Día Mundial de los TCA

Cómo TikTok y las redes sociales han amplificado los trastornos de alimentación: "Los ideales ya no están solo en la TV, sino en la palma de nuestra mano"

El contexto En la actualidad, uno de cada 20 adolescentes en España sufre un trastorno de la conducta alimentaria. Las más afectadas siguen siendo las mujeres: la tasa de riesgo aumenta hasta entre el 15 y el 20% en las adolescentes, pero los chicos también sufren estos problemas.

Una chica con un metro en la mano representando a un trastorno de alimentación. Una chica con un metro en la mano representando a un trastorno de alimentación. FreePik
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Antes eran solo la tele y las revistas, ahora son (también) Internet y las redes sociales las que ponen en jaque el cuerpo y, sobre todo, la mente de nuestros y nuestras adolescentes, ya que ahora, Instagram, TikTok y otras plataformas amplifican los riesgos que ya había en décadas anteriores de tener un trastorno de alimentación o trastorno de la conducta alimentaria (TCA).

Porque estos trastornos no suponen solamente un problema con la comida (este es solo el síntoma más visible), sino que son complejos y requieren un abordaje multidisciplinar. Tienen que ver, entre otros factores, con la autoestima y con la percepción que los chicos/as tienen de sí mismos, donde influyen, como seres sociales que somos, la presión de nuestro entorno y del conjunto de la sociedad.

En España, los trastornos de la conducta alimentaria (los más comunes son la anorexia y sobre todo la bulimia o los llamados trastornos por atracón) afectan a alrededor de 400.000 personas, en su mayoría adolescentes, y aumentaron hasta un 20% después de la pandemia de 2020.

En la actualidad, uno de cada 20 adolescentes en España sufre un trastorno de la conducta alimentaria, que suele comenzar sobre los 12 años. De modo que son los adolescentes, en su gran mayoría, los más afectados, sobre todo las mujeres: la tasa de riesgo aumenta a entre el 15 y 20% en mujeres adolescentes, aunque también afecta a los chicos, porque esto no es solo cosa de mujeres, aunque sea en ellas donde más casos se ven.

No podemos olvidar que la adolescencia es una de las épocas más vulnerables para nuestros jóvenes ya que, como su propia palabra indica, todo ‘adolece’. Por ello es importante prestarles atención, sobre todo a los cambios de conducta, y tener muy en cuenta su relación con las redes sociales. También, y sobre todo, en esto, es importante educar.

“Desde hace ya algún tiempo, las redes están amplificando las situaciones de riesgo y necesidades que ya estaban presentes en décadas anteriores", tal como afirma a la Sexta Robin Rica,doctor en Psicología Clínica y de la Salud y director de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Centta(Madrid).

Por una parte, explica este experto, por la comparación social ascendente. Esto es, "comparo lo que menos me gusta de mí con lo que más me gusta del otro/a. Y ahí siempre solemos perder. Esto antes ocurría en menor grado, ya que las figuras ideales eran 'más lejanas'. Estaban en revistas, televisión, etc. Sin embargo, ahora están en la palma de mi mano y puede ser gente de mi entorno cercano, lo que agudiza este proceso de comparación negativa".

"Sabemos que la sobreexposición a contenido relacionado con el ideal corporal, con dietas, etc. aumenta la sensación de malestar, disminuye la autoestima y dispara la posibilidad de conductas de riesgo de cambio corporal. Por no hablar de contenido explícito que hace apología directa de los trastornos de alimentación", añade el experto con motivo del Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (30 de noviembre).

Y por otra parte, expone Rica, por la necesidad de validación y aceptación del grupo de iguales: "Los adolescentes y jóvenes tienen cada vez menos espacios de estar físicamente con sus iguales, y parte de su ansia por las redes sociales tiene que ver con la posibilidad de conexión que ofrecen. La búsqueda del ideal corporal es también un elemento importante en este sentido".

El problema de los algoritmos

Mención aparte merecen los algoritmos. Esto es, "el problema ya no es solo a qué cuentas sigue el usuario, sino qué decide mostrarle el algoritmo. Las personas con trastornos de alimentación acaban atrapadas en burbujas de contenido que refuerzan sus síntomas", indica Sonia Jardí, psicóloga del centro de psicoterapia Itersia (Barcelona).

Para muestra, algunos trabajos científicos. Un trabajo españolpublicado este mismo año en 'Frontiers in Public Health' asegura que la autoestima en adolescentes y adultos jóvenes puede verse afectada por el uso de las redes sociales, lo que conduce a una insatisfacción corporal que puede resultar en un mayor uso de estas plataformas con acceso a contenidos pro-anorexia (pro-ANA) y pro-bulimia (pro-MIA), lo que puede contribuir al desarrollo de estos trastornos.

Otro trabajo publicado en 2024 y centrado en la que es hoy por hoy la red social por excelencia, Tik Tok, analizó más de un millón de vídeos y demostró cómo los algoritmos de usuarios con TCA les sirven una proporción muy superior de contenido sobre apariencia, dietas, ejercicio extremo y material "tóxico" relacionado con la patología, en comparación con usuarios sanos, y, además, este sesgo del algoritmo se asocia a mayor gravedad de los síntomas.

De modo que, tal como subraya Jardí, las redes sociales pueden disparar el riesgo y agravar los casos: "La combinación de vulnerabilidad previa (baja autoestima, perfeccionismo, historia de bullying, etc.) con exposición masiva a contenido centrado en el peso y el cuerpo y algoritmos que refuerzan ese contenido, aumenta la probabilidad de desarrollar o cronificar un trastorno de la conducta alimentaria".

Los trastornos de alimentación no son solo cosa de chicas

Durante décadas se ha afirmado que los varones apenas están afectados por problemas de alimentación y/o de la imagen corporal, algo que tiene que ver con "diferentes circunstancias y errores que venimos arrastrando desde el ámbito académico y científico y que han calado en la idea social de estos trastornos en el varón", explica Robin Rica.

Debemos entender que, tal como expone este profesional, "los trastornos de la conducta alimentaria parten de una insatisfacción corporal, y esa insatisfacción se genera cuando mi yo ideal y mi yo real están muy distantes. El yo ideal del varón suele tener que ver con el volumen y/o la visibilización de la musculatura, y no tanto con la búsqueda de la delgadez, más presente a nivel general en el ideal femenino".

Al final, todo se constata, como todo o casi todo en la vida, por las presiones sociales, porque los seres humanos somos seres sociales que vivimos en sociedad. Por lo que el problema viene, señala este profesional, porque "se ha pensado que una patología que parte de un ideal corporal que es diferente según el género, se iba a expresar igual independientemente del género. Y esto no sucede así: los varones alteran sus conductas alimentarias de otra manera, orientándose hacia el volumen muscular y el 'recorte' de la grasa subcutánea".

También, añade Rica, los chicos presentan más patología relacionada con el ejercicio físico y, en última instancia, un consumo de sustancias peligrosas como los esteroides anabolizantes.

"En el extremo patológico de este espectro tenemos la dismorfia muscular, conocida popularmente como vigorexia (las personas afectadas por este trastorno tienen una insatisfacción con su musculatura, y alteran su alimentación y su relación con el ejercicio con el propósito de conseguirla)", explica Rica.

Hace bien poco, "en varones no teníamos estudios rigurosos de prevalencia que incluyeran el espectro muscular", explica Rica, pero en 2023 se publicó por parte de un equipo español el primer estudio en el mundo acerca de la prevalencia de trastornos de la conducta alimentaria y dismorfia muscular (vigorexia) en varones: "Las cifras fueron de 1,4% para los trastornos de la conducta alimentaria, 1,3% para la vigorexia y 0,7% para casos simultáneos".

No obstante, aunque empezamos a tener datos sobre las alteraciones alimentarias y de la imagen corporal en los varones que apuntan a que hay más personas sufriendo por esto de las que nos imaginamos, "los hombres aún no llegan a las consultas en la misma proporción que las mujeres. Seguimos teniendo un importante reto en cuanto a la salud mental masculina, y en particular, en lo que corresponde a estos trastornos", afirma.

Según datos proporcionados por este profesional, el la actualidad:

  • Los trastornos de alimentación más frecuentes son los que están en el espectro compulsivo: el trastorno de atracones y la bulimia nerviosa. El primero afecta de manera más equilibrada a varones y mujeres, con una proporción de 4 mujeres por cada 2-3 varones
  • La bulimia nerviosa, así como la anorexia nerviosa, afectan mayoritariamente a las mujeres, mientras que los trastornos de alimentación orientados a la musculatura son de predominio masculino, por el momento
  • La ventana de mayor riesgo para el desarrollo de estos trastornos en las chicas está en torno a los 14-15 años, mientras que en los varones está en torno a los 18-19 años.

Signos de alarma de los trastornos de la conducta alimentaria

En este reportaje de laSexta explicamos cómo prevenir los trastornos de la conducta alimentaria esto es, debemos saber cuáles son las claves para disminuir el riesgo en niños y adolescentes, ya que hay factores de riesgo que disparan el problema y otros factores de protección que, por otro lado, disminuyen el riesgo de desarrollar en un futuro un problema de este tipo.

Algunas de las señales de alarma que tienen que ver estrictamente con la comida y pueden indicarnos que nuestro/a adolescente puede estar teniendo un problema de este tipo, tal como enumera la psicóloga Sonia Jardí, son:

  • La preocupación constante por el peso, el cuerpo, las calorías o 'comer limpio'
  • Hacer dietas cada vez más estrictas, saltarse comidas o inventar excusas para no comer
  • Tener atracones (comer mucha cantidad en poco tiempo con sensación de pérdida de control) y conductas compensatorias como provocarse el vómito
  • Usar laxantes sin indicación médica, hacer ayunos largos o ejercicio excesivo
  • Cambios de peso importantes en poco tiempo
  • Necesidad de controlarlo todo que tenga que ver con la comida y una autoestima muy ligada al cuerpo y la báscula

Por otro lado, en el plano emocional y social, añade Jardí, suelen aparecer miedo intenso a engordar, culpa o vergüenza después de comer, verse 'gordo/a' aunque el peso sea normal o bajo, irritabilidad, tristeza y tendencia a compararse con otros en redes".

Y por último, y a nivel de comportamiento, señala la psicóloga, "es frecuente querer comer siempre a solas, evitar comidas familiares o con amigos, ir al baño justo después de comer o volverse muy rígido con horarios y rituales al comer. Físicamente pueden aparecer cansancio extremo, mareos, sensación de frío, caída de cabello, alteraciones de la regla, problemas dentales, etc.".

"Cada mes de retraso en el abordaje de un trastorno de la conducta alimentaria es un mes en el que el trastorno gana terreno. La detección precoz y el acceso rápido a recursos especializados marcan la diferencia en el pronóstico", finaliza.

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