Los conciertos, por las nubes

Paco Jiménez explica cómo funcionan los precios dinámicos de las entradas para conciertos: "Puede multiplicarse por diez"

Paco Jiménez analiza la nueva estrategia de precios dinámicos para ajustar en tiempo real el coste de la entrada de un concierto en función de la demanda. Una táctica que, opina en este vídeo, "no tiene ningún sentido".

Paco Jiménez analiza la nueva estrategia de precios dinámicos para ajustar en tiempo real el coste de la entrada de un concierto en función de la demanda. Una táctica que, opina en este vídeo, "no tiene ningún sentido".

Paco Jiménez analiza hoy el lado oscuro de la venta de entradas para conciertos. En los últimos años, su precio se ha disparado, en parte por la inflación y en parte por el aumento de los costes de las giras o porque se realizan espectáculos más sofisticados.

Por otro lado, las ticketeras están empleando nuevas fórmulas para incrementar sus beneficios, como los llamados precios dinámicos, donde el coste de la entrada se ajusta en tiempo real en función de la demanda.

De este modo, cuando un espectáculo atrae todo el interés, "los precios se ponen por las nubes", explica Paco en el vídeo sobre estas líneas, donde señala que, al contrario de los billetes de avión o los uber, que también utilizan esta estrategia, los conciertos son "un único día y no hay una variedad para poder elegir".

Además, solamente hay una empresa que vende las entradas, lo que hace que, en su opinión, esto de los precios dinámicos "no tenga ningún sentido".

A causa de estos precios dinámicos, señala el periodista, "la entrada puede multiplicarse por diez en algunos casos". El peligro está en que el comprador ve un precio al iniciar la compra y, a la hora de pagar, "puede encontrarse con que el precio ha aumentado".

Como ejemplo, cuenta que las entradas para el concierto de Bad Bunny costaban 143 euros inicialmente, pero en el momento del pago llegaban a los 300. "El problema es que muchísima gente acaba pagando esto", apunta Paco, que señala que muchos deciden pagar "por no tener que volver a pasar horas enteras en la cola virtual y al final quedarte sin sin ninguna entrada".

"Eso dejando a un lado el problema de que te estás comprando una entrada para Bad Bunny", ironiza Dani Mateo.

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