Demoras de horas

La realidad de la situación en Alta Velocidad con los nuevos límites: salidas con retraso y viajes mucho más largos

Los detalles Uno de los cientos de trayectos que se planifican cada día en España estaba previsto para salir a las 17:27 horas desde la estación Madrid-Puerta de Atocha con destino Barcelona-Sants, y parada en Zaragoza, un viaje que, como cabía esperar, no llegó ni mucho menos a su hora.

Retrasos en trayectos de tren entre diferentes ciudades.
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Coger un tren en estos momentos se ha convertido en un sobresalto continuo. Uno de los cientos de trayectos que se planifican cada día en España estaba previsto para salir a las 17:27 horas desde la estación Madrid-Puerta de Atocha con destino Barcelona-Sants, y parada en Zaragoza, un viaje que, como cabía esperar, no llegó ni mucho menos a su hora.

La duración habitual del primer trayecto suele ser de alrededor de una hora u hora y 20 minutos, con una llegada prevista a Zaragoza a las 18:47 horas. Sin embargo, desde el primer momento comenzaron los problemas.

A la hora prevista de salida, el tren no había partido y los pasajeros seguían esperando en el andén sin ninguna información clara. No fue hasta las 17:42 cuando se permitió el acceso al convoy, acumulando ya un retraso de 35 minutos.

En ese momento, el ambiente entre los viajeros era de visible enfado e incertidumbre, ya que muchos desconocían a qué hora podrían llegar finalmente a su destino. Así, los minutos habían alimentado la desesperación, que seguiría creciendo.

Según se informó a bordo, el retraso se debía a que dos trenes debían circular enganchados, unidos en un mismo convoy, con el objetivo de evitar que se siguieran acumulando más retrasos en la línea, según la compañía.

Parones y velocidad sostenida

Finalmente, el tren salió de la estación de Puerta de Atocha a las 18:02 horas, con 35 minutos de retraso sobre el horario previsto. Ya en marcha, la velocidad era sostenida pero moderada, sin alcanzar grandes picos y con disminuciones en diferentes tramos del recorrido.

Poco después, la revisora comunicó a los pasajeros que se habían añadido 10 minutos más al trayecto y que era muy probable que el retraso continuara aumentando. En ese momento, la previsión ya apuntaba a un retraso cercano a los 50 minutos.

Cerca de las 20:00 horas, tras dos horas de viaje, el tren aún no había llegado a Zaragoza. Faltaban todavía 36 kilómetros para alcanzar la estación y el convoy se encontraba detenido, sin que los pasajeros recibieran información sobre cuándo se reanudaría la marcha o cuánto tiempo más permanecerían parados, además de la causa.

Finalmente, el tren llegó a Zaragoza a las 20:35 horas. El trayecto entre Madrid y Zaragoza, que habitualmente se realiza en aproximadamente una hora o una hora y cuarto, se completó en dos horas y 33 minutos. Un retraso considerable que generó numerosas quejas entre los viajeros, especialmente por los parones, los cambios de velocidad y la escasa información recibida durante el viaje.

Un viaje que, además, aún no había terminado, ya que el tren debía continuar hasta su destino final en Barcelona, un trayecto que todavía iba a prolongarse varias horas más. Así, esta situación refleja la realidad que vive actualmente la alta velocidad en España tras la aplicación de las nuevas limitaciones en la circulación ferroviaria.

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