horas: Tomás Gimeno recoge a Olivia de una escuela donde acudía dos días por semana. Después, Tomás entrega a su pareja un estuche y le pide que no lo abra hasta las 23:00 horas, fijando esa hora para que le llame. Sin embargo, la mujer lo abre y encuentra un fajo de billetes con 6.200 euros y una carta de despedida.
  • 17:30 horas: Tomás Gimeno deja a Anna en casa de sus padres y lleva a Olivia al club de tenis.
  • 17:45 horas: Tomás Gimeno va al puerto y prueba el motor del barco. Sale de allí a las 17:56 horas.
  • 18:00 horas: Tomás Gimeno recoge a Olivia en el club de tenis y va a casa de sus padres.
  • 19:26 horas: Tomás Gimeno sale de casa de sus padres con Anna y Olivia.
  • 19:47 horas: Tomás Gimeno llega a su casa. Allí mata a sus hijas. Antes manda un mensaje a Beatriz con un audio con la voz de Olivia. Los cuerpos los envuelve en toallas, los mete en bolsas de basura y estas en bolsas de deporte.
  • 21:05 horas: Tomás Gimeno va a casa de sus padres con los cadáveres de las niñas y sin que ellos se enteren deja a su perro, dos tarjetas de crédito con sus claves y las llaves de un Alfa Romeo de su propiedad.
  • 21:10 horas: Beatriz llama a Tomás Gimeno –ha ido a su casa– y este le dice que iban a comer algo y que luego dejaría a las niñas.
  • 21:27 horas: Tomás Gimeno llega al puerto. Hace tres viajes hasta su barco, Esquilón.
  • 21:40 horas: Tomás Gimeno zarpa.
  • 21:50 horas: Beatriz llama a Tomás Gimeno y este le dice que está fuera de la isla.
  • 21:29 horas: Beatriz llama a Tomás Gimeno y este le dice que no iba a ver más a las niñas, que iban a empezar una nueva vida.
  • 22:30 y 22:40 horas: Beatriz llama a Tomás Gimeno desde el puesto de la Guardia Civil. En una de las llamadas le habla un agente y él dice lo mismo.
  • 22:30 horas: Tomás Gimeno arroja a las niñas al agua. Amarra las bolsas a un ancla con una cadena y un cabo.
  • 22:30 horas: Tomás Gimeno llama a Beatriz y le dice que no iba a permitir que sus hijas crezcan sin él.
  • 22:44 horas: Tomás Gimeno se queda sin batería en el teléfono y regresa a puerto.
  • 23:15 horas: Tomás Gimeno se cruza en la bocana del puerto con una lancha de la Guardia Civil, que lo sanciona por saltarse el toque de queda.
  • 23:25 horas: Tomás Gimeno va a la oficina del vigilante del puerto y le pregunta si tiene cargador de móvil. No tiene.
  • 23:45 horas: Tomás va a una gasolinera y compra un cargador del móvil, una cajetilla de tabaco y una botella de agua.
  • 23:58 horas: Tomás Gimeno regresa al puerto y se va a la oficina del vigilante a cargar el móvil.
  • 0:13 horas: Tomás Gimeno, tras pasar estos minutos en el barco, vuelve a la oficina y coge el teléfono.
  • 0:27 horas: Tomás Gimeno zarpa.
  • 0:41 horas: el teléfono de Tomás Gimeno se enciende.
  • 1:28 horas: Tomás Gimeno habla con su novia y esta le plantea que las niñas necesitarían a su madre y él le dice que con el tiempo estarían bien.
  • 1:30 horas: Tomás Gimeno habla con Beatriz y le dice que se irá lejos.
  • 2:11 horas: Tomás Gimeno habla con su novia y se despide de ella. Esa madrugada manda mensajes a dos amigos (a los que deja pertenencias) y a su padre.
  • 2:27 horas: último mensaje de Tomás.