Ómicron se ha convertido en el virus conocido con más propagación de la historia. Así lo ha indicado el experto en enfermedades infecciosas Roby Bhattacharyya, que ha advertido de que presenta "una propagación increíblemente rápida".

Esta variante de COVID-19 ha generado una explosión de contagios y tan solo un mes después de su detección se ha convertido en la dominante a nivel mundial. De hecho, en muchos países ha superado los récord de infecciones de toda la pandemia.

Según recoge 'El País', Bhattacharyya ha hecho una comparativa con el sarampión, uno de los virus más contagiosos. Un paciente con sarampión infecta a una media de 15 personas sin la vacunación, mientras que uno con ómicron genera 6 contagios más.

Si bien, advierte, la clave está en el tiempo de generación, es decir, los días que transcurren desde que la primera persona es infectiva hasta que los contagiados por ella también son infectivos. Con el sarampión pasan unos 12 días, mientras que con la nueva variante de COVID-19, solo cuatro o cinco. Así las cosas, "un caso de sarampión daría lugar a 15 casos a los 12 días, mientras que un caso de ómicron originaría otros seis a los cuatro días, 36 casos a los ocho días y 216 a los 12 días".

Lo que sí hay que tener en cuenta es que con las altas cifras de vacunación y la cantidad de personas que ya han superado la infección estas posibilidades se reducen. Según este médico del Hospital General de Massachusetts, cada contagiado por ómicron infecta solo a otros tres individuos.

Ya hace dos semanas los expertos hicieron la comparativa entre la nueva variante de COVID-19 y el sarampión. De hecho, el médico Jonathan Reiner declaró que esta nueva cepa "es tan contagiosa como el sarampión". Asimismo, el director de Salud Global y Medicina de Emergencia de la Universidad de Columbia, Craig Spencer, auguró "un tsunami de casos", algo que hemos experimentado.

Una variante más contagiosa, pero con síntomas más leves

Respecto a su gravedad, varios estudios apuntan que ómicron genera síntomas mucho menos grave que otras variantes, como la delta. los datos preliminares apuntan a que las infecciones provocadas por esta variante son menos graves y suponen un riesgo menor de acabar hospitalizados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aún no ha concretado si esto se debe a que los síntomas son menos graves o a que la población ya está inmunizada.

Por otro lado, según el Imperial College británico, un infectado por ómicron tiene entre un 40% y un 45% menos de posibilidades de acabar ingresado y entre un 15% y un 20% menos de necesitar atención hospitalaria sin ingreso. Otro estudio realizado en Escocia indica que el riesgo de acabar ingresado es aún menor: dos tercios menos que con delta. La OMS dice que es pronto para asegurarlo, pero que los datos sí apuntan a esa tendencia.

Sin embargo, no hay que dar por sentado que los hospitales esquivarán la saturación por la variante ómicron. Y es que el número creciente de casos puede derivar en un gran número de hospitalizaciones. Aunque esto no ha ocurrido en Sudáfrica, donde la tasa de hospitalizaciones con ómicron es menor, 5,6%, frente al 15,6% que hubo con Delta.