Falsedades como arma política

Colocar los bulos en el cetro del debate para descreditar al rival político: la vieja estrategia de la 'lavadora de mentiras'

¿Por qué es importante? La diputada del Partido Popular (PP), Cayetana Álvarez de Toledo, se hizo eco de un bulo que señalaba que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, padecía una cardiopatía, con el objetivo de criticar la desclasificación de los archivos del 23F.

Colocar los bulos en el cetro del debate para descreditar al rival político: la vieja estrategia de la 'lavadora de mentiras'

La diputada del Partido Popular (PP), Cayetana Álvarez de Toledo, aseguró desde su escaño en el Congreso que lo que debería desclasificar el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es su historial médico. Algo sobre lo que este mismo jueves se ha ratificado, pese a que su intervención se basaba en un bulo de un medio ultra. De esta manera, la 'popular' amplificaba la mentira de que el también secretario general del PSOE padece una cardiopatía, lo cual desmentía él mismo, mientras hablaba de una estrategia de la máquina del fango.

Un modus operandi para nada nuevo y que en las universidades norteamericanas califican de 'lavadora de mentiras', puesto que todo termina en 'tender la suciedad' casi convirtiéndola en realidad. Si bien Sánchez ha sido objeto de ello en otras ocasiones, Hillary Clinton también lo vivió en 2016 meses antes de las elecciones.

Entonces, los agitadores comenzaron a lanzar el bulo de que la candidata demócrata estaba enferma. Una información de la que se hace eco una web de noticias de extrema derecha que no duda en publicar a cotidiano piezas sobre esta cuestión, mediante el uso de vídeos manipulados que se viralizaban rapido.

Tanto que su contricante en esos comicios, el republicano y ahora presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, da crédito a esas informaciones falsas. De esta manera, coloca una mentira residual como tema central del debate público, logrando que medios de comunicación de verdad lo cubran y se hable del tema. De aquello ha pasado una década, pero se sigue usando igual con el objetivo de desacreditar al rival.

Otra forma de hacerlo es incluir en la ecuación a un colectivo vulnerable. Un ejemplo de ello es lo que sucedió en 2015, cuando un portal canadiense de extrema derecha se inventó que el primer ministro de entonces, Justin Trudeau, pretendía implementar la ley Sharia en Canadá. Es entonces cuando miembros del Partido Conservador se lo creen y lo colocan en el debate público. Si bien Trudeau lo desmintió, ya era tarde porque la noticia ya era nacional.

De hecho, los migrantes suelen estar en el foco de este tipo de estrategias, como cuando Trump aseguró en un cara a cara con la demócrata Kamala Harris que los migrantes "en Springfield se están comiendo a los perros. La gente que vino se está comiendo a los gatos. Se están comiendo las mascotas". Lo dijo después de haberlo leído en internet.

Mucho antes de ello, no obstante, en Francia plataformas de ultraderecha publicaron datos inventados sobre que los migrantes recibían más ayudas públicas que los jubilados. Una cuestión falsa que Marine Le Pen no dudó en hacerla suya y prestarse de ella durante los debates electorales ante sus contrincantes políticos. De nuevo, el bulo en el centro del debate.

Un conjunto de lavadoras que, en ocasiones, llegan todavía más lejos. Por ejemplo, en México llegaron a quemarse libros después de que líderes de la oposición de Andrés Manuel López Obrador hubieran introducido en el debate público un bulo de portales desconocidos que aseguraba que los libros enseñaban brujería, que adoctrinaban y metían el virus del comunismo en el cuerpo de los niños. Todo esto, siempre para desacreditar al rival político.

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