EEUU, al límite
La xenofobia 'trumpista' es obscena y no tiene límites: Trump compra miles de almacenes para albergar sin dignidad a casi 200.000 detenidos migrantes
Mientras tanto La población se alza con paros multitudinarios al grito de consignas contra el ICE y entre exigencias de liberar arrestados durante las protestas.

Resumen IA supervisado
La política migratoria de Donald Trump ha generado controversia por su dureza y deshumanización. La Casa Blanca está comprando almacenes para convertirlos en centros de detención masiva, considerados indignos por organizaciones. La indignación creció tras el asesinato de Alex Pretti, lo que provocó protestas en Minnesota. El FBI investiga el crimen, mientras la Administración Trump planea detener a 200.000 personas en estos centros. Activistas denuncian que los inmigrantes son clasificados por colores, sin garantías legales. Trump justifica su política criminalizando a los migrantes, mientras persisten las detenciones arbitrarias y la separación de familias, fomentando el miedo y la deshumanización.
* Resumen supervisado por periodistas.
La política migratoria impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve a situarse en el centro de la polémica por su dureza y deshumanización. Mientras medio país se moviliza contra la brutalidad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Casa Blanca ha ido un paso más allá: está comprando almacenespara convertirlos en centros de detención masiva de inmigrantes, en condiciones que numerosas organizaciones califican de indignas.
La indignación se ha intensificado tras el asesinato de Alex Pretti, un caso que ha provocado protestas multitudinarias, especialmente en Minnesota, su estado natal. Allí, cientos de personas han salido a la calle al grito de consignas contra el ICE y para exigir la liberación de los 16 detenidos tras la ejecución de Pretti.
Por su parte, el FBI ha anunciado que asume la investigación del crimen, mientras crece la presión social contra las prácticas de las agencias federales. Según ha revelado Bloomberg, la Administración Trump está comprando al menos 23 grandes almacenes para reconvertirlos en centros de detención.
En cada uno de estos espacios cabrían unas 8.500 camas, lo que permitiría encerrar a cerca de 200.000 personas en total. Una cifra que encaja con el objetivo del expresidente de realizar hasta 3.000 detenciones diarias.
Clasificados por colores
Algunos de estos centros ya han generado alarma. En uno de ellos se ha sabido que los inmigrantes son clasificados por colores. La medida, denuncian activistas y defensores de derechos humanos, busca amontonar a personas sin dignidad, sin garantías legales y sin condiciones mínimas.
Mientras tanto, Trump insiste en justificar esta política con un discurso que criminaliza de forma generalizada a la población migrante. "Hemos sacado a miles y miles de criminales, asesinos, traficantes", afirmó recientemente, insistiendo en asociar inmigración con delincuencia, violación y tráfico de drogas.
La realidad, sin embargo, es muy distinta para quienes lo viven en primera persona y han sido víctimas de detenciones arbitrarias, sin explicaciones, en plena calle, personas que salen un momento de casa y no regresan. Padres y madres arrancados de sus hijos, que quedan solos, sin aviso ni despedida.
En uno de los vídeos que circulan, se ve cómo un agente del ICE se lleva a una mujer sin permitirle siquiera avisar a sus hijos, sujetándola con fuerza del brazo. Es solo un ejemplo más de una brutalidad que no es accidental, sino alentada desde lo más alto del poder. Una política que, lejos de buscar soluciones, profundiza en el miedo, la deshumanización y la ruptura de miles de familias.
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