"Ahora se ensalza al individuo"
Juan José Millás recuerda la fuerza que tenían los sindicatos a finales del franquismo: "Ahora es un sálvese quien pueda"
Mientras echan de comer manzanas a los caballos, Jordi Évole y Juan José Millás reflexionan sobre asuntos trascendentales de la vida y recuerdan a las hormigas, a las que tampoco nos parecemos en la sociedad actual.

Tras pasear por un paraje idílico de Muros de Nalón (Asturias), Juan José Millás y Jordi Évole siguen con la entrevista dando de comer manzanas a los caballos y potrillos. El escritor ha estado acompañado durante su vida por varios animales domésticos, pero no solo perros y gatos.
"He tenido también, eso es muy bonito. ¿Conoces los hormigueros estos caseros? Son unas cajas transparentes, de metacrilato, en las que metes una reina y unas hormigas y ahí ves las galerías", cuenta en Lo de Évole.
"El individuo es la colmena"
En esos hormigueros, Millás ha podido observar algo muy curioso: "Al final, cuando solo queda una viva, esa hormiga sigue haciendo las mismas tonterías que cuando estaban todas vivas. Sigue yendo a por el trigo, lo lleva al almacén... No le ha importado nada, no se ha dado cuenta de que se ha muerto toda la tribu". Aún así, cree que es un animal "muy interesante", porque "el individuo no cuenta para nada". "El individuo es la colmena", añade.
Juanjo le explica a Jordi que, cuando esa típica hormiga que vemos que va sola por nuestras cocinas es la exploradora. "Si hay algo interesante, se te llena la encimera de hormigas. Si no, desaparece", comenta, para después pedirle al presentador que no la mate, a pesar de que sea "lo fácil".
"Al contrario que nosotros"
"Las hormigas funcionan muy al contrario que nosotros", reflexiona Évole. "El individuo es el conjunto, igual que las ovejas", algo muy diferente de lo que ocurre con los humanos en la actualidad. "Ahora estamos en una época en la que se ensalza mucho al individuo. Pero en los últimos años del franquismo, el asociacionismo fue importantísimo", rememora, para acordarse después también de "la fuerza de los sindicatos" entonces. "Ahora es un 'sálvese quien pueda'", lamenta.
"Y si usted ha fracasado es por su culpa, no por culpa de las estructuras ni del barrio en el que nació. No, es porque usted es un torpe", concluye con ironía.
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