"Cárcel moral"
Carmen Guillén señala el "objetivo prioritario" del Patronato de Protección a la Mujer: "Redimir a la mujer caída"
Esta institución franquista entendía como 'mujer caída' a una prostituta, pero, con el paso del tiempo, este término era cada vez más difuso y una joven podía ingresar por darse un beso en el cine o ser pobre.

El Patronato de Protección a la Mujer es una institución fundada en 1902. Esta desapareció con la Segunda República, pero se reorganizó en 1941. Carmen Polo, esposa de Francisco Franco, se convirtió en su presidenta Honorífica.
'La Collares', apodo que recibía, se convirtió en la mujer a imitar durante la dictadura. Como expone Carmen Guillén, su figura se entendía “como la aspiración femenina, una mujer que estaba en un segundo plano, madre abnegada, esposa fiel y devota religiosa”.
El patronato, como señala la doctora en historia, "va a ser una cárcel moral para las mujeres durante el franquismo, a la que se va a entrar sin juicio, sin delito y sin nadie a quien apelar". Guillén expone que el patronato tenía el objetivo prioritario de "redimir a la mujer caída y cuidar de la mujer que está en peligro de caer".
Se entendía, en un primer momento, que 'mujer caída' era una prostituta, pero, como indica la autora de 'Redimir y adoctrinar', "ese apelativo se va haciendo cada vez más amplio, más difuso".
Consuelo García del Cid expone que "cualquier cosa" podía llevar a ingresar en uno de los Patronatos: desde darse un beso en un cine, llevar minifalda, ser huérfana o hija de presos. "Lo que va a hacer es encerrar a cualquier mujer en reformatorios, en casas, en hogares taller, que no cumpla con ese mandato de género que el franquismo ha impuesto para ellas", añade Guillén.
La mayor parte de las jóvenes que ingresaban, como señala la doctora en Historia, eran denunciadas por sus familiares. "La sociedad ha absorbido tanto el discurso moral del franquismo que se han convertido en propios delatores", reflexiona. Pero, ni ellas ni sus familiares podían decidir sobre su salida de los Patronatos. "Estamos hablando de un sistema carcelario, pero al que se entra sin haber cometido ningún delito y sin ningún juicio", concluye.
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