Temporal en España

De una borrasca sin nombre hasta Marta pasando por Leonardo: Andalucía, anegada por unas lluvias que no dan tregua

¿Qué ha pasado? A comienzos de semana, la situación en el sur de España comenzó a complicarse antes incluso de que llegase Leonardo. Los ríos, con sus caudales en máximos; miles de personas, desalojadas de sus casas.

Benalup-Casas Viejas, en Cádiz, a vista de dronBenalup-Casas Viejas, en Cádiz, a vista de dronAgencia EFE
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Era una borrasca sin nombre. Una que ya hacía incontenible la situación en Cádiz. En Grazalema. En un pueblo que ya no podía con más. Que no podía con más lluvia. Que expulsaba cada gota de agua que caía en su suelo. Uno kárstico. De roca caliza. Poroso, que actuaba como una esponja en un lugar en el que la montaña rugía. Un lugar que se ha quedado vacío.

Uno que ejemplifica todo lo que está viviéndose en Andalucía. Que representa la situación en una comunidad poco acostumbrada a estas lluvias. A unas que comenzaron a comienzos de semana y que ya amenazaban con desbordar el Guadalete. Que arrasaba con su viento zonas de Sevilla. Que arrancaba árboles. Que destrozaba muros y coches. Que dejaba ya varios heridos.

Así era la situación. Así prosiguió todo durante el martes. Durante un día de situación crítica, con la borrasca poniendo en jaque a varios ríos del país. Todo, sobre todo, en el sur.

"Hay puntos en Andalucía donde en estos días puede llover prácticamente lo mismo que en todo un año", afirmaba Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta, alertando a la población de cara al día siguiente.

Las clases, suspendidas. La UME, activada ante la situación de peligro. "A las 20:00 se enviará un ES-Alert a la población ante el riesgo de lluvias muy elevadas", advertía Moreno Bonilla sobre lo que estaba por llegar.

Porque era el turno de Leonardo. De una borrasca más feroz y de alta intensidad. Ya era miércoles. Ya no se podía contener. Era imposible. El agua buscaba salir por cualquier lado, provocando desprendimientos y rescates de no pocas personas.

En Grazalema cada vez hay más agua acumulada. El Genil, desbordado. Los garajes de Huétor Tájar, inundados. En Ronda, los vecinos se quedan incomunicados. Más de 3.000 personas, desalojadas de sus casas sin saber qué será de ellos.

Y los que no, luchando como pueden como sucedió en Ubrique. Empapado. El agua, sin límites. El número de desalojados, creciendo hasta los 5.000.

Los ríos siguen al límite, con muchos ya desbordados y una situación ya imposible de revertir. En Sayalonga, una mujer ha muerto tras tratar de rescatar a su perro. Cayó al río, y su cadáver apareció en un radio de un kilómetro de donde desapareció.

En Sevilla, se ha activado por segunda vez la infraestructura del Muro de Defensa para proteger Triana ante la crecida del Guadalquivir. Su caudal, de cinco metros de altura. En máximos está el Guadiana, al igual que un Genil que supera los tres metros donde antes no había ni agua.

Lo peor, que Marta ya está aquí. Que, sin que haya habido momento para recuperarse, llega otra nueva borrasca, otro nuevo temporal, con más lluvias. Con más agua. Con más viento. Y llega, de nuevo, para cebarse con el sur de España. Con una Andalucía que está al límite después de días y días de precipitaciones.

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