Terribles datos del caso

Una vecina del secuestrador de Murcia llevó a la víctima al médico tras perder la visión por una paliza y la devolvió al horror de esa casa

Los detalles Cuántos más datos conocemos del caso de la mujer que logró escapar de dos años de secuestro y torturas, más terrible es. El novio de la víctima, el presunto autor material, ha ingresado en prisión provisional.

Lugar donde Salma pasó dos años secuestrada
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Nuevos terroríficos detalles sobre el secuestro de Salma, la mujer de 38 años que pasó dos años sufriendo violaciones y torturas en un chalet de la localidad de San José de la Vega, en Murcia. Una de las personas detenidas por encubrimiento es la vecina que llegó a llevarla al médico cuándo perdió la visión de un ojo tras una paliza, tras lo que la devolvió al horror de esa casa.

La casa donde sucedió todo, con pinchos de hierro y verjas metálicas, se encuentra vallada como si de una prisión se tratase. Allí, rodeada de un montón de chatarra y basura, Salma estuvo secuestrada durante dos años, hasta que logró huir saltando una valla en un desliz de su secuestrador.

Su desaparición el 1 de abril de 2024, cuando la mujer tenía 36 años, se creyó voluntaria. Sin embargo, la realidad es que fue su novio quien la mantuvo oculta durante este tiempo. Él la convenció para irse a vivir hasta un chalet situado en una zona apartada, con grandes muros, incluso tablones de madera que impedían ver desde fuera el horror que ocurría en su interior. El captor estaba en el sistema Viogen, ya que una anterior pareja le denunció por malos tratos.

"Yo no he visto nunca nada raro. Por eso, me sorprendió bastante cuando me comentaron que llevaba dos años desaparecida", ha expresado Juan Daniel, vecino.

La víctima ha denunciado que estuvo maniatada y encerrada bajo llave en esa casa donde, además, sufrió torturas y violaciones por parte de su captor. Sin embargo, un despiste de este, que olvidó echar la llave un día, permitió la huida de Salma.

Así, la mujer salió corriendo, saltó la verja con ayuda de una escalera y huyó hasta un centro de salud. Allí comprobaron sus lesiones, y vieron que la mujer tenía el cuerpo amoratado, le faltaban piezas dentales y no tenía visión en un ojo.

Su secuestrador ya está en prisión provisional. Junto a él, este viernes han pasado a disposición judicial otras tres personas acusadas de encubrir los hechos. Son vecinos y un familiar, quienes fueron cooperadores necesarios, según la investigación, ya que jamás denunciaron las atrocidades.

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