Ruptura en Vox

Vox, contra todo y contra todos: los de Abascal suben en las encuestas con la misma velocidad con la que abren nuevos frentes dentro y fuera del partido

¿Por qué es importante? Ortega Smith denuncia abiertamente una persecución en los últimos años mientras en Vox intentan pasar por alto las acusaciones y se marcan un claro objetivo: desviar el tema.

Santiago Abascal y Javier Ortega Smith, tras una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados
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Vox, contra todo y contra todos. La ultraderecha sube en las encuestas con la misma velocidad con la que abren frentes: Vox contra el papa, que ha tenido que alertar a los obispos españoles por el auge de la ultraderecha; Vox contra María Guardiola, hasta el punto de que la dirección nacional del PP ha tomado las riendas de las negociaciones para que haya investidura en Extremadura; Vox contra el rey, a quien acusa de imparcial; y Vox, sobre todo, contra Javier Ortega Smith.

La dirección nacional ha expulsado este lunes a otros dos de sus concejales en el Ayuntamiento de Madrid y la guerra es total. "Así que resulta que no soy fundador. Javier Ortega Smith 0006", ha remarcado Ortega Smith este lunes. E Ignacio Garriga, secretario general de Vox, ha replicado: "Hay un comité ejecutivo nacional que toma decisiones, y las decisiones las cumple el afiliado número 6 y el afiliado número 68.000. Ya no depende del secretario general, sino del comité de garantías, que es un órgano independiente, toma las decisiones en función del reglamentos interno, de los estatutos". Mientras, Ortega Smith ha resaltado: "Saben perfectamente, no hace falta que dé nombres, quiénes son los tres o cuatro que son los que toman las decisiones, todo lo demás no deja de ser más que un aparataje formal".

Este es un nuevo episodio, un paso más, en la guerra del líder del partido, Santiago Abascal, contra uno de los fundadores de Vox. "Lo de la purga es lo que vengo sufriendo yo, pero peor que las pulgas de Stalin, vamos, desde hace mucho tiempo", ha dicho este lunes Ortega Smith, portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid.

Ortega Smith ha denunciado este lunes abiertamente una persecución en los últimos años. "Hay algunos que llevan mucho tiempo obsesionados con que yo desaparezca de la vida pública", ha agregado. Así ha dado a entender que todo le está pasando por no bailar el agua a Abascal. "Lo que no me pueden pedir es que claudique, que baje la cabeza y aplauda (...) organizaciones de adoración al líder", ha apuntado después de que la dirección del partido le haya dejado claro que le quiere fuera.

Mientras, en Vox intentan pasar por alto estas acusaciones. Su objetivo es desviar el tema. "Yo, desde luego, no voy a mirar el ombligo de Vox", ha contestado Abascal desde Arévalo, Ávila. El líder de Vox, de hecho, le ha restado importancia, o eso dice. "La portavocía en un grupo municipal en un ayuntamiento de España es la última de mis preocupaciones", ha replicado a la prensa.

Aunque no será su última preocupación cuando, este mismo lunes, el partido ha suspendido también de militancia a otros dos concejales del Ayuntamiento de Madrid: a Carla Toscano y a Ignacio Ansaldo, ambos afines a Ortega Smith. "Yo lo tengo claro: mejor sin cargo que sin integridad", ha replicado Toscano.

Toscano ha cargado duramente contra la dirección del partido cuestionando la decisión, que se da a tan solo horas del próximo pleno en el Ayuntamiento de Madrid. Una sesión donde todo apunta que Ortega Smith, que compartía proyecto con Abascal, retará a su presidente y acudirá como portavoz del partido que quiere expulsarle.

laSexta ha intentado preguntar a Abascal sobre esa purga que denuncia Ortega Smith, lo que no ha gustado al presidente de Vox, que se ha puesto nervioso. "No me está entendiendo. No sé cuál es la relación que tiene con sus jefes, si hace preguntas de manera voluntaria o porque le obligan. Ni lo sé ni me importa", le ha señalado a un periodista de laSexta tras volver a preguntarle sobre este asunto recordándole que es algo que importa a sus afiliados.

Guerra, también, con El Vaticano

Otra de las guerras que mantiene abierta la ultraderecha es con El Vaticano. El papa León XIV advirtió a los obispos españoles del "ascenso de la ideología de ultraderecha" en España. En noviembre de 2025 el papa se reunió en El Vaticano con los obispos españoles y las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, después de aquel encuentro cobran ahora aún más relevancia. "Hemos comprobado que León XIV, Robert Prevost, conoce bien España", dijo entonces.

Este lunes se ha conocido que en esa reunión León XIV les mostró su preocupación por el crecimiento de la ideología de ultraderecha en España. Según ha revelado 'El País', les advirtió que sus mensajes solo buscan utilizar a la Iglesia para sacar rédito político. "Buscan ganar el voto católico e instrumentalizar a la Iglesia", destacó.

El papa no comulga con esos discursos extremistas que defienden partidos como Vox y que tampoco gustan en la Conferencia Episcopal, algo que ha levantado las críticas de los ultras. "No sé si se debe esta debilidad o este silencio a los ingresos públicos que obtiene la Iglesia, no sé si tiene que ver con los casos de pederastia dentro de la Iglesia que la tienen absolutamente amordazada", replicó Abascal.

Ese choque entre representantes de la Iglesia y extrema derecha quedó también patente con la regularización de migrantes, aunque hubo algunos que lo rechazaron como el arzobispo de Oviedo y algunos sacerdotes. "Este tema de la migración es una estrategia típica del Gobierno socialista que tenemos para despistar de las consecuencias de su nefasta gestión de las cosas públicas", declaraba al poco de conocerse la noticia el padre Francisco Delgado, un 'influencer' de la fe más reaccionaria.

Mientras, la posición de la Conferencia Episcopal fue aplaudir la medida. "Es un reconocimiento de la dignidad humana. Una oportunidad para colaborar en el bien común", remarcó Argüello. Algo que levantó ampollas en Vox. "La posición de esos obispos, una minoría probablemente que están haciendo negocio con la inmigración", contestó Abascal.

Diferencias con esas ideologías extremistas que se vieron, otra vez, hace unos meses. PP y Vox prohibieron en Jumilla celebrar actos islámicos en espacios públicos. "Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano", afirmó entonces Joan Planellas, arzobispo de Tarragona. Así, la respuesta de la Iglesia fue rechazar esa medida por considerarla xenófoba.

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