"No tengo nada"
El fin del escudo social lleva a una oleada de desahucios: "Los caseros estaban frotándose las manos"
Los detalles Según denuncian colectivos sociales y abogados, no habían pasado ni dos horas y media cuando los grandes fondos y entidades financieras ya estaban solicitando en los juzgados la reanudación de los procedimientos.

Resumen IA supervisado
Miles de personas en España enfrentan la angustia de posibles desahucios tras el fin del escudo social que suspendía estos procesos desde marzo de 2020. El Real Decreto 11/2020 protegía a los más vulnerables, pero con su caída, grandes fondos y entidades financieras han comenzado a reactivar los desahucios de manera casi inmediata. Familias como las de Judit, Pepi, Fátima, José e Iván reciben notificaciones de extinción de contratos de alquiler, sin alternativas habitacionales. La estrategia parece ser transformar viviendas en pisos turísticos o aumentar los precios, generando miedo y ansiedad entre los afectados.
* Resumen supervisado por periodistas.
Miles de personas en toda España han recibido esta semana una noticia desoladora. Un mensaje de voz, breve y directo, que ha devuelto la angustia a muchos hogares vulnerables: el proceso de desahucio podría reactivarse en cualquier momento.
Así se enteraba Judit de que podía perder su vivienda. "Llevo dos días sin dormir", confesó tras una llamada que llegaba el mismo día en el que decaía el escudo social que, desde marzo de 2020, había suspendido los desahucios y lanzamientos de personas vulnerables sin alternativa habitacional, tal y como recogía el Real Decreto 11/2020.
Según denuncian colectivos sociales y abogados, no habían pasado ni dos horas y media desde la suspensión del escudo cuando los grandes fondos y entidades financieras ya estaban solicitando en los juzgados la reanudación de los procedimientos.
"Ha sido automático. Ni tres horas han tardado en empezar a pedir los desahucios de personas vulnerables", explican. Miles de familias están recibiendo ahora burofaxes en los que se les comunica la extinción de sus contratos de alquiler.
No habrá renovación y ya no son considerados inquilinos rentables. Detrás, aseguran, hay una estrategia clara por la que "los caseros se están frontando las manos": reactivar los desahucios para transformar esas viviendas en pisos turísticos, alquilarlas por habitaciones o subir los precios.
Es el caso de Pepi o de Fátima, que ya saben lo que es enfrentarse a un desahucio. O de José e Iván, que no tienen ninguna alternativa habitacional. "No tengo nada, sinceramente. Mañana puedes estar en la calle", relata uno de ellos.
También Encarna y los vecinos de varios bloques ya organizados en lucha, que denuncian meses de presión inmobiliaria para forzar su salida. Así, "hay gente que vive con miedo y ansiedad permanente porque no saben dónde van a dormir dentro de un mes o un año", relatan.
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