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"Mira que nos acechan todavía": Los Javis hablan sobre el final de 'La bola negra' y el odio hacia la comunidad queer
Javier Calvo y Javier Ambrossi utilizan el último verso de 'Sonetos del amor oscuro' como cierre de su colosal película, 'La bola negra'. Los cineastas explican en Cara al Show el motivo de esa decisión.

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.
Sonetos del amor oscuro - Federico García Lorca
La obra de Federico García Lorca sobrevive al tiempo y al odio. Uno de sus versos ha servido hoy, 90 años después de su asesinato, como cierre a la colosal película de Javier Calvo y Javier Ambrossi que lleva por título el de una de sus obras inacabadas: 'La bola negra'. "Mira que nos acechan todavía" sirve de colofón a esta ambiciosa (en el mejor de los sentidos) producción y funciona, al mismo tiempo, como una declaración de intenciones: el pasado no está tan lejos como podría parecer.
Los Javis han explicado en Cara al Show, junto a Marc Giró, por qué escogieron precisamente ese verso de 'Sonetos del amor oscuro' para poner el punto final a su película. Una elección que conecta la historia que plantea la cinta con una realidad contemporánea en la que, según los cineastas, determinadas libertades conquistadas siguen estando amenazadas.
'La bola negra' no busca reconstruir la vida de Lorca ni presentarse como un biopic del poeta. La película parte de las páginas inacabadas de esta obra homónima, pero las utiliza como punto de partida para construir un relato propio. En ese proceso, Calvo y Ambrossi colocan en primer plano una cuestión que consideran fundamental para comprender la figura de Lorca: su homosexualidad y la forma en que su identidad ha sido abordada históricamente.
Durante la conversación, Marc Giró lo plantea de forma directa: "Lorca era homosexual, marica, gay y sarasa". Y precisamente esa dimensión de su figura es uno de los elementos que los directores reivindican.
"Así lo contamos nosotros desde el primer momento y hubo gente que dijo que era una barbaridad y que a Lorca nunca se le había negado su orientación sexual e identidad afectiva", recuerda Javier Calvo. El director pone como ejemplo la publicación de 'Sonetos del amor oscuro': "Cuando se publicaron en los años 80, de contenido claramente gay, quitaron la palabra 'oscuro' para eliminar toda connotación homosexual".
La sexualidad de Lorca aparece además ligada a una cuestión mucho más dolorosa. Giró recuerda durante la entrevista que los historiadores han señalado entre los motivos que pudieron contribuir a su asesinato el hecho de que Lorca fuera homosexual, una interpretación que, según apunta el programa, ha sido cuestionada especialmente en los últimos años.
"Los historiadores explican la cantidad de motivos que sumaron para esto, pero me he dado cuenta de que intentar buscarle una razón es como darle sentido a su asesinato. Más allá de que hubo causas que llevaron a eso, la razón no es otra que la intolerancia de los asesinos", sostiene Ambrossi. Calvo añade otra dimensión a esa violencia: "Y además, se enorgullecieron de ello tras hacerlo y eso es muy doloroso".
"Cualquiera que se haya dedicado a estudiar la vida de Federico explica que fueron un cúmulo de causas sociales, entre las que se incluye su identidad. Al fin y al cabo, fue por ser una persona libre, que es lo que jodía", afirma Ambrossi.
El director considera que la discusión sobre las razones concretas del asesinato puede terminar desplazando una cuestión esencial, que es la de no reconocer "algo que duele mucho, que es que se asesinó al poeta más importante de nuestra literatura".
"Mira que nos acechan todavía"
Es en este punto donde el último verso de 'Sonetos del amor oscuro' adquiere todo su significado dentro de 'La bola negra'. "Mira que nos acechan todavía". La frase no se utiliza únicamente como referencia a Lorca, sino como puente entre aquella violencia y el presente.
Giró interpreta el verso precisamente desde esa perspectiva: "Es algo que está presente en la actualidad. No podemos bajar la guardia y tenemos que seguir peleando por los derechos humanos".
La elección del cierre responde, según Calvo, a esa misma voluntad de establecer un diálogo entre el pasado y el presente. El cineasta reconoce que las condiciones de vida de muchas personas queer han cambiado y que se han conquistado derechos y espacios de libertad, pero advierte de que eso no significa que la amenaza haya desaparecido. "El odio es una sombra que siempre acecha. No hay que dar por hecho ni acomodarnos en esa libertad, porque hay gente que no quiere que la tengamos", responde.
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