Novedades en el caso
Uno de los mineros fallecidos en Cangas de Narcea había perdido a su hermano en otro accidente similar y el segundo llevaba seis meses trabajando en la mina
Los detalles Según la hipótesis principal del accidente, "una gran roca que había dentro de la mina se desprendió y, tras ella, una gran cantidad de material, lo que habría sepultado a los mineros".

Resumen IA supervisado
Óscar Díaz, de 32 años, y Anilson Soares, de 42, fallecieron en un accidente en la mina de Vega de Rengos, dedicada a la extracción de carbón. Díaz llevaba seis meses trabajando allí, mientras que Soares había perdido a su hermano en un accidente minero en 2007. Según los técnicos, un gran desprendimiento de rocas sepultó a los mineros. A pesar de que la mina cumplía con altos niveles de seguridad y había sido inspeccionada recientemente, los desprendimientos son difíciles de predecir. Comisiones Obreras ha solicitado una investigación exhaustiva para esclarecer las causas del accidente. Los funerales se celebran en Caboalles de Abajo y Cangas del Narcea, con la comunidad minera de luto.
* Resumen supervisado por periodistas.
Óscar Díaz, de 32 años, y Anilson Soares, de 42 años, son los dos mineros que fallecieron el viernes en la mina de Vega de Rengos. El primero, vecino de Cangas del Narcea, llevaba apenas seis meses trabajando en la mina. Era hijo de minero y vivía en una pedanía de Cangas, muy cerca del lugar del accidente. Precisamente, este domingo han despedido al minero bajo la lluvia en Cangas de Narcea.
Mientras, el funeral de Anilson Soares, quien había perdido a su hermano en otro accidente en la mina en 2007, se ha celebrado en Caboalles de Abajo, el municipio leonés de donde era el trabajador.
Según la principal hipótesis del accidente, el fallecimiento de los dos hombres en la mina de Vega de Rengos, dedicada a la extracción de carbón, se produjo por un gran desprendimiento. Eso es lo que creen los técnicos de la mina. "En esta caso, nos explican que una gran roca que había dentro de la mina se ha desprendido y detrás de ella una gran cantidad de material, y eso sería lo que ha sepultado a los mineros", señala al respecto Nahum Méndez, divulgador científico y geólogo.
En esta mina llegaban a trabajar hasta 70 personas, repartidas en tres turnos durante todo el día, por lo que la tragedia pudo haber sido aún mayor. La explotación tenía los permisos en regla y, según las autoridades, destacaba por sus niveles de seguridad y había pasado una inspección en la víspera del accidente.
Sin embargo, los desprendimientos no siempre son predecibles, por lo que el riesgo cero no existe. En este sentido, Nahum Méndez subraya que "es muy difícil prevenir este tipo de accidentes". "De hecho, es muy habitual ver vídeos en Internet de desprendimientos en las minas. Sí que es verdad que hay desprendimientos que empiezan lentamente y estos se pueden ir midiendo porque se aprecia una deformación", añade.
Por eso, los mineros examinan cada roca en busca de posibles grietas que puedan presagiar un desprendimiento. En esta ocasión, y según la hipótesis, el techo colapsó y provocó al caída de una roca cuando las víctimas estaban a 1.700 metros de la boca de la mina. Un tercer minero trabajaba en una zona más alejada y pudo escapar. Ahora, la Guardia Civil tendrá que esclarecer los hechos.
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