BILBAO UN DÍA DESPUÉS
Euskadi condena los disturbios de Bilbao mientras crece la polémica por la actuación policial y el rol de la GKS
Los detalles Desde el Ayuntamiento de la ciudad han condenado los gritos a favor de ETA. Mientras, Bildu ha emitido un comunicado propio: "La respuesta al fascismo y a la ultraderecha debe desarrollarse por vías pacíficas y democráticas"

Las críticas a los disturbios ocurridos en Bilbao este lunes, por los que ya hay una veintena de detenidos, son unánimes. Sin embargo, muestran diferencias a la hora de relatar los hechos, señalar responsables y valorar lo ocurrido.
Por un lado, el el lehendakari y el alcalde de Bilbao han rechazado los incidentes, al igual que los partidos con representación municipal, que también han condenado los gritos de "Gora ETA militarra" que se escucharon durante los altercados. Por otro lado, desde EH Bildu han emitido un comunicado propio donde defienden que "la respuesta al fascismo y a la ultraderecha debe desarrollarse por vías pacíficas y democráticas".
La organización GKS y la Ertzaintza, en el punto de mira
Las pesquisas sobre los disturbios apuntan a la posible participación de integrantes de la Gazte Koordinadora Sozialista, conocida como GKS, una organización juvenil que se define como antifascista y contraria a los autoritarismos. El consejero vasco de Seguridad, en cambio, no opina lo mismo sobre la ideología que describen: "No son luchadores antifascistas, sino que son auténticos fascistas".
Las críticas también han ido dirigidas al otro bando, la Ertzaintza. Los sindicatos policiales denuncian que el dispositivo desplegado fue insuficiente y aseguran que los agentes tuvieron que retirarse por órdenes superiores.
Además, desde ErNE sostienen que la respuesta policial se retrasó y que los efectivos tardaron alrededor de una hora en llegar. "Todo el mundo se preguntaba dónde está la Ertzaintza", denuncian.
Podemos plantea la hipótesis de las infiltraciones policiales
Desde Podemos han tratado también las posibles causas de los altercados, denunciando que podría haber policías infiltrados. Ha sido su secretaria general, Ione Belarra, quien planteado ha la hipótesis, haciendo hincapié en que no tienen certezas sobre la acusación.
A pesar de la aclaración, la afirmación no ha estado exenta de críticas. Desde el ámbito policial, le reprochan haber planteado una acusación sin pruebas. "No sabe. Antes, cuando alguien no sabía, normalmente lo que hacía era no hablar", ha respondido uno de los representantes policiales.