462 kilos. Esa es la cantidad de basura que genera cada persona en un año en España. Los residuos orgánicos suponen el 37% de ese gran cubo de basura, pero los envases domésticos también son una parte importante, un 15%.

Separar los residuos que generamos en casa es esencial para contribuir al proceso de reciclaje y, en consecuencia, para ayudar a disminuir la huella ecológica. La separación es un proceso sencillo y cada vez hay más personas concienciadas: ocho de cada diez españoles reciclan en el hogar.

Así que si eres una de las muchas personas que reciclan, seguro que has pensado alguna vez en cómo es el proceso que siguen los envases cuando echas la bolsa en su contenedor correspondiente. Pues bien, te contamos qué pasa con los envases de plástico, metal, los briks, el papel, el cartón y el vidrio; o lo que es lo mismo: qué pasa con lo que se vierte en el contenedor amarillo, azul y verde.

La primera parada de todos los envases es la planta de selección, allí el proceso es distinto para cada residuo, dependiendo del material en el que está fabricado. Te lo contamos.

Contenedor amarillo: envases de plástico, metal y tetra briks

En el contenedor amarillo echamos distintos tipos de residuos que luego siguen procesos diferentes. Por eso, y en primer lugar, lo que hay que hacer es separarlos. Esto se lleva a cabo en las plantas de selección, donde, tras pasar por las diferentes cintas de separación como la de la foto, los residuos terminan comprimidos y amontonados en lo que se llaman 'balas'. Una vez llevado a cabo ese proceso, nos vamos a la planta de reciclaje.

Envases de plástico

Cuando los envases de plástico llegan a la planta de reciclaje, lo primero que se hace es separar los materiales que lo componen, por ejemplo, las etiquetas. Después se clasifican por colores para optimizar el uso de los colorantes.

Una vez limpios, para facilitar su tratamiento, los envases se trituran en pequeños fragmentos denominados granza. Se lavan, se secan, se centrifugan para eliminar las impurezas y, a través de la extrusión, se consigue un color y una textura uniforme. La granza es la materia prima que se utiliza para volver a crear nuevos envases, como contamos en este vídeo.

Metales

Los envases metálicos se separan según el tipo (acero, aluminio, etc.), se retiran todas las impurezas y se trituran. Los fragmentos desmenuzados se secan y se envían a las plantas de fundición, donde se les da una segunda vida.

Tetra briks

Este tipo de envases está compuesto por tres materiales: cartón, aluminio y plástico polietileno, por eso para reciclarlo se necesita separar primero cada uno de ellos. Tras ese proceso se obtiene pasta de papel y restos de plástico y aluminio.

Contenedor azul: papel y cartón

Lo primero que se hace con el papel, cuando llega a la planta de reciclaje, es sumergirlo en disolvente para separar sus fibras y separarlo de todas las impurezas. La pasta que se crea se centrifuga, se lava y la tinta que puedan tener se elimina. El último paso es blanquear el material con hidrosulfito de sodio o peróxido de hidrógeno.

Contenedor marrón: restos orgánicos

El reciclaje de materia orgánica es aún una materia pendiente en la mayor parte de municipios de España, pero al menos las grandes ciudades se están poniendo las pilas. Si en tu localidad tienes contenedores marrones, la basura orgánica que deposites también tendrán un recorrido diferente. Los residuos orgánicos se almacenan para someterse a un tratamiento de compostaje, con el que se podrán obtener fertilizantes naturales y biogás.

Residuos orgánicos domésticos. | Getty images

Contenedor verde: vidrio

El proceso de separación de las impurezas es común en todos los tipos de envases: también en el vidrio. Después, los fragmentos son llevados por unas cintas transportadoras en las que un separador magnético recoge el material metálico que pueda haber: tapones, tapas de tarros…

El vidrio se clasifica según el tipo y es triturado. El material que se forma es calcín y con él se crean nuevos envases de vidrio.

Contenedor de restos

Todo el resto de residuos que no va a los anteriores contenedores, como los bolígrafos o las cuchillas de afeitar, y que tampoco podemos desechar en un punto limpio, también puede tener una segunda vida. Esta basura también puede seguir un proceso de triaje para extraer de ellas residuos reciclables, como metales, cartón o plásticos, que seguirían los procesos antes descritos.

No obstante, es un proceso mucho más complicado en el que se pierden muchos materiales, por lo que para asegurarnos de que nuestra basura tendrá una segunda vida debemos separar los residuos en casa. Todo lo que no se pueda extraer irá a vertederos o incineradoras. Si aún tienes dudas de a dónde debes tirar cada residuo, puedes consultar a A.I.R-e, el asistente virtual que lo sabe todo sobre reciclaje, impulsado por Ecoembes, la organización medioambiental que coordina el reciclaje de envases, papel y cartón en España. Y si crees que lo sabes todo, ponte a prueba en nuestro trivial del reciclaje.