dos meses de la entrada masiva
"Me pusieron bridas, me amordazaron, me pegaron y me tiraron por un terraplén": Amnistía Internacional denuncia torturas de militares a personas migrantes en Ceuta
Los detalles La organización relata, a través del testimonio de 22 víctimas, presuntas agresiones a hombres, mujeres y menores por parte de miembros del Ejército. Aseguran que un militar dijo a miembros de su equipo: "Tenemos órdenes para que no se sientan cómodos".

"Me pusieron bridas y me metieron en el maletero. Cuando me sacaron, me amordazaron la boca y me pegaron la cara contra un árbol, y así me pegaron porrazos y puñetazos. Cuando terminaron, me tiraron por un terraplén".
Es parte del relato de una persona migrante a Amnistía Internacional, en el que describe cómo un grupo de militares lo agredió en Ceuta. Según esta organización humanitaria, no es un caso aislado. Forma parte de un patrón de violencia que un equipo de la ONG documentó durante una visita a la ciudad autónoma entre el 10 y el 15 de septiembre, casi dos meses después de la entrada de más de 80.000 personas el pasado 30 de julio.
Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, explica a laSexta que la organización habló con más de 65 personas migrantes y solicitantes de asilo, y entre todos ellos recogió 22 testimonios que denunciaban agresiones directas. "Damos bastante credibilidad a un patrón que se repite entre los ataques de algunos militares a personas migrantes. Hemos documentado gráfica y audiovisualmente cuerpos magullados con lesiones que parecen compatibles con golpes de defensa rígida", detalla el director de la entidad, al igual que se puede leer en el comunicado hecho público este miércoles por la organización.
Durante esa misma estancia sobre el terreno, los propios delegados de la organización presenciaron cómo varios militares obligaban a abandonar un banco público a personas racializadas tras preguntarles si "eran de aquí". Al cuestionar el motivo de dicha actuación, cuenta Amnistía que la respuesta que recibieron por parte de uno de los soldados fue: "Tenemos órdenes para que no se sientan cómodos".
Un patrón de violencia nocturna y castigo
Los ataques, según los testimonios, se producen con frecuencia de noche y cuando los militares encuentran a personas migrantes solas en lugares apartados de la ciudad. Las lesiones, según describe Beltrán, son de diversa índole.
"Nuestro equipo pudo ver lesiones graves en la cabeza. Una persona estuvo 25 días sin poder caminar tras ser empujada por un militar desde una altura elevada. En otros casos fueron sujetadas y molidas a golpes con bridas de sujeción; de hecho, algunas conservaban las marcas provocadas por las bridas", detalla Beltrán, además de subrayar denuncias de robos, confiscación de teléfonos móviles y amenazas constantes para que abandonen Ceuta.
"Varios nos cuentan que algunos militares les impiden dormir por la noche, que se obliga a jóvenes a raparse el pelo e incluso a arrodillarse para besar una cruz cristiana, teniendo en cuenta que ellos son musulmanes… Los 22 casos que hemos documentado apoyan su relato con partes médicos, imágenes y otros testimonios de testigos", añade.
Según denuncia la organización en su informe, estas intervenciones se realizan con especial brutalidad y no responden a labores de seguridad. "No nos consta que busquen detener a estas personas o ponerlas a disposición de la Policía; sencillamente las golpean y, a continuación, las abandonan en algún lugar. Es una especie de castigo", detalla Beltrán. La entidad atribuye estas actuaciones, en particular, a unidades de Regulares y de la Legión.
Vejación a una mujer embarazada
La violencia, según Amnistía, no distingue edad ni género. "Esta violencia es también ejercida contra las mujeres marroquíes, incluyendo insultos, humillaciones y vejaciones de carácter sexual", indica la organización en su comunicado.
En el documento y en la entrevista se recoge el testimonio de una joven embarazada que contó cómo un militar se mofó de ella con comentarios vejatorios sobre "cómo había podido abrir las piernas". Beltrán recuerda además que existen alrededor de una treintena de investigaciones abiertas por violencia sexual en Ceuta.
Cientos de mujeres y niños, algunos de apenas 12 o 13 años, siguen viviendo en la calle sin protección. La organización identifica riesgos específicos para familias monomarentales, menores no acompañados y solicitantes de asilo.
Amnistía también documenta que a algunas personas migrantes o racializadas —incluidos ceutíes de origen marroquí— se les impide el paso al centro de la ciudad o a supermercados en función del color de su piel o de su indumentaria, prácticas que tildan de racistas y xenófobas.
"Expulsiones ilegales" de solicitantes de asilo
Entre los grupos de riesgo, Amnistía pone el foco en las "expulsiones ilegales", según su investigación, de personas que ya habían pedido asilo o pretendían hacerlo.
Un hombre de 34 años, solicitante de asilo procedente de Yemen que entró en Ceuta el 29 de junio —antes de la entrada masiva—, contó a la organización cómo fue expulsado sin procedimiento seis días después: "Nos cogieron a unos 70; había principalmente marroquíes. Nos sentaron a todos en filas. Yo levanté el brazo para enseñar mi pasaporte, pero un militar lo tiró al suelo dándome con la porra en la mano. Nos metieron en vehículos militares y nos llevaron a la frontera, donde nos entregaron a la policía marroquí. Conseguí volver a entrar porque quiero pedir protección internacional".
La organización asegura haber tenido acceso a documentación que corrobora su versión. Beltrán añade que solicitantes de asilo llegados antes del 30 de julio, procedentes de zonas en conflicto como Somalia o Yemen, "fueron objeto de expulsiones ilegales" sin que se hubiera iniciado siquiera su expediente ni realizado una entrevista de vulnerabilidades.
La entidad subraya además la lentitud del proceso de triaje: "Si así se trata a quienes ya estaban aquí antes de la entrada masiva, nos preocupa cómo se actúa con las personas que están ahora", apunta.
"¡Perroflautas, a chuparla!": acoso a los observadores sobre el terreno
El propio equipo de Amnistía Internacional fue objeto de hostigamiento durante sus labores de investigación. Un militar les dedicó estos insultos a las puertas del Hospital Universitario: "Perroflautas. ¡A chuparla!".
La organización señala que otras entidades que prestan ayuda humanitaria sufren situaciones similares o de mayor gravedad. Cita el caso de No Name Kitchen, cuyo local, indican, estuvo bloqueado por un vehículo militar y dos de sus activistas fueron detenidas.
Amnistía resume también casos de discriminación en la atención sanitaria en Ceuta. Una mujer marroquí contó: "Acudí al hospital a las doce de la noche con mi hija de 16 años porque tiene molestias urinarias. A ella le dijeron que se tenía que sentar en unos bancos fuera del hospital y a mí no me dejaron estar con ella; tuve que esperar en la carretera. A las cuatro de la mañana, decidimos irnos".
Falta de investigaciones institucionales
Lo que más llama la atención a Esteban Beltrán es la ausencia de respuestas institucionales. "A pesar de todas las evidencias, a pesar de los certificados médicos, a pesar de las imágenes, no parece que preocupe mucho a las autoridades ni que haya investigaciones sobre esto". De hecho, determina que "no se han iniciado, que sepamos, investigaciones que hayan apartado cautelarmente a militares implicados en estos hechos".
La semana pasada, laSexta informó de varios vídeos, avanzados por 'elDiario.es' y el colectivo Border Resistance, en los que se ve a militares persiguiendo y golpeando a migrantes. Fuentes de Moncloa expresaron entonces "total consternación y condena" y anunciaron que el Gobierno abriría una investigación. Amnistía, sin embargo, mantiene que, por ahora, no tiene constancia de órdenes para que cese esta violencia.
La organización ha enviado cartas detalladas a los presidentes del Gobierno de España y del Gobierno de Ceuta para compartir las conclusiones de su investigación sobre el terreno. "Esperamos respuesta por parte del Gobierno central a estos requerimientos, y si no, habrá más presión por parte de las instituciones internacionales", advierte Beltrán.