A sus 68, Sebastiana es una asidua a la piscina. Lleva seis años poniéndose en forma y ella asegura qu lo nota.

José Manuel, con 57 años, es otro ejemplo. 30 minutos de bici con Al Rojo Vivo de fondo y un poco de piscina. Desde hace cuatro años confiesa que le ha cambiado la vida. "Tenía sobrepeso y bajé bastante. Me encuentro mejor, me fatigo menos".

Porque hasta ahora no se había investigado qué ocurría cuando se alternaban periodos de actividad e inactividad. El Instituto del Cáncer estadounidense ha sido el primero llegando a la conclusión de que nunca es tarde para que los adultos hagan ejercicio.

Igual de beneficioso es hacerlo a los 40-50 años como a los 20. Con ejercicio prevenimos la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Pero atentos porque si hemos hecho deporte toda la vida y lo dejamos a partir de los 50, no habrá servido de nada. La mejor receta: ser activos y, aunque cueste, moverse hasta que el cuerpo diga basta.