La pandemia ha hecho estragos en nuestras vidas, nuestra salud mental se ha visto tan afectada como sociedad como nunca antes habíamos visto en este siglo. Nunca habíamos echado tanto de menos nuestra vida anterior, la de antes de todo esto, las pequeñas cosas, la rutina, esas que nunca pensamos que un virus mundial nos pudiera quitar.

En general, "todos los grupos de edad presentan una disminución en la percepción de su salud mental, pero especialmente los jóvenes y las personas que han perdido su empleo a consecuencia de la crisis económica", según el último informe de Eurofound, expuesto por el Colegio General de la Psicología de España.

La autoestima puede haber sido una de las grandes castigadas, en ocasiones hemos sentido que nuestras capacidades ya no eran fuertes, que nuestra resiliencia no tanta o que nuestras fortalezas resbalaban al mismo tiempo que pandemia. Pero ahora que estamos viendo que las vacunas funcionan y que, aunque la pandemia no haya terminado, vamos poco a poco recuperando parte de nuestro viejo mundo, toca recomponer lo perdido, lo dañado, lo olvidado. Toca hacernos más fuertes, volver a hacernos fuertes, a confiar en nosotros, en nuestras posibilidades, ver que podemos ser capaces de, que podemos con, que… Toca recomponer la autoestima que quedó tocada después de tantos meses de (maldito) coranavirus.

La autoestima es la opinión que tenemos de nosotros/as mismos, de nuestras virtudes, capacidades y comportamientos

“La autoestima es la opinión que tenemos de nosotros mismos. Un conjunto de pensamientos, sentimientos y experiencias que tienen que ver con nuestra valía, algo que de alguna forma premia la relación que tenemos con nosotros mismos. De nuestro concepto y autoimagen”, explica a laSexta Juan Nieto, psicólogo y director del Instituto Europeo de Psicología Positiva (Madrid).

Una buena autoestima "implica tener una opinión positiva y realista de nosotros, de nuestras virtudes, capacidades y comportamientos que conllevan a un sano desarrollo y bienestar”, añade por su parte Ana Isabel Luque, psicóloga sanitaria del centro de psicología Área Humana (Madrid).

Cómo saber si tengo una buena autoestima

Es cierto que en ocasiones -dice Nieto- hay como una especie de tiranía de que nos tenemos que querer mucho, no dudar, sentirnos seguros siempre y todo eso… Y eso no es bueno porque también nos puede aplastar como personas. “Debemos tener claro que todo el mundo en su día a día duda, y que si tenemos una situación complicada, que va a tener implicaciones trascendentales, lo normal es dudar, es más, lo necesario para tomar una buena decisión es dudar”, afirma el experto.

Las personas con una autoestima sana tienen problemas como todo el mundo, pero tienen confianza para afrontar nuevos retos o enfrentarse a situaciones adversas

Ana Isabel Luque, psicóloga sanitaria

Y es que las personas que tienen una autoestima sana claro que tienen problemas, como todos, “pero su valoración sobre sí mismas o bien no cambia o cambia poco. Tienen confianza para afrontar nuevos retos o enfrentarse a situaciones adversas. Se cuidan y se protegen ante comentarios maliciosos, de reproches o críticas”, sostiene Luque. Pero ¿cómo podemos saber cómo es realmente nuestra autoestima?

Tal como explica Luque, podemos hablar de dos conceptos. Por un lado, nuestro componente interno que “se refiere a cómo nos hablamos a nosotras/os mismas/os, con respecto a una situación. Es importante fijarnos en nuestro diálogo interno: ¿qué nos estamos diciendo que nos está haciendo sentir mal? ¿por qué me afecta tanto un comentario o esta situación?

Y en segundo lugar, nuestro componente externo que “es cómo nos vemos por fuera, cómo valoramos nuestro cuerpo y cómo lo estamos cuidando ¿eres muy duro o dura con tus imperfecciones físicas? ¿te comparas con otras personas y esto te genera malestar?”, explica. “A menudo no somos conscientes de que somos muy críticos con nosotras/os mismas/os y esto mina nuestra autoestima”.

Claves para aumentar la autoestima

Si vemos que la pandemia -o cualquier otra situación reciente- ha dejado huella en nuestra autoestima, podemos ahora trabajarla y reconstruirla o bien si nunca hemos tenido una autoestima alta, puede ser el momento para empezar a tenerla.

Tal como aconseja Nieto, una de las claves, nivel general que nos pueden ayudar, es pensar en cómo tratamos a nuestro mejor amigo/a. “Así debemos tratarnos a nosotros mismos, igual que tratamos a un buen amigo/a. Traducir lo que uno hace con ese amigo a nosotros mismos. Es decir, a tu amigo le cuidas, le das consejos, le das ánimos, inviertes tiempo para estar con él”.

Pues eso mismo tenemos que hacer con nosotros mismos: cuidarnos, mimarnos, ser más flexibles con nuestros fallos… Y dedicarnos tiempo -sin sentirnos culpables por ello- a nuestro ocio y a nuestro autocuidado. “La clave fundamental está sobre todo en identificar nuestras fortalezas, saber cuáles son”, dice el psicólogo.

Piensa en cómo tratamos a nuestro mejor amigo, así demos tratarnos también a nosotros mismos, dedicándonos tiempo

Juan Nieto, psicólogo

Es cierto que la autoestima se construye desde niños, desde la infancia. “Sin duda un entorno seguro y cariñoso forja los pilares de una autoestima sana. Pero hay muchos otros componentes que influyen en la autoestima, y ésta no es algo inamovible”, señala Luque por su parte.

Así, podemos construir una sana autoestima, dice la experta, “tomando mayor conciencia de nosotros mismos, de nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos. Se trata de poner el foco en nuestras virtudes, aprender a valorar y reconocer la persona que realmente somos. Una autocrítica razonable y sensata es útil porque nos ayuda a esforzarnos para ser mejores pero bebemos evitar caer en el autodesprecio”.

“Mejorar la autoestima es algo muy valioso pero también supone un esfuerzo: interesarse en nuevas actividades, cuidar y aumentar nuestras relaciones sociales, planificar nuevas metas u objetivos son áreas que se pueden desarrollar ya que inciden directamente en nuestra autoestima”, indica Luque.

Cuándo pedir ayuda profesional

Poco a poco vamos dejando a un lado los estigmas, y los viejos mitos sobre la psicología -como dice Luque- van poco a poco desapareciendo y afortunadamente es cada vez más natural acudir al psicólogo. “A menudo pensamos que tenemos que esperar a sentirnos muy mal, que solo los síntomas físicos merecen atención médica, pero esto no es así. El psicólogo tiene que ver también con la salud física ya que las emociones son un factor fundamental en nuestra salud global”.

En el caso de la autoestima, podemos acudir a un profesional cuando seamos muy críticos con nosotros mismos o cuando “las personas que tienen ideas negativas y fijas sobre sí mismos o que tengan mucha dificultad a la hora de afrontar nuevos o decisiones, o que siempre lo hagan desde la inseguridad”, sostiene Nieto. “Seguro que estas personas se pueden beneficiar de esta ayuda profesional y trabajar en encontrar y valorar todas sus fortalezas”.