Si en el último Gran Premio en Silverstone el accidente de Guanyu Zhou nos dejó helados, también se vivieron momentos de tensión este fin de semana en el Gran Premio de Austria. El protagonista esta vez fue Carlos Sainz. El piloto de Ferrari vio como su coche rompía motor cuando iba a ponerse segundo para poco después comenzar a arder en la parte trasera.

Fue en la curva 3 cuando la unidad de potencia de Sainz dijo basta y el español se vio obligado a apartar su coche de la pista. Sin embargo, el de Ferrari dejó el coche en una cuesta abajo, por lo que en el momento en el que se iba a bajar del coche, este bajaba poco a poco la cuesta ya que Sainz dejaba de pisar el freno.

Esto no hubiera sido un problema si los comisarios hubieran actuado rápido y hubieran puesto calzos en los neumáticos delanteros para evitar que cayera el coche cuesta abajo, pero estos fueron muy lentos.

Incluso se pudo ver como uno de ellos dejaba un extintor en el suelo y se iba, en vez de ayudar a extinguir las llamas.

Es por ello que Carlos Sainz tuvo que saltar del coche en marcha mientras las llamas poco a poco se iban extendiendo a la vez que un comisario trataba de poner un calzo al neumático.

Así se vio desde dentro

Desde la 'onboard' del Ferrari de Sainz se puede observar cómo el piloto comienza a hacer señales a los comisarios para que vengan rápido a su coche a la vez que poco a poco aumenta el humo.

El Ferrari de Carlos Sainz, calcinado

Fue gracias a la rapidez de Carlos que se evitó un mal mayor, ya que tuvo que saltar mientras el coche se iba cuesta abajo para evitar quemarse. Finalmente, las llamas terminaron por calcinar gran parte del Ferrari de Sainz.